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Tim Hecker en Dnit Óscar García

Tim Hecker en Dnit

30/10/2015, Caixafòrum, Barcelona

8,3

 

Texto Marc Ferreiro

Fotos Óscar García

 

Desde sus inicios en los 70, la música ambient se ha considerado tradicionalmente como un acompañamiento de fondo para romper el silencio mientras se realiza otra actividad. Craso error. En el ambient, como en cualquier otro estilo, existen creadores capaces de construir obras que impiden la distracción, que utilizan esa lentitud en las variaciones de tono y sonido para transmitir emociones eternas, de dimensiones diríase que cósmicas. Tim Hecker es uno de ellos.

 

Tim Hecker en Dnit Óscar García

 

Bebe Hecker del dramatismo de insignes creadores como Gavin Bryars o Stars Of The Lid, a los que añade motivos minimalistas de Steve Reich, pero su resultado es más árido, arisco. Se ha comparado su última obra, “Virgins” (Kranky, 2013), que estiliza en su portada las torturas de Abu Ghraib, a las ruinas de una civilización alienígena. No está mal buscado el símil, pues su sonido trasmite una calidad futurista, el misterio de aquello que nos es desconocido y la inmensidad de las construcciones vencidas por el tiempo.

 

Tim Hecker en Dnit Óscar García

 

Todo ello es lo que nos íbamos a encontrar ayer en su actuación dentro del ciclo DNIT, no me cansaré de repetirlo, una de las programaciones más inteligentes de música electrónica que podemos disfrutar en Barcelona. Sin embargo, su accidentado inicio, con un sonido saturado y problemas en los monitores, afectó a la inmersión en su propuesta. Escenario oscuro, cañones de humo y Hecker, parapetado tras su cacharrería y apenas visible, como no queriendo que nada nos distrajera de sus sonidos. Tras el tibio inicio, su actuación fue calando, poco a poco, capa tras capa de sonido, de origen orgánico, manipulado digitalmente, aunque todavía podíamos reconocer el eco litúrgico de los tubos de un órgano o incluso el grito acerado de una guitarra eléctrica.

 

Tim Hecker en Dnit Óscar García

 

No tuvo su plasmación en directo, de una hora, la concreción de su propuesta grabada ni llegó a sus cotas de emoción, pero aun así, ofreció momentos colmados de dolorosa intensidad. Tras finalizar, ahogando los últimos estertores de sus olas de sonido hasta que se desvanecieron en el silencio, los aplausos cerrados nos hicieron recuperar el aliento. Fue entonces cuando descubrimos la profundidad de la sima a la que nos había arrastrado.

Marc Ferreiro

Proveniente del extrarradio de Barcelona, Marc Ferreiro siempre ha querido dinamitar las limitaciones culturales y del entorno. Apasionado por la música, el cine, la narrativa, el teatro y, en definitiva, cualquier manifestación creativa, considera el periodismo como una forma de compartir experiencias. Tras formar parte de publicaciones pioneras como aB (anteriormente, aBarna), ha seguido colaborando en numerosas revistas y webs culturales. Actualmente prepara un libro que recopile sus entrevistas.