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Ludovico Einaudi en el Guitar BCN

18/07/2016, Auditori Fòrum, Barcelona

8,5

 

Sergi de Diego Mas

Foto Jordi Calvera

 

 

Reviso las notas tomadas sobre una única página de un cuaderno de tapas austeras y negras, en simetría con la oscuridad casi absoluta que aparece en el Auditori del Fòrum en Barcelona, en el concierto de Ludovico Einaudi. En esa oscuridad luminosa grafié palabras sueltas, algún sintagma a tientas. Las palabras se superponen unas sobre otras sobre el fragmento de papel. Se tachan, hay líneas ininteligibles, como en un pentagrama algorítmico: la atención sensorial se desviaba hacia otro lugar, del que no hace falta atrapar imagen.

 

Se adentra la Ensemble del pianista piamontés, de negro riguroso, y frente a una pantalla inmensa se suceden secuencias de punteados blanquecinos, aparentemente aleatorios. Un pixelado  ervioso que simula las construcciones aleatorias de los ordenadores de 8 bits, también computadoras. Sobre aquellos primeros compases minimales aparece Einaudi, caminando decidido hacia su piano, asiento y asueto, para dar la espalda al público durante las siguientes dos horas y veinte minutos, en solícita demanda de atención expansiva y no focalizada en su presencia, en absoluta consonancia con la obra que (re)presenta: "Elements" (2015) es un trabajo conceptual sobre aquello que compone la naturaleza, el entorno conocido y desconocido, aprehensible y performativo. Y la puesta en escena es consecuente con las palabras del propio autor describiendo el proyecto: "I saw new frontiers on the edge between what I knew and what I didn't know that I had long wanted to explore: creation myths, the periodic table, Euclid's geometry, Kandinsky's writings, the matter of sound and of colour, the stems of wild grass in a meadow, the shapes of the landscape".

 

El set se inició con la belleza tenue de "Drop", "Whirling winds" y "Night", repletas de precisos loops y combinaciones repetitivas, en ocasiones orientales, globales, calculadas mediante bajo, guitarras, violoncello, violín y percusiones. Imagen en movimiento, sonido. Y el piano de Einaudi, claro. La progresión es logarítmica, trasladándonos de la calma austera al crescendo épico y a la pausa en silencio. De John Cage a Vivaldi. De Yagya a Radiohead. De Pan Sonic a Zimmer, Sakamoto y Alva Noto. Todo sobre el escenario tomaba forma sonora, nada escapaba a la perfecta amplificación de lo que allí estaba ocurriendo: teoremas, geometrías, vectores de sonido.

 

Y llegó la soledad.

 

Ludovico Einaudi se quedó solo sobre el escenario (sin descanso sonoro, el scroll horizontal a velocidad constante) y es cuando más grande se volvió el detalle, lo insignificante, el mundo aparente, la naturaleza cuántica y subatómica. "Song for Gavin", "ABC" o "Una mattina" fueron momentos majestuosos e irrepetibles (aunque un electrón pueda estar en dos lugares al mismo tiempo).

 

Nadie podía moverse (algún flash desubicado) en el Club Silencio.

 

Y volvió el resto de músicos. Una tímida sonrisa, agradecida, del pianista a los aplausos del público, enfrentando miradas complacidas, un público ya entregado y embriagado de las variaciones percusivas de ese piano, de ese cello, de ese ritmo pesado sumergido en un recipiente de agua. Las representaciones de los elementos se iban sucediendo (antes del agua, el fuego rojo...), "Fly", "Numbers" o "Logos" removían incluso al pianista italiano, y desde luego al público, que en pie, logró un bis ("Divenire" y "Choros") que merecían tanto ellos como la banda, como los elementos que forman la materia,

 

conocida o no.

 

Sergi de Diego

Melómano compulsivo y urbanita adicto a YouTube. Ha escrito “E-mails para Roland Emmerich” (Honolulu Books, 2012) pensando en J. G. Ballard y los próximos cinco minutos. Sus películas favoritas son “Annie Hall”, “Mulholland Drive” y “Tiburón”. Padece ataques de nostalgia al recordar “Los 4 Fantásticos” de John Byrne. Le gusta repetir que “El final del verano es el principio de los conciertos”. Forma parte del colectivo DJ The Lokos. Es fan de Roy Orbison y Sonic Youth. Lo puedes encontrar en su blog, Interferncia Sónica