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Eufònic 2015 Crónica

01-04/09/2015, Varios Escenarios, Sant Carles de la Ràpita

 

Texto Javier Burgueño

Fotos Caribe

 

El Eufònic no es un festival corriente, la verdad. La conjunción de temática, situación e intenciones ya lo expresan claramente: un festival de arte sonoro con conciertos e instalaciones, centrado en Sant Carles de la Ràpita pero con localizaciones repartidas por diversos puntos del Delta de l’Ebre y en el que la mayoría de los eventos son gratuitos (tan solo eran de pago los dos conciertos de l’Esglesia Nova, la clausura en el Xiringuito de la Costa y el acceso a una de las instalaciones). Como intuirán no nos encontramos ante un macroevento mastodóntico sino con un festival de formato reducido y llevado a cabo de forma casi artesanal.

 

 

Uno de los encantos del festival es la equilibrada mezcla de instalaciones, acciones y conciertos, proyectos sonoros y visuales de todo tipo que van de lo experimental a lo familiar, que junto a lo asequible que es para el espectador provocan una afluencia de público de lo más variado. El interesado en la experimentación pudo ver a James Brewster convirtiendo un acto cotidiano, hacer un café, en una experiencia sonora para acabar tomándose la taza resultante después, participar con Xavier Bonfill en la creación de paisajes sonoros vía una partida de dominó o pasear por el delta junto a Atilio Doreste para ser testigo de sus intervenciones sobre maquinaria abandonada en el terreno.

 

 

Familias y aficionados a la electrónica más sesuda se encontraron en el escenario del Mercat Vell, que acabaría ganándose el apodo de “la sauna” gracias a uno de los fines de semana más calurosos y húmedos del año en la Ràpita, donde se vieron algunos de los mejores momentos del festival. Debido a la hora de los conciertos el Mercat resultó ser el escenario familiar, algo que dio lugar a imágenes simpáticas y llenas de contrastes, como las del público infantil siguiendo atentamente la actuación de Bad Gyal o ver a niños bailando y persiguiendo columnas de humo mientras Mats Erlandsson y Maria W Horn, impertérritos delante de ellos, retorcían sonidos a su alrededor. Bad Gyal tuvo que esperar un buen rato hasta que solucionaron los problemas de sonido que aparecieron antes de su actuación, una vez recuperado cumplió con lo que se esperaba de ella, actitud a raudales, descaro, empoderamiento y trap regado con dancehall y R&B, confirmando que deberíamos seguir su carrera de cerca. El momento álgido del Mercat llegaría con la actuación de Fasenuova; después de que Ángel Molina pusiera al público a punto de ebullición, los asturianos subieron un par de grados la temperatura utilizando a su favor la sauna natural que era el Mercat en esos momentos, donde con el calor la música de Fasenuova pareció volverse todavía más oscura, agresiva y desesperada, aullidos mecánicos sublimes que fueron directos hacia un clímax de dolor, sudor y felicidad.

 

 

La Esglesia Nova recogió en su interior los momentos más íntimos. Gigi Masin, nombre de culto dentro del ambient, actuó por primera vez en el país. Sus composiciones oníricas y planeadoras y su piano nos trasladaron hacia vastos paisajes de mares en calma y amaneceres pausados, belleza reposada. Ferran Palau por su parte desnudó todavía más si cabe sus composiciones, guitarra acústica en mano su viaje devino místico, en busca de lo que hay de sagrado en la vida mientras se pregunta por el paso del tiempo. Si Masin nos adentra en los océanos Palau nos lleva al interior de los bosques donde viven las fábulas para, encantados por el embrujo, quedarnos a vivir en ellos.

 

 

Y la noche es para bailar y divertirse, pensarían los más hedonistas y los veraneantes que pasaban por la zona, y así se materializó en el Patinatge, un escenario en una pista de patinaje semi cerrada que alegró la noche del público y de unos cuantos bloques vecinos alrededor. Por el escenario del Patinatge pasaron Svper, apuesta segura con la que poner al público a tono,  su directo rezumante de kraut, dream pop y sintetizadores nunca defrauda.  “El final de la noche” fue, esta vez, el principio de ella. Awwz, acompañada por las proyecciones de Slurp TV, dibujó sensuales postales sobre el futuro del r&b, su futuro se muestra igual de resplandeciente. Nico Roig presentó nueva formación (Juan Rodríguez Berbin (Seward), Pau Rodríguez (Za!) i David Soler) y nuevos caminos, y aunque por momentos se pudo notar que están todavía empezando el rodaje del nuevo formato, lo que primó fueron las buenas sensaciones y la cantidad de nuevas y buenas ideas de esta nueva apuesta de Roig. Talktome tuvo que lidiar con problemas de sonido que intentaron descentrarle, pero no hay nada que pueda con su vigorizante mezcla de house y funk. Cerraron las noches DJ Fra (viernes), con los interesantes visuales de Blanca Regina, y Edgard de Ramón (sábado), apoyado visualmente por Loon.

 

 

Pero no todas los conciertos tuvieron lugar en la Ràpita, dos localizaciones muy especiales fuera del pueblo también albergaron directos: En els Ullals de Baltasar (parque natural con minúsculas lagunas) el vermut se vio acompañado musicalmente por el estilazo de Matías Rossi (Bradien) pinchando (de “Jungle drums” a “Adeus Maria Fulô”, de The Scientist a Der Plan..) y el indie pop de Papá Topo. Al día siguiente el Xiringuito de la Costa, un chiringuito plantado sobre el agua a pocos metros de la punta de la Banya, dentro del Parc Natural del Delta de l’Ebre, sirvió para la ya típica clausura del festival. Un momento de relax tras el festival en que artistas, público y organización se mezclan en una comida amenizada en esta ocasión por un DJ2D2 todoterreno y el trap reivindicativo y feminista de LAS VVITCH.

 

 

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com