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Marc Egea en el Finis Africae

03/02/2017, Convent de Sant Agustí, Barcelona

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Lidia Noguerol

Fotos Centre Cívic Convent de Sant Agustí

  

Cuando la gente llegó se encontró que la mesa ya estaba puesta: Tenedores, cuchillos, cucharas, cucharas de madera, vasos, botellas de vino, cerveza y cava de diferentes formas y tamaños. Copas media llenas de agua, azucareros, saleros, estropajos, bandejas, batidoras manuales, ralladores, un mortero, ensaladeras, palillos y palitos chinos y garrafas de agua de plástico medio llenas, estaban dispuestas en el suelo como si de un picnic se tratara.

 

Aún así, el público asistente, que poco a poco fue llenando el auditorio del Convent de Sant Agustí sabía que asistía a un concierto y no a un banquete. Si había algún despistado, la presencia de cuatro micros de baja señal, una trompeta que como sordina utilizaba un bote de plástico, una gran cantidad de baquetas diferentes y unas partituras escritas en notaciones diferentes le indicaban que la cubertería allí dispuesta no era para comer, sinó para tocar.

 

 

Marc Egea, un músico con propuestas siempre inusuales y personalísimas, presentaba su último proyecto “African Tales” (Discordian Records, 2016) de la mano del colectivo Finis Africae, dedicado a difundir las músicas del globo menos conocidas. Uno de los miembros de este colectivo es Xavier Riembau, una de los fundadores del sello catalán BankRobber que como Diego Armando Dj abrió –y también cerró­­– la noche con un set que encajaba a la perfección con la propuesta musical de esa rara avis que es Marc Egea.

 

Para componer las veinticinco canciones que forman su nuevo trabajo,  el músico catalán se inspiró en los libros “Antología Negra” de Blaise Cedar (Árdora, 2010) y “Mis cuentos africanos” de Nelson Mandela (Siruela, 2007). Por cierto, escuchando el disco no dirías que lo que suena son utensilios de cocina.

 

Acompañado por Pope, Patxi e Hilario, Marc Egea salió a escena y explicó en catalán, como si fuera un cuentista, la historia de la creación: “Merebe dejó un lagarto dentro del agua y le dijo que dentro de ocho días sería humano”. Y como sabemos que la vida surgió del agua el concierto empezó con los vasos, movidos en círculo  por el suelo, al que se le sumaron a modo de instrumentos de viento dos botellas vacías de bebidas espirituosas de distintos tamaños.

 

A partir de aquí la platería, la cubertería y el resto de los utensilios de cocina se fueron combinando y desplegaron toda su riqueza tímbrica, con especial protagonismo para las sartenes frotadas y percutidas y los ritmos de las garrafas de agua, para recrear los sonidos de la naturaleza, el misterio de la vida, la llamada de la selva y el primitivismo en piezas musicales que como mucho duraban cinco minutos.

 

 

Los cambios en las composiciones estaban marcados por silencios  y golpes secos y los finales de algunas de ellas acaban con el estrépito de los cubiertos al caer al suelo. Uno de los momentos más sorprendente fueron las melodías que extrajeron los músicos frotando con los dedos el borde de las copas. Otro efecto curioso –y no buscado- fue como el sonido de las latas de cerveza que abría el público se mezclaban con las piezas de Egea.

 

El concierto acabó con “La leyenda de la creación”, explicada de nuevo por Marc  y que dice que la luna nace cada noche y muere cada día. Un día la luna le dijo a la liebre que les fuera a contar a los hombres que como ella, ellos morirían y resucitarían cada día y nunca les alcanzaría la muerte. Pero la liebre les contó a los hombres que como ella, ellos morirían y no resucitarían. Cuando la luna se enteró de lo que había hecho la liebre, la cogió y empezó a pegarla, pero la liebre consiguió escapar. Y es por eso que nosotros morimos y no resucitamos.

 

Sin duda el concierto de Marc Egea fue una de las propuesta menos convencionales y arriesgadas del fin se semana en Barcelona. Y es que es una suerte que la música de Marc Egea tenga público y aún encuentre sitio para ser tocada y disfrutada en Barcelona. Para los que se lo perdieron, el once de febrero hay sesión de los DJ de Finis Africae en el Koitton Club.

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Lidia Noguerol

Lídia Noguerol comparte profesión con Barbara Gordon (Batgirl). Cuando no le toca lidiar con adolescentes descarriados, borrachos y indigentes, se dedica a seleccionar música, cine, libros y cómics. Por la noche, cuando no va al cine o se queda en casa leyendo, transita autopistas y carreteras secundarias y recorre los ejes de comunicación del país, en busca de conciertos de los que hablar por la mañana siguiente en prensa local, portales culturales, blogs y prensa especializada como la extinta Go Mag. Buscando un mundo mejor, ha ido a parar a Blisstopic, un lugar tan excitante como Gotham.