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Marc Ribot en Barcelona

31/10/2016, Apolo, Barcelona

7
 

Sergi de Diego Mas

Foto Ferran Martínez

  

¿Truco o trato? Noche de Halloween, y espíritus y esqueletos bebiendo cerveza y danzando en la noche barcelonesa, en un teatro de varietésaue hacer tro de varietlormigón, tropiezos olver intelectos y estboratorios, est esperando obtener respuesta del gran y seminal y excéntrico y ecléctico y nervioso guitarrista de New Jersey, Marc Ribot, esperando saber de él, de su proyecto Ceramic Dog, saber de él más allá de internet, Babel borgeano, y preguntarle a la noche de difuntos por la memoria de Derek Bailey, por las posibles lecturas que hacer a la no wave en pleno siglo 21. Sin suerte, todo eso se le preguntó a la noche, importunándola a ella y a sus locos seguidores deluxe, en una comedia de enredo entre bambalinas, muy teatral en la que poco o nada entendí. Parece que hubo peligro, pero lo cierto es que hubo concierto, y hubo espectáculo nuevamente (en menos de un año hemos podido disfrutar en Barcelona de Marc Ribot con los Young Philadelphians, amén de una doble actuación en solitario en la subterránea e histórica Jamboree): el trío formado por Marc Ribot (John Zorn, Tom Waits, etc etc), Shahzad Ismaily  (Ben Frost, Carla Kihlstedt, Sam Amidon) y Ches Smith  (Xiu Xiu, Secret Chiefs 3, Trevor Dunn, Carla Bozulich) presentó en primicia los temas que han de suceder a los contundentes e irreverentes e intelectuales Party “Intellectuals” (2008, permítanme la redundancia) y “Your Turn” (2013).

 

 

La programación de Cerveza 1906 nos traía una aventura: temas más robustos y áridos, más rock, más punk, pero sobre todo más proto-jazz, instrumentales o casi instrumentales de intervalos abiertos en cuyos desarrollos los sentidos podían perderse sin miedo, bien conducidos por la intuición del terceto, con partituras probablemente inacabadas, o decididamente inacabadas, música para observar. Se retorcía Ribot inquieto sobre su silla, mirando a las paredes, desconfiando de posibles retornos, aristas de hormigón, tropiezos escondidos por el parquet, la madera asimétrica del recuerdo, el genio de la no wave: con aspecto de profesor universitario, despistado e interesante (Rick Moranis a la Indiana Jones), la arqueología sonora sorprendentemente funcionó mejor en aquellos temas más melódicos y estructurados que en las jams improvisadas.

 

Como nuevos zombies, probablemente estábamos más faltados de dirección que de dispersión, pero los experimentos, como los laboratorios, están para eso, para incomodar a puristas y revolver intelectos y estómagos, incluso golpearlos, y con las vísceras reconstruir el sueño asimétrico de un eco musical: vuelvan más nerviosos, si cabe.

 

Sergi de Diego

Melómano compulsivo y urbanita adicto a YouTube. Ha escrito “E-mails para Roland Emmerich” (Honolulu Books, 2012) pensando en J. G. Ballard y los próximos cinco minutos. Sus películas favoritas son “Annie Hall”, “Mulholland Drive” y “Tiburón”. Padece ataques de nostalgia al recordar “Los 4 Fantásticos” de John Byrne. Le gusta repetir que “El final del verano es el principio de los conciertos”. Forma parte del colectivo DJ The Lokos. Es fan de Roy Orbison y Sonic Youth. Lo puedes encontrar en su blog, Interferncia Sónica