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Niño de Elche

Niño de Elche en Caprichos de Apolo

07/10/2015 La [2] de Apolo, Barcelona

10

 

Texto Marc Ferreiro

Fotos Óscar García

 

Tras el éxito y la admiración que produjo, tanto en el Sónar como en su colaboración con Rocío Márquez en el Primavera Sound, la actuación de Niño de Elche en La2 de Apolo se antojaba como la prueba de fuego para apreciar si su elevación a los altares tenía rango de hype u obedecía a un acto de justicia. Para razonarlo, una pequeña digresión semiótica.

 

Niño de Elche

 

En directo, Niño de Elche presenta una contradicción en sus formas que es, a la vez, un inconveniente y una de sus principales fortalezas. Me explico. La propuesta artística es enormemente ambiciosa, una creación poético-musical que bebe de fuentes tan dispares como el flamenco, el post-punk o el krautrock. Cualquier sonoridad es posible, cualquier quiebro en la voz o en la instrumentación tiene su razón de ser y cobra su sentido por la intención de transmitir, de trascender. Y, además, esa ambición se substancia, a momentos, en piezas que se elevan a cotas inaprehensibles de belleza.

 

Niño de Elche

 

Ese cuidado por el detalle, esa orfebrería sonora, ese atrevimiento quedan enmascarados por una presencia escénica irreverente, a momentos paródica, como si Francisco Contreras necesitara reírse de su propio personaje para no sentir el vértigo de las cotas artísticas que alcanza. El inconveniente de esta estrategia de ocultación es que las bromas pueden desvirtuar la intencionalidad original del mensaje. A momentos, ello parecía que podía ocurrir ante parte de un público que, quizás desconocedor de la propuesta, llegaba a reír en momentos tremendamente dolorosos, como en “Informe para Costa Rica”.

 

Niño de Elche

 

Pero, a pesar del autosabotaje, es innegable, conforme avanza el concierto, que la única respuesta posible es el reconocimiento y la sumisión ante una de las propuestas musicales más atrevidas, ambiciosas y con resultados más gratificantes que podemos disfrutar. En la interpretación de “Canción de corro de niño palestino” o de “Canción de amor de San Sebastián” era literalmente imposible impedir que el vello se erizara ante la capacidad como transmisor de emociones de Niño de Elche y de su banda, con integrantes de Pony Bravo, y en la que la guitarra poliédrica, disonante y enormemente creativa de Raúl Cantizano aportó todavía más luz a esa supernova que nos despedazó.

 

Niño de Elche

Marc Ferreiro

Proveniente del extrarradio de Barcelona, Marc Ferreiro siempre ha querido dinamitar las limitaciones culturales y del entorno. Apasionado por la música, el cine, la narrativa, el teatro y, en definitiva, cualquier manifestación creativa, considera el periodismo como una forma de compartir experiencias. Tras formar parte de publicaciones pioneras como aB (anteriormente, aBarna), ha seguido colaborando en numerosas revistas y webs culturales. Actualmente prepara un libro que recopile sus entrevistas.