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Primavera Sound 2016 Viernes

03/06/2016, Fòrum, Barcelona

 

Textos Javier BurgueñoAlbert FernándezHalf NelsonRosario LópezVictor Cañameras y Marc Ferreiro.

Fotos Rosario López y Ferran Martínez

 

LUBOMYR MELNYK

Bastaron solo tres temas para que el septuagenario compositor finalizase con la grada en pie tras poco menos de una hora de exhibición de pianística minimalista. Al igual que en su anterior aparición en Primavera Club el ucraniano tiene la sana costumbre de introducirnos en el contexto de su obra, explicando las variaciones que ha sufrido una pieza a lo largo de su historia o, directamente, narrando el motivo de su creación (así contó, por ejemplo, como “Butterfly” fue compuesta en el hall de un hotel high class para un niño que le miraba embelesado mientras el resto de adultos presentes le ignoraban, aprovechando la anécdota para hacer crítica social). Sabedor que el continuum a dos pianos es su gran baza para noquear al personal reservó para el final de la velada una variación de un magnífico “Parasol” sobre otra línea pre-grabada que dejó al personal dispuesto a arrasar la parada de CDs y vinilos que vende el mismo justo al finalizar el concierto. VC

7,9

 

DJ SUPERMARKT

El nuevo escenario Beach Club resume en un pequeño espacio todos los tópicos sobre la música electrónica en el entorno mediterráneo: chancletismo, frivolidad, paella y mojitos. Desde luego es el escenario ideal para relajarse a la sombra (lástima que tanto la sombra como las sillas escaseen), pero no para disfrutar de la música: a la gente se le suben las palmeras a la cabeza y se creen que pueden pinchar cualquier mierda. Ahí refulgen DJs como Supermartk (ex Le Hammond Inferno) que mancillan la música y a los que la escuchan cada vez que se suben a una tarima. Es sin duda indigno que forme parte de un cartel de un festival como el Primavera Sound un tipo capaz de estar un hora pinchando edits chuscos de “Everywhere” de Fleetwood Mac“Why Can’t We Live Together” de Sade y acabar, antes de lo que se suponía que tenía que ser una sesión de Bradford Cox de Deerhunter, haciendo corear a la peña el “Africa” de Toto. Además, Cox no apareció y fue sustituido por los indeseables de los Black Lips. Al menos, las patatas bravas eran buenas. HN 

2

 

Richard Dawson © Ferran Martínez

 

RICHARD DAWSON

Explicaba Dawson a mitad de su actuación que en la zona de Newcastle, de dónde él es originario, cada pueblo tiene su bestia. Viendo la forma en que consiguió inundar el auditorio solamente con su voz y su pequeña guitarra acústica, más de una vez a capela y sin ayuda de micrófono alguno, hace que pensemos en él como una de esas bestias mitológicas, exagerado y brutal pero con un punto socarrón y ridículo, recién salido de alguna de esas historias descarnadas provenientes del folk tradicional británico que en sus manos se retuercen y deforman hasta acabar jugando con el free jazz o los drones. Definitivamente sí, nos encontramos ante una bestia. JB

9

 

CABARET VOLTAIRE

Con el escenario del Auditori totalmente a oscuras fue imposible distinguir la figura de Richard H. Kirk a los mandos. Él ha decidido, después de más de veinte años, reactivar Cabaret Voltairesin un ápice de nostalgia, pero sin renunciar a esos vídeos analógicos con imágenes apocalípticas de todo tipo de desastres (guerras, disturbios, ejecuciones, Ronald Reagan y Margaret Thatcher) que enmarcan su música en un contexto de protesta y denuncia. Con un concierto en progresión que despistó a muchos (¿adónde va la gente que se va de la tercera fila de un concierto de Cabaret Voltaire tras el segundo tema?), Kirk empezó proto-electrónico y modular, para ir poco a poco concretando los ritmos, juguetear con el electro y poner a la platea en pie (y a los seguratas en ridículo) con un extenso trallazo techno que le reconcilió con el mundo moderno que le despidió como un héroe. HN

8,4

 

