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Las Ruinas + Nueva Vulcano (CurtCircuit 2016)

19/2/2016, Sala Apolo (Barcelona)

 

Albert Fernández

Fotos Eric Altimis

 

"Cuando el amor se va", siempre nos queda un nuevo disco de Las Ruinas. La persistencia creativa del power trío barcelonés, que les lleva a consumar sus inspiraciones en un álbum por año, asegura cada tanto un nuevo reguero de tragos de heavy-pop cercano e inmediato, para acompañarnos en las alegrías y en los dolores. Su última colección de hits para radios extraterrestres se llama "Siesta Mayor" (El Genio Equivocado, 15), y es un cancionero excepcional, que sacude demonios con su habitual ironía y un pulso rítmico y eléctrico más ponderado que nunca, guardado como es habitual en la imbatible concreción de dos minutos y medio (de media) por corte.

 

La banda de Edu Chirinos, Jaime Bertrán y Toni López ha subido otro peldaño "Hacia la luz", por eso era tan importante la presentación de su última obra en la Sala Apolo de Barcelona, en una semana de grandes carteles en las principales avenidas de la ciudad, vinilos recién horneados en el puesto de El Genio Equivocado, y la lluvia salpicando de nuevo las aceras de la ciudad tras meses de sequía.

 

Y la verdad es que la cosa no pudo ir mejor. La música, como dice su propia canción, sonó bien alta durante el repertorio de Las Ruinas. La sala se veía crecientemente animada, hasta el punto que poco a poco incluso los fundamentalistas de Nueva Vulcano se vieron seducidos por la "Vida pequeña", el "Cubata de Fairy", o lo que fuera que sirviera en aquel momento Las Ruinas. Por decirlo de una manera seria, la banda exhibió un sonido experto, al tiempo que la actuación se desplegaba con un aire desinhibido y sonriente, capaz de animar al más despistado. Pero es tarde para los detalles, así que vamos a resolver esto en algunas instantáneas, ya que las de Eric Altimis están al nivel de este súper-concierto. 

 

 

Aunque aquí le veas totémico, serio e imponente, la sonrisa de Edu bajo sus habituales gafas de sol delataba que el hombre lo estaba pasando de fábula. El formidable devenir del concierto, que transcurrió primero por las últimas canciones de la banda, para desembocar en sus hits de siempre, entró por momentos en grandes fases de complicidad con Hans Laguna, que apareció para dar más cuerpo a las guitarras rítmicas en alguna que otra canción, y circuló siempre por grados de efectividad y euforia contagiosas. 

 

Mientras Toni se empleaba con precisión metronómica y gesto ajeno a las baquetas, Jaime (ahí lo tienes, con su cami de gatetes, en la foto que preside esta crónica) no falló desde su eje de bajos, y brilló en los acompañamientos, como las agudas segundas voces de "Internacional yonki tour", y más aún cuando tomó el micrófono para cantar "Gabriel y vencerás" y ese himno arrollador, "Llegas tarde", que es como una cresta hipnótica en bucle insomne y resentido.  

 

 

Las luces nos enseñaban lo que querían, y así veíamos en las primeras filas saltos y melenas y chicas bailando, almas animadas que bien podrían ser las novias de los músicos, o fans espontáneas, totalmente entregadas a la causa del ritmo heavy-pop de la banda. 

 

La espiral final de temas resultó tan evidente como celebrada: ahí estaban para llevarse definitivamente de calle a la people la trepidación simpática de "Cerveza beer""Ramón y Cajal" y la más larga odisea de todas, "Ovni", que se elevó hasta los cielos en sus marañas de distorsiones y versos rituales. Sin juegos de palabras, lo de Las Ruinas se convirtió en una fiesta mayor que se ganó todos los aplausos. Ven aquí, ven a celebrar un triunfo más glorioso que el más prometedor evento falso.  

 

 

Con la sonrisa hasta arriba, después del festival de Las Ruinas el otro trío de la noche, Nueva Vulcano (convertido en cuarteto para la ocasión), compareció sobre las tablas para consumar un ejercicio algo más destensado, en la primera de sus diez fechas de logística y recursos autogestionados para presentar su nuevo 7 pulgadas, "Nombres y apellidos". Con la portada de ese EP en la cabeza, los primeros compases se aparecían como si se tratara del calentamiento previo a un partido de basket frenético.

 

Wences Aparicio, Albert Guàrdia y Artur Estrada, con la ya habitual compañía de Marc Clos en las percusiones, arrancaron su concierto con gesto confiado, la sensación de estar de vuelta de todo y la garantía de saber vender bien su mercancía.

 

 

Después de noches tan gloriosas como la del año pasado en Fabra i Coats, o su festival de versiones en el Aniversario de BCore, Nueva Vulcano exhibieron músculo punk y delicadeza pop con un cancionero nutrido, además de por su dos nuevos cortes, por las gemas de su reciente "Novelería" (BCore, 15), seleccionando además algunos sabios brincos por los mejores pasajes de su discografía. 

 

Y de nuevo, demasiados acordes y luces cegadoras, que se destilan en unos flashes para concretar sensaciones. Ya habíamos ido hasta la boya y volvíamos, y entonces llegaron los momentos pre-acordados de alto entusiasmo y espiritualidad: dedos señalando el techo y multitudes coreando mientras la banda se relamía ondeando las llamaradas de, ya sabes, "Hemos hecho cosas", "Dulce y ácida", "Te debo un baile", cuando el público elevó por los aires a una chica extasiada, que bien podría ser familia íntima de la banda u otra fan entregada a la causa punk-pop del grupo, hasta hacerla aterrizar sobre el escenario, como improvisada animadora. Hasta ahí bien. Muy bien. Muchas risas.

 

 

Un poco menos familiar y algo más inquietante resultó el siguiente episodio, cuando unos tipos (iba a decir pijos, pero yo no soy nadie para decir quién es qué, ni qué merecimientos tiene para estar donde le plazca) algo pasados de vueltas terminaron por engorilarse, después de un buen rato agitando las primeras filas, invadiendo el escenario, haciéndose con el micrófono de Artur Estrada, y lanzando unos alaridos que espantaron a la banda de vuelta al backstage

 

El incidente duró poco y se olvidó pronto, porque los Nueva regresaron enseguida para aplicarse hasta las últimas cumbres de un concierto que para ellos fue un warm up entre amigos, un buen marco donde recoger aplausos por los méritos contraídos, rodeados por gente de refinados gustos musicales y alta sensibilidad, más allá de mirlos y novelerías. 

 

 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com