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20º Aniversario de Omega por Los Morentes y Lagartija Nick

26/11/2016, Ciclo Club Alhambra Reserva 1925 en Up & Down Club, Barcelona

7,5
 

Sergi de Diego Mas

 

Era el eco, elvientounquejío, el lamento de noche y la noche,

el paso entre asfalto de viento

 

y el viento

 

dunas quejío grito y guitarra, las palmas quebrando suburbios desplazados; era el viento un quejío, el eco de un poema para los muertos, los que no están (Lorca y Morente y Cohen perpetuum mobile)

 

No solloces.

Silencio, que no nos sientan,

que no nos sientan.

 

y se cuelan entre el público entre las rendijas entre el frío y las grietas de plástico prefabricado de una sala sorprendida (Up & Down club, en los aledaños del azulgrana Camp Nou, en el ciclo Club Alhambra Reserva 1925 que también llevará la celebración del vigésimo aniversario de “OMEGA” a Valencia y Madrid) para un evento que, consciente e inconscientemente, trasladó la emoción como el caos que reinó la grabación eterna de un disco mítico

 

Como la noche interminable

Cuando se apoyaban en los enfermos,

Y hay barcos que buscan terminar

para poder irse tranquilos.

 

que rompía la historia. La climatología colaboró a la noche gamberra, demorando la llegada de Estrella Morente, ahora en tren, ahora en avión, ahora en coche,

 

morosa la noche,

 

y el inicio (alfa) no llegaba, no quería danzar en Viena con su omega, la paciencia de los asistentes esnifaba la nostalgia de las voces rotas , de la gravedad canadiense, de la noche lorquiana, hiperventilado el monstruo que trata de domar con palabras una improvisada entrevista en el lateral privado del escenario, cicerone Rockdelujo con Antonio Arias y Soleá Morente, disculpas que servían para acercarnos más a la hora bruja,

 

Tengo un guante de mercurio y otro de seda,

y otro de seda.

 

 

Y llegaron unos prolegómenos con el cante jondo de “Kiki” Morente y los palmeros y guitarra que tanto acompañaron a su padre, una vida flamenca, el blues español, la melodía a la que Soleá parece a veces no querer acompañar, ausentándose de la melodía y del sentido, ensombrecida por sus hermanos

 

Se cayeron las estatuas

Al abrirse la gran puerta.

 

y llegar Estrella y cantar, y el viento y la noche,

 

elvientounquejío

 

y apoderarse del escenario y provocar movimiento, recibir a tres poetas y cantar Volver, porque volver al “OMEGA” es también inicio, y cantar todos los poemas para los muertos junto a las guitarras, ya Lagartija Nick sobre el escenario, tembloroso de palmas y cajas, cercana la madrugada, esnifadas casi todas las horas del día, contundentes, imparables, caóticamente imperfectos, erigidos en un pedestal de rock y flamenco,

 

de recuerdo de furia

 

dominando los efluvios eléctricos y acompasados: y se sucedieron bellas tomas de “Aleluya”, “Omega (Poema para los muertos)” y “Pequeño Vals Vienés (Take this waltz)”, emocionantes y dañinos con “Vuelta de paseo” o “Ciudad sin sueño (Nocturno de Brooklyn Bridge)”, con Eric desbocado a la batería, ecos reiterados, cacofonías subterráneas,

 

el eco, el viento un quejío,

 

“Manhattan (First we take Manhattan”), recordando la despedida tranquila, silenciosa y reciente de Leonard Cohen

 

Silencio, que no nos sientan,

que no nos sientan.

 

No pudo ser en orden, ni completo, ni perfecto, pero se añadieron algunos extras a la noche que tenía que ser prohibida desde aquel entonces (desde su Omega), momentos que hicieron estragos en la epidermis: “Oye, esta no es manera de decir adiós” como epitafio. La sorpresa inquietante que siempre deparará una obra colosal, monstruosa, con vida propia, fustigada por tres voces casi invisibles, fantasmales,

 

el eco

el viento, un quejío.

 

OMEGA (Federico García Lorca)

Poema para muertos


Las hierbas.

Yo me cortaré la mano derecha.

Espera.

Las hierbas.

Tengo un guante de mercurio y otro de seda.

Espera.

¡Las hierbas!

No solloces. Silencio, que no nos sientan.

Espera.

¡Las hierbas!

Se cayeron las estatuas

al abrirse la gran puerta.

¡Las hierbaaas!

Sergi de Diego

Melómano compulsivo y urbanita adicto a YouTube. Ha escrito “E-mails para Roland Emmerich” (Honolulu Books, 2012) pensando en J. G. Ballard y los próximos cinco minutos. Sus películas favoritas son “Annie Hall”, “Mulholland Drive” y “Tiburón”. Padece ataques de nostalgia al recordar “Los 4 Fantásticos” de John Byrne. Le gusta repetir que “El final del verano es el principio de los conciertos”. Forma parte del colectivo DJ The Lokos. Es fan de Roy Orbison y Sonic Youth. Lo puedes encontrar en su blog, Interferncia Sónica