Moses Sumney  © Rosario López

 

MOSES SUMNEY

Armado solo con una máquina para reproducir loops, una guitarra que apenas se colgó y poco más, el cantante afroamericano de Los Ángeles se basta solo con su extraordinaria voz y una infinita capacidad de recursos para generar sonidos tanto a través de su diferente tesitura vocal, incluso autotunéandose a si mismo como en una ocasión, como con sus propias manos o lo que tiene en ellas. Bien pronto cayo la enorme “Seeds” y desarmó tanto a los convencidos como a los más escépticos que pasaban por allí y descartaron cualquier posibilidad de cambiar de escenario para así poder escuchar otras maravillas de su exiguo repertorio como “Plastic” o “Worth it” a la espera de la publicación de su primer larga duración, con probable fecha de edición durante el verano, del que introdujo también algún que otro corte y que a buen seguro le confirmará como uno de los nuevos exponentes de una canción de autor que huye de convencionalismos. VC

8

 

Steve Gunn © Rosario López

 

STEVE GUNN

Aparte de ser guitarrista ocasional de los Violators de Kurt Vile, Steve Gunn tiene una interesante carrera en solitario. Si añadimos que  el neoyorquino cuenta con un muy buen directo y es un humilde virtuoso de la guitarra, un concierto suyo es algo que no deberíamos perdernos. Pese que al principio parecieron comenzar su actuación algo despistados, Steve y su banda enseguida empezaron a construir los intensos desarrollos eléctricos de ida y vuelta que les caracteriza, estableciendo una serie de diálogos circulares de guitarras alrededor del rock americano y la psicodelia mientras elevaban al público un palmo por encima del suelo. Hipnótico. JB

8

 

ROBERT FORSTER

Robert Forster y The Go-Betweens forman parte de la HISTORIA (así, en mayúsculas) del pop. Sus canciones son atemporales y deberían ser de escucha obligatoria para cualquier interesado en el tema. La visita de Robert a Barcelona acompañado de banda era motivo de celebración, ya que sus últimas visitas habían sido siempre (casi) en solitario. Al presentarse en formato quinteto en un escenario como el Auditori se perdió en cercanía pero se ganó en todo lo demás. El concierto devino celebración y tras un par de sus temas en solitario empezó el carrusel de emociones.  “Head full of steam”, “Surfing magazines”, “Draining the pool for you”, “Clouds”, “Spring rain” sonaban una tras otra en la voz de Robert y con la solvencia de sus acompañantes tras él mientras las emociones se disparaban por la platea como la pólvora. También tuvieron tiempo para el último disco en solitario de Robert, pero lo de ayer, conscientemente o no, fue un sentido y emotivo homenaje a una banda mayúscula y al tristemente desaparecido antes de tiempo Grant McLennan. JB

9,5

 

CAVERN OF ANTI-MATTER

Lo de los ingleses Cavern of Anti-Matter fue como un reencuentro con un viejo amigo. El histórico Tim Gane (McCarthy, Stereolab) reactiva su eterno interés por el añejo sonido de Korgs y Minimoogs a través de este proyecto instrumental que sublima el krautrock como una versión menos glamourosa y electrónica de los Beak> de Geoff Barrow. Pese a algunos problemas con el equipo, su contundente e intensa descarga, empujada por la batería de Joe Dilworth (Stereolab, Th’Faith Healers) fue refrendada por la clase y elegancia a la guitarra del propio Gane, con ese gesto tan característico de girar a la cabeza de un lado a otro en pleno trance, en cabalgadas sin horizonte que por pura inercia podrían durar hasta el infinito. Fue una lástima que Bradford Cox (Deerhunter) no se acercara a cantar “Liquid Gate”. HN

8,4

 

