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Elvis Perkins Brais G Rouco

Elvis Perkins en Caprichos de Apolo

16/11/2015, La [2], Barcelona

9

 

Texto Javier Burgueño 

Fotos Brais G. Rouco

 

La vida está hecha de pequeños momentos reconfortantes, de detalles que nos alegran los días y nos dibujan una sonrisa en el rostro.

 

Seis años llevaba ya Elvis Perkins sin dar señales de vida hasta que publicó I Aubade este año, una colección de canciones que Perkins ha grabado de manera artesana desde el 2013, pintando capa sobre capa en solitario para dar forma a los temas, haciendo de ingeniero, de productor, y publicándolo en su propio sello, MIR records. De esos momentos ermitaños, encerrado en su habitación o en la de un hotel dando forma a las canciones, se le debe haber quedado la barba y el pelo largo que luce ahora y con el que se presentó en petit comité en la sala [2], dentro de Los caprichos del Apolo, ese ciclo de conciertos donde habitualmente se pueden degustar pequeñas (y a veces no tan pequeñas) joyas.

 

Elvis Perkins Brais G. Rouco

 

Con los dos primeros temas, “I came for fire” y “On rotation Moses” ya se vio que la cosa iba muy en serio. Perkins siempre ha sabido envolver a sus composiciones de una calidez desarmante, pero con las composiciones de “I Aubade” se nos muestra todavía más delicado e intimista, armando deliciosos temas que por su delicadeza parecían flotar ingrávidos frente al público. No serían solamente las canciones de su último álbum los que se mostraran de esa forma, también composiciones como “All the night without love” o “Ash wednesday” fueron tratados de la misma forma, incluso “Doomsday” se convirtió en una fina y reposada pieza (quizás se trataba de una “Slow doomsday” sin metales). Y entre canción y canción Perkins nos explicaba de que iban algunas de ellas (“Hogus pocus” y el transplante de un corazón de cerdo a un humano y cómo cambiaba al recibirlo, “I’ll be arriving” que había pasado de ser (palabras textuales) “un número de heavy metal a uno de cowboys”), justificaba al público por qué no iba a tocar “Shampoo” en ese momento como le estaban pidiendo o reivindicaba a los Digable Planets.

 

Elvis Perkins Brais G Rouco

 

Y así siguió el concierto, con todo el mundo subido en una ingrávida nube mientras Perkins y la banda nos llevaban de la mano con “A.M.” o “My two dollars” hasta llegar a, esta vez sí, una delicada “Shampoo” con la que acabaría el set, y a la que seguirían, sin la habitual pantomima de salir del escenario para volver a entrar debido a cierta premura con el tiempo, unos bises ideados para que todo el mundo acabara contento, la versión original de “Doomsday” con Nick Kinsey (batería) recorriendo el escenario arriba abajo con el bombo colgado rememorando los tiempos de “Elvis Perkins in Dearland” y una preciosa “While you where sleeping” que puso el broche a un magnífico concierto.

 

Como comentaba al principio, la vida está hecha de pequeños momentos reconfortantes, y para los que estábamos allí el concierto de Elvis Perkins fue sin duda uno de ellos.

 

Elvis Perkins Brais G. Rouco

 

Elvis Perkins Brais G. Rouco

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com