Menu

Blonde Redhead en Barcelona

25/02/2017, Razzmatazz 2, Barcelona

8,5
 

Sergi de Diego Mas

Fotos Eric Altimis

 

 

 

Hay un misterio envolvente en Blonde Redhead, este ya maduro trío neoyorquino que no es trío, que no deja de editar material notable, que de forma callada han construido una carrera llena de eco y belleza, feedback y teclados afrancesados (siempre pensé en ellos como la banda sonora perfecta para alguien como Alain Delon, conduciendo en coche por una carretera sinuosa, acantilada, costera, imágenes y sonido en blanco y negro, pero eso seguramente es otra historia). Trío neoyorquino, que no trío, porque nace en la capital del mundo, pero que proviene de Milán (los gemelos Simone Pace y Amedeo Pace, inseparables, rompiendo la magia del tres, o reforzando su erotismo) y Kyoto (la voz shoegazer de Kazu Makino).

 

 

Todo llega a NYC, y pasa por Barcelona en esta gira extraña de presentación de un single ("3 o'clock") en un mundo sin singles pero con MP3, y recuperación y homenaje del orquestal "Misery is a butterfly" (2004). No hubo acompañamiento más allá de los arreglos y capas pregrabadas y robóticas que alargan en loops con sabor de chicle. Y se fueron sucediendo "Falling man", "Elephant woman", "Pink love" o el tema homónimo, intercalando las guitarras sostenidas de rescates más antiguos aún, como "Bipolar", o los nuevos viejos sonidos, siempre sinuosos, como aquella carretera, como el sexo entre tres sobre un escenario. Si excelente es su carrera, excelente es su puesta en escena, con esa batería poderosa que manda sobre un bajista invisible (se oye el bajo en el Club Silencio) y que se vuelve en sudorosa y resbaladiza melodía rítmica con los temas del maravilloso "23" (2007): "Dr. Strangeluv", "Spring and by Summer Fall" o la mísmisma "23", no prevista en el setlist, y que aumentó la temperatura de la noche, hasta finalizar con una excelente "Equus", inacabable, inabarcable, dejándonos con una pregunta y un deseo, conduciendo esa carretera.

 

Sergi de Diego

Melómano compulsivo y urbanita adicto a YouTube. Ha escrito “E-mails para Roland Emmerich” (Honolulu Books, 2012) pensando en J. G. Ballard y los próximos cinco minutos. Sus películas favoritas son “Annie Hall”, “Mulholland Drive” y “Tiburón”. Padece ataques de nostalgia al recordar “Los 4 Fantásticos” de John Byrne. Le gusta repetir que “El final del verano es el principio de los conciertos”. Forma parte del colectivo DJ The Lokos. Es fan de Roy Orbison y Sonic Youth. Lo puedes encontrar en su blog, Interferncia Sónica