RADIOHEAD 

Radiohead no son el típico grupo fiestero de turno que te encuentras como cabeza de cartel de un festival. Sus fans de toda la vida considerarán esto una obviedad y abrazarán esa naturaleza melancólica del grupo con entusiasmo, pero es innegable que ayer a muchos otros se les atragantó una primera mitad de un setlist en la que la banda reivindicó una vez más su derecho a hacer lo que le dé la real gana. Así, empezaron por enlazar sus piezas más intimistas y lentas de su discografía reciente (entre las que destacó la magia de "Daydreaming”), salpicándolas de joyas como "The National Anthem" o la rareza nineties que es "Talk Show Host" (que, mientras a algunos nos supo a gloria, a otros los acabó de desconcertar). De manera que mientras avanzaba el concierto, se iba haciendo una criba natural en el público, y los que estaban allí solamente por la coña de ver si tocaban “Creep”, acabaron sucumbiendo ante las ganas de irse a cenar. Así que cuando el setlist viró hacia una lista exquisita de grandes éxitos con "No Surprises", "Pyramid Song", "Karma Police", "Idioteque", "Bodysnatchers" o "Street Spirit" no había lugar para charlas triviales que molestaran al de al lado, solo bocas abiertas, energía abrumadora y los brazos en alto hacia el delirio colectivo. Y llegaron los bises, en que nos descerrajaron un tramo final invencible con "Paranoid Android", "Nude", la explosiva "2+2=5" y "There There", y con el público ya saciado y de manera inesperada, con el público que estaba allí realmente a lo que tenía que estar, nos cayó del cielo "Creep", sin duda alguna para los que lo vivimos el gran momento para el recuerdo del festival. Se ve que efectivamente la policía del Karma estaba de guardia anoche. RL

9,2

 

DINOSAUR JR.

Esperábamos al mástil, y el mástil nos recogió, nos envolvió y nos sacudió hasta que no quedó nada en nuestras cabezas. J.Mascis compareció ante la discreta multitud del Ray-Ban haciendo crugir su guitarra como un brujo poderoso y ajeno, y volvió a someter a la tribu como tantas otras veces. A su izquierda, Lou Barlow estrangulaba y azotaba su bajo con tal pasión, que parecía imposible pensar que esa gente había debutado hace 30 años ya. Desde los himnos de "Bug" a los mejores pasajes de "Beyond", "Farm" y "I bet on sky", más alguna pieza nueva y una versión pisoteada de The Cure, los jefes del punk-noise convirtieron la alternativa a Radiohead en un tránsito musculoso y narcotizante a partes iguales, mucho más disfrutable aún en familia. Tras el cuarto o quinto aplauso sonó "Feel the pain" y el grado de comunión creció hasta niveles religiosos. Entre codos, saltos y sentidos head bangings, creí percibir que todos los allí presentes sentíamos aquello de la misma manera. Y era hermoso. AF

9

 

SHELLAC

Llega otro Primavera Sound y con él, como viene siendo habitual los últimos años, otro concierto de Shellac, un nombre fijo ya en el cartel del festival. A veces, cuando hacemos de algo excepcional algo habitual (todavía recuerdo la admiración y envidia de algunos amigos cuando tuve la suerte de verlos por primera vez hace ya muchos años en el AV Festival malagueño, época en que la banda apenas se prodigaba por estas tierras) pasamos a considerar lo sorprendente como normal, desvirtuando los detalles. Y muy normal no es que la banda de Steve Albini, Bob Weston y Todd Trainer siga manteniendo a lo largo de los años esa precisión de cirujanos, la crudeza y frescura de su sonido y lo compacto de su repertorio, no en vano, por muchas bromas que podamos hacer con el número del avión en “Wingwalker”, “Prayer to god”, “The end of radio” o la misma “Wingwalker” siguen poniéndonos cada vez los pelos de punta. JB

9

 

ROYAL HEADACHE

Los australianos Royal Headache representaron a la perfección su papel de outsiders desengrasantes. Su punk-pop (podías cantar las canciones de The Buzzcocks o The Undertones sobre las suyas) se hizo simpático por su falta de pretensiones y por los kilómetros recorridos sobre el escenario por su cantante, Shogun, quien había anunciado su salida del grupo tras la publicación de su segundo LP “High” (What's Your Rupture?, 2015), al considerarse culpable de la escasa repercusión de la banda (parece ser que la autoconfianza no es su punto fuerte) pero que ha decidido seguir en la banda a la vista de la buena acogida que el disco está teniendo en todo el mundo. HN

