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Chris Cornell en el Suite Festival

21/04/2016, Gran Teatre del Liceu, Barcelona

8

 

Anabel Vélez

Fotos Jose Irún

 

Hay conciertos que se viven diferentes, se viven con más emoción. Son aquellos que te tocan la fibra sensible, esa que te vio crecer musicalmente. El de Chris Cornell fue uno de ellos. Con un Liceu que había colgado el cartel de entradas agotadas, toda una generación de amantes del rock fueron a ver a uno de sus ídolos musicales. Vivimos los 90 con la intensidad y la rabia del grunge, eso deja marca. El formato era especial, gira acústica para presentar “Higher Truth”, su último disco, en un marco incomparable como es el Gran Teatre del Liceu.

 

La noche empezó con un sentido homenaje a Prince, Cornell suele incluir una versión de “Nothing Compares 2 U” en su setlist. En esta ocasión abrió la noche. Cayó alguna lagrimilla. Le dedicó el concierto, se lo merecía. Se había ido otro de los grandes. El primer tema propio fue “Before We Disappear” de su último disco. “Can’t Change Me” de su excelente “Euphoria Morning” le siguió. Aunque en las tres primeras canciones pareció que la voz no le acompañaba, tras el calentamiento, no hubo duda de que seguía en plena forma. Chris Cornell posee una de las voces más particulares del rock y las dos horas y media de concierto que ofreció en el Liceu, acompañado únicamente por su voz, una guitarra y un chello, sirvieron para demostrar que no ha perdido su toque único.

 

Intercalando canciones de sus trabajos en solitario, en Audioslave, Soundgarden o Temple of The Dog, Cornell supo ganarse al público. La segunda versión de la noche fue para el gran Bob Dylan con “The Times They Are A-Changin’”. Comentaba Cornell divertido que había cambiado alguno de los versos de la canción: “Espero que a Bob no le importe, no he recibido aún ninguna carta de sus abogados”. No recordaba que fuera tan chistoso y lo cierto es a parte de hacernos disfrutar con su música, nos hizo reír en varias ocasiones. Las otras versiones fueron el “Billie Jean” de Michael Jackson, un “One” de U2 tamizado por las letras de Metallica o “A Day in the Life” de los Beatles que cerró la noche antes de los bises.

 

 

Mantener un set acústico dos horas y media es difícil pero con su voz y sus comentarios, lo hizo posible. Interpretó algunas canciones de su repertorio en solitario como la primera que publicó fuera de Soundgarden “Sunshower” para la banda sonora de “Great Expectations”, todos recordamos aquella escena entre un pobre Ethan Hawke y la tortura hombres de Gwyneth Paltrow de la mano de los personajes del maestro Dickens. No faltaron tampoco canciones de sus otros recorridos musicales con Audioslave como “Like a Stone” o “I’m the Highway”. Pero fue con las canciones de Soundgarden, primero con una sentida “Fell On Black Days”, una arrebatadora “Blown Up The Outside World”, la potente “Black Hole Sun” o una estremecedora “Rusty Cage” que nos puso la piel de gallina. Emociones contenidas se desataron. No podían faltar tampoco los temas de Temple of The Dog con un increíble “Say Hello to Heaven” dedicada a Andrew Wood, emocionó con “Hunger Strike” y finalmente “Wooden Jesus” que abrió los bises. Le siguieron de sus trabajos en solitario “Seasons”, “Josephine” dedicada a su mujer y “Higher Truth” que puso punto y final la velada. Quizás no fue el concierto del año, pero si uno especial que recordaremos como una joya.

Anabel Vélez

La música, el cine y los libros son sus tres grandes pasiones así que dirigió sus pasos como periodista hacia ese camino. Hace más de diez años que escribe, disfruta y vive la cultura. Por eso habrás leído sus artículos en revistas musicales como Ruta 66 y Ritmos del Mundo o cinematográficas como Cineasia. También la habrás escuchado en Ràdio Gramenet haciendo programas de cine y música en el pasado, ahora lo puedes hacer como colaboradora del programa musical El Click de Ràdio Montornès. Colabora habitualmente en páginas web como Sonicwave Magazine o Culturaca y siempre, siempre escucha música.