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Sónar 2016 Sábado

18/06/2014, Fira Montjuïc y Fira Gran Via, Barcelona

 

Textos Daniel Gómez y Víctor Cañameras

Fotos Brais G Rouco

 

SÓNAR DE DÍA

Por Daniel Gómez

 

El sábado comienza frío y nublando pero el Sol brilla en todo lo alto cuando el griego Anastasion Diolatzis comienza a poner vinilos (cómo los echamos de menos en este Sónar) de ambient heleno. Ison va subiendo los BMPs poco a poco, pero no demasiado, consciente de la hora que es. Pero hemos venido tan pronto para ver a bRUNA, Wooky y Alba G Corral en el SonarHall. El imponente escenario de las cortinas rojas comienza a llenarse poco a poco mientras bRUNA toca varias piezas de su nuevo split EP, “Archives”, a medias con Wooky que publicará a finales de junio. Son canciones muy diferentes a su último “Thences”, mucho más digitales y melódicas (aunque con un poco de mala leche en algunas partes) y alejadas de la pista. Pero, como hace dos años, su maquinaria le vuelve a fallar y deja en silencio todo el Hall. Al poco sale Wooky y, ya juntos, tocan parte del repertorio de este último, más áspero, sucio e industrial (al estilo Modern Love) pero en el fondo se adivina la vertiente melódica de Wooky. Alba, excelente como siempre, juega con líneas y dibujos abstractos de manera maestra meciéndose al ritmo de la música de bRUNA y Wooky. 7,5

 

 

Después de comer, el jazz del cuarteto canadiense Badbadnotgood entra fenomenalmente en el Village. Y eso que no tenía muchas esperanzas sobre un concierto de jazz bastante ortodoxo en un festival como el Sónar. Pero su fusión con el funk y su puesta en escena desenfadad y muy divertida, la banda liderada por el batería Alex Sowinski nos deja algunos momentos bastante brillantes recuperando material de sus LPs “BBNG” y “BBNG2”. Un gozo inesperado para el primer gran concierto de un sábado que pronto enseñaría su faceta más fría. 7,5

 

 

Otra cola eterna en el Complex para acceder a Alva Noto y su no tan nuevo espectáculo audiovisual. En el Sónar se limitó a exponer en vertical y duplicar las pantallas de las visuales que lleva utilizando desde 2011 con la salida de “Univrs”. Líneas y colores que danzan al ritmo de temas como “Uni Rec” mientras fogonazos de luz explotan con cada base. Mucho más bailable que experimental, el cansancio del Sónar y la hora hace mella en un público y se pueden ver a algunas personas durmiendo (incluso parejas) mientras el estruendo digital de Nicolai nos alisa el pelo. Cosas más raras se han visto, la verdad. Alva Noto cumple a la perfección con todos los requisitos del Sónar: arte digital, emoción y tecnología. 8,5

 

 

 

 

 

Salgo cinco minutos antes del final del concierto de Alva Noto para ir al concierto de LaFawndah y me encuentro con dos imágenes dantescas. Primero, todavía hay una larga cola formada con esperanza de poder entrar en el Complex. Segundo, el cielo se está desplomando sobre Barcelona. No son cuatro gotas, es un aguacero alucinante bajo un cielo gris y repleto de rayos escalofriantes. La tromba de agua no dura más de media hora, para alegría de público y organizadores, pero ver a 20 locos mojándose de lo lindo bailando al ritmo de drum’n’bass mientras pinchaban Ivy Lab en el Village ha sido una experiencia muy divertida para casi todo el mundo. Ni la lluvia, ni el frío ni la humedad podrán con el buen rollo que siempre hay en el Sónar.

 

 

Evidentemente, no me atrevo a cruzar el Village para ir a LaFanwdah al otro lado en el SonarDôme (nuestro fotógrafo, sí), así que ya me espero a Nozinja que, como ya imaginábamos, trae a dos cantantes bailarines disfrazados como en el soundsystem de Shangaan Electro de hace unos años en el mismo Village. Como hace unos años, la química no funciona. A lo mejor es por el frío o la lluvia reciente, pero la verdad es que la velocidad del shangaan es imposible para el común de los mortales. Se puede bailar un ratito, pero pronto abandonas todo movimiento sufriendo por tu pobre corazón. Aunque Nozinja y sus dos compañeros se esforzaron de lo lindo para que todo el mundo bailara un rato y acabásemos, como no, con una gran sonrisa en la cara. 7