7,3

 

The Last Shadow Puppets  © Rosario López

 

THE LAST SHADOW PUPPETS

No hay mucho que contar de The Last Shadow Puppets que no se supiera de antemano: Miles Kane y Alex Turner cerraron el escenario H&M apostándose sobre las tablas con toda la actitud de rock star y el postureo que se les sabe y atribuye a los dos guapos del indie inglés actual. "Everything you've come to expect", el título de su nuevo disco, resume su recorrido en el Primavera: allí no pasó nada que no esperáramos. Turner y Kane sonaron bien y lucieron mejor, desde los primeros compases de pop retro y soul con extra de oscuridad hasta el clímax de cajón con la crecida final de "The age of the understatement". Tal vez si hubieran escogido el repertorio del concierto por el tradicional sistema de papelitos en un bongo, así como hicieron para escoger el cancionero de su último disco, nos hubieran sorprendido un poco más. AF

6

 

HOLLY HERNDON

A la hora en que C. Tangana mesmerizaba al personal con sus rimas y sus retos en el escenario contiguo (pasamos a verle un rato), la chica más lista de la Universidad de Stanford desplegó sus sonidos geométricos y sus proyecciones con misivas para deleite de la concurrencia del fondo de las marismas. Me 'enamoré' de Holly Herndon desde el día que la vi sentada con un portátil y ése perpetuo gesto hierático por los suelos de la zona de prensa del CCCB en el pasado Sónar. Por eso le perdono que, un año después, desarrollara exactamente el mismo set, centrado en esa maravilla titulada "Platform", para su actuación trasnochada en el Primavera. Escuchar sus ritmos cortantes y seguir las trayectorias de sus sagaces composiciones electrónicas provocan una sensación de placentera otredad en el momento que sea, te encuentres donde te encuentres. AF

8

 

THE AVALANCHES

La espera hasta el set de The Avalanches no se endulzó del todo hasta que Kiasmos encendieron cerca de las 2 de la madrugada el escenario Primavera. Pero con todo, mereció la pena, ni que sea para poder contarlo y no pensar en cómo debió haber sido aquello. Cuando la música empezó a sonar, doy fe que la congregación de gente hizo honor al nombre de la banda. Una avalancha incontrolable de gente venida de los escenarios 'mainstream' del otro lado del recinto llegó para pisarnos y plantar sus codos en las amigdalas a los pobres aldeanos que cuidábamos del otro lado del Fòrum. Se bailó, flotaron los globos y se derramaron cervezas sobre los hombros, entre contoneos de gustera y manos alzadas con los ojos cerrados. Pero nunca llegamos a entender lo que estaban haciendo Robbie Chater y Tony Di Blasi. En ese ciclón de hedonismo sonoro anidaba una pequeña trampa: mientras engarzaban con un acierto discreto unos ritmos con otros, en lo que parecía una sesión de Dj venida a más, y la música ganaba preponderancia y adeptos, su collage de piezas sonoras y construcciones de sample mostraba tan solo atisbos de lo que todos los acólitos del 2000 queríamos escuchar verdaderamente: "Since I left you" y "Frontier psychiatrist". Le pusimos ganas, pero nos quedamos con las ganas. AF

6

 

KIASMOS

Paradójicamente, una música escapista como la de los islandeses Kiasmos parece funcionar mejor en un espacio reducido que en un gran escenario como el de esta ocasión. Sin apenas variaciones respecto a su set en el pasado Sónar la combinación de ritmo y melodías al piano de Rasmussen y Arnalds fue un buen euforizante para la multitud, pero personalmente me sobraron las proyecciones de aroma ibicenco y los brazos al aire de Arnalds, dando la sensación de que no tenía demasiado trabajo sobre el escenario. HN

6,8

 

Viva Belgrado © Rosario López

 

White Fence © Rosario López

 

Ben Watts © Rosario López

 

Sheer Mag © Rosario López

 

Alex G  © Rosario López

 

Savages  © Rosario López

 

Redacción

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