 

 

Mientras Nozinja todavía reparte felicidad electro sudafricana, en el Hall Oneohtrix Point Never comienza a reproducir en directo parte de su nuevo “Garden of Delete”, publicado el año pasado en Warp. Medio IDM, medio drillbass, medio nu metal noventero (esa guitarra haciendo solos, los gritos darks de Lopatin sintetizados o esas baladas jevis reconvertidas en sollozos ambient no puede ser más evidente). Poco queda del Oneohtrix Point Never de antaño, pero su espectáculo es vibrante y excitante. Una mezcla culpable entre salvajismo y mal rollo. Lastima que los solos de guitarra lastren unas buenas bases durante algunos momentos. Evidentemente, cae el vídeo de “Sticky Drama” y visualmente acaba con la exhumación de un cadáver. Creo que en vez de nu metal, Lopatin de joven era más fan del death metal. 7,5

 

 

 

A la salida del Hall me encuentro con el horror, un TroiBoi pinchando trap de garrafón con subidones imposible (escuela EDM) y cuyo concepto de diversión es poner temas viejunos de Snoop Dogg. Si esto es el futuro del hip hop, yo me bajo en la próxima. Aunque como bien me recuerda un amigo artista, los niños también tienen que poder bailar. Pero para bailar, mentalmente, pues estaremos en el Complex, prefiero el concierto de Byetone. Pero, lamentablemente, las proyecciones le duran apenas tres minutos, así que tiene que hacer su directo con las feas luces leds del escenario que intentan seguir el ritmo de sus temas más rítmicos. Suena un “T-E-L-E-G-R-A-M-M” muy manipulado y varios temas más pero en ningún momento oímos “Plastic Star”, ni en el forzado bis que algunos pidieron cuando medio público había abandonado la sala. Nos pidió perdón por las visuales, pero, francamente, es un error que un artista de su calibre no se puede permitir. 5,5

 

 

 

SÓNAR DE NOCHE

Por Víctor Cañameras

 

Había ganas de desquitarse de la cancelación “in extremis” de Mura Masa en el pasado Artenou. El británico ejerce de hombre orquestra encargándose de teclado, sintetizador, laptop, pad electrónico, platillo y lo que le echen (hasta una guitarra llegó a colgarse) en esa suerte de pop sintético futurista tan de moda pero que no se abstiene a su vez en beber a ratos de la escena UK Bass, aunque con temas como “Lovesick Fuck” o una postrera “Love For That” poco necesita para conectar con un público que fue creciendo de forma merecida y paulatina, merced también a las labores como vocalista invitada y animadora entregada de Bonzai, cuya presencia en su próximo trabajo cobrará afortunadamente mayor protagonismo respecto al debut por lo que parece ser. 8,5

 

 

Al lado New Order atacaban la recta final de su segunda (¿o deberíamos decir tercera?) juventud enlazando a velocidad de crucero un “Plastic” correspondiente a su muy celebrado último lanzamiento “Music Complete” (Mute, 2015) con las clásicas “The Perfect Kiss” o “Temptation” sin que apenas se notase diferencia alguna. Desconozco el grado de toxicidad con el que Peter Hook lastraba la banda, pero lo situaría en un nivel muy alto después de contemplar como un completamente canoso Bernard Sumner disfrutaba como hacía tiempo no se le veía interpretando unos bises al alcance de pocos como son “Blue Monday” o “Love Will Tear Us Apart”, comparado con la actitud indigna que mostraron una década atrás en aquella primera edición de Primavera Sound en el Forum. Si te surgían dudas en verlos en el BBK Live, destiérralas, han vuelto. 8,7

 

 

Inciso 1: Accedo rápidamente al remodelado espacio Sonarcar para comprobar como el maestro Garnier empieza en modo relax con teclados suaves y tonalidades jamaicanas aunque cuando salgo escasos minutos después, con el aforo ya casi al completo y una considerable cola para entrar dentro, ya está empezando a introducir las primeras fibrosas briznas de techno.

 

 

El productor Kaytranada no se corta un pelo. Habida cuenta que su muy recomendable “99’9%” (XL Recordings) no tiene ni dos meses de vida utilizó su sesión como efectivo método promocional a juzgar por la respuesta recibida, empezando con uno de esos excelentes temas instrumentales incluidos como con varias de esas colaboraciones que trufan el álbum, sonando voces como las de Craig David, Vic Mensa, AlunaGeorge, Little Dragon u otras ajenas como Azealia Banks o Rihanna, además de una deconstrucción de ese celebérrimo “Panda” que pinta a canción del verano en tierras yanquis. 7,4

 

 

“It’s grime time!”. En el mismo escenario del SonarPub Skepta inicia su concierto al tran trán con la pieza homónima de su reciente “Konnichiwa” pero ya a las primeras de cambio suelta la artillería pesada con “That’s not me” para testear la actitud del público, al que según repitió en diversas ocasiones, le faltaba energía. Mezcla temas de sus dos últimas mixtapes con las del citado álbum, pero la excitación general solo llega cuando es el turno de subir a la palestra compañeros de la escudería Boy Better Know como Jammer o Frisco o cuando enlaza en la parte final esas subyugantes y de por si solas encolerizadas “Shutdown” o “Man”. Esperábamos más Joseph Jr. Adenuga. 6,5

 

 

 

Sin solución de continuidad enlazamos en el SonarLab con Stormzy. El contraste con el directo anterior es evidente; Ante la actitud de Skepta que ni llego a quitarse la chaqueta el también londinense ya esta solo con los pantalones deportivos puestos botando de lado a lado del escenario escupiendo los versos de esa “Dude” que consigue enfervorizar a la audiencia de un modo inusitado, logrando el efecto que su compatriota hubiera deseado. Y eso no es todo, con dos tracas finales del calibre de “Shut Up” o “Know Me From” empiezo a pensar que por entrega y explosividad quizás el presente y probable futuro del estilo no recaiga en las manos de quien estábamos todos pensando. 7,8

 

 

Breve Inciso 2: Imposible acceder de momento al coqueto nuevo escenario circular de telones rojos donde el amigo francés ya hace rato que está pisando el acelerador, salvo que dispongas de un tiempo que debe oscilar entre los diez/quince minutos para poder entrar tras la preceptiva cola de rigor.

 

 

Al lado Eats Everything se lo está dejando calentito, calentito a Fatboy Slim a base de breaks (pocos), bombos (excesivos) y demasiados subidones (muchos más de los deseables). Abusando en exceso de las corrientes británicas del garage o el Uk Bass el set solo despunta en los momentos más tech-house, por más que el público tratase de demostrárselo a través de su respuesta en la pista. Eso sí, las proyecciones en clave humorística de Hillary Clinton como la nueva protagonista de “Telefono Rojo Volamos hacía Moscu” o el collage de líderes mundiales problemáticos como King Jong-Un o Vladimir Putin tuvieron su punto. 6,4

 

 

Boys Noize si que sabe de crescendos. El estreno mundial de su nuevo espectáculo, acompañando a ese “Mayday” editado en su propio sello, parapetado tras una cabina que se asemejaba a una construcción digna de la película “Alien”, tanto por sus múltiples sirenas como por su diseño industrial, deja satisfecho un SonarPub hasta los topes bailando como posesos, con el alemán retorciendo el pitch en su justa medida con las dosis de electro y techno equilibradas, incluyendo esos temas en los que colabora otro astro de la escena como Hudson Mohawke o los indietrónicos Poliça desplazados de su contexto habitual. 7,6

 

 

Permítaseme el chiste fácil. Bicep inyectan músculo y de que forma con esas claras reminiscencias del techno “made in” Detroit (apabullante tema final) con escogidos momentos de puro house de nuevo cuño. Su set no decayó en ningún momento, demostrando el poder del “establishment” actual de la música de baile británica, capaz de llevar literalmente al éxtasis al numerosísimo público congregado combinando géneros de forma insultante y con una agradecida y muy lograda conexión con el pasado y el presente de la música electrónica. 8

 

 

Y inciso 3:  Disfruto al fin de mi reencuentro con Laurent Garnier que ya esta entregado definitivamente al techno más líquido posible en su última hora echando mano de sinuosos teclados y esos “sintes” con temas de bellísimo acabado marca de la casa, aunque de vez en cuando nos sorprenda con su lado perverso y nos obsequie brevemente con unos bombos que dejan a un cada vez más repleto SonarCar completamente exhausto pero pletórico de felicidad. 8,3

 

 

 

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