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Bcore Jordi Llamansà

BCore 25 Aniversario

25-27/06/2015, Varios Recintos, Barcelona

 

Albert Fernández y Sergio de Diego

Fotos Rosario López y Brais G Rouco (+BCore)

 

 

 

24 IDEAS + BULLITT + XMILK + NO MORE LIES

JUEVES, 25 DE JUNIO

SIDECAR 

 

Después del delicioso prólogo que sirvió Louise Samson con sus Anímic, acompañados de amigos en el Heliogàbal, llegaba el jueves para conjurar las fuerzas más radicales del sello en la cueva del Sidecar. Nos explicaba Jordi Llansamà, el Patriarca de BCore Disc, que la principal idea para celebrar este cuarto de siglo de música y lazos humanos era regalar conciertos que tuvieran algo único, irrepetible. Y vaya si iba a ser así. Por si no fuera bastante impresionante volver a ver a 24 Ideas sobre un escenario lanzando sus ráfagas atronadoras, el mismísimo Patriarca compareció en escena tocando con gesto nervioso un bajo en la primera canción de la noche, anticipando lo que ya sabíamos todos los que estábamos allí: que aquel concierto, y los que vendrían, serían una sucesión frenética de emociones. Tras esa primera descarga de hardcore veterano y colosal, Bullitt incendió incluso más los ánimos, con un repertorio de versiones de Bad Religion, que nos lanzó a las primeras filas, donde todo eran alaridos entregados, manos alzadas y pogos desquiciados al ritmo de "Delirium of disorder" o "American Jesus", por ejemplo. Bullitt Religion sensacionales, y claro, el concierto era para Ferran. Tras eso, el ciclón XMilk llegó para aleccionarnos y dejar cicatrices al ritmo de himnos como "Sill broken" o "Scarcity". A esas alturas ya no quedaba un solo pie que tocara el suelo: todo eran oleadas de cuerpos golpeándose de un lado a otro, criaturas delirantes trepando por el techo, pateando el proyector, cayendo de nuevo sobre las manos y los charcos. No More Lies cerraron el festival de sudores y animación dura con su habitual eficiencia metronómica, repasando hits de antes y las perlas de "In the shades of expectation", y dando paso a la sorpresa final del jueves: Llansamà de nuevo haciendo su cameo, cual Hithcock punk y enfebrecido, esta vez con el micrófono en una mano y una chuleta con la letra de "The kids are united" de Sham 69 en la otra. Para el recuerdo y la melancolía queda su camiseta con el nombre de grandes amigos de la familia BCore desaparecidos en este tiempo. Pero volviendo a los fraseos del mítico himno britpunk: todo fue muy bien hasta el primer estribillo, Jordi se lo sabía, pero no pasaba lo mismo con los versos, y en esas apareció de entre las masas Titi (Aina, Tokyo Sex Destruction) y le arrebató cual ninja revoltoso el papel, o un trozo de él, porque el Patriarca no estaba demasiado dispuesto a soltarlo. La cara del jefazo de BCore mutó de la euforia a la rabia de una manera que nunca olvidaré, y el furioso empujón que devolvió al foso al ladrón de letras entre carcajadas fue antológico. Violencia desatada y ríos brutales de adrenalina, sí, pero está claro que el único motivo de aquella congregación era el sentimiento de hermandad: 'If the kids are united then we will never be divided'. AF

10

 

 

 

JOAN COLOMO + THE NEW RAEMON + NUEVA VULCANO + THE UNFINISHED SYMPATHY

VIERNES, 26 DE JUNIO

SALA APOLO

 

Hubo cátedras de mosh y crowdsurfings adolescentes, con piernas electrizadas sobre mareas de cabezas; falsetes alocados en versiones sorpresivas; cantantes que regresan a su micrófono en el último segundo, justo para atacar el enésimo estribillo ardoroso de la noche; abrazos empapados y gritos de euforia en los pasillos del backstage; brindis con lo que fuera a cada rato y aplausos y ovaciones a la mínima. Hubo lágrimas y hubo reuniones. Todo se agolpa como un puzzle de recuerdos gloriosos, sí, porque bebimos más de la cuenta, pero también, y permitidme este puto juego de palabras cursi que se me acaba de ocurrir, porque vivimos más de la cuenta. El viernes de #BCore25 era un día mega-especial, y la Sala Apolo se llenó de amigos que se reencontraban y exclamaban y se agarraban mientras Joan Colomo animaba la fiesta de primeras como solo él lo sabe hacer, claro que aquella noche al de Sant Celoni se le acumulaba la faena, pues volvería a escena con Nueva Vulcano, y lo daría todo al bajo en el esperado regreso de The Unfinished Sympathy. Escuchar a Ramón Rodríguez interpretando con esa maestría a medio camino entre lo solemne y lo socarrón su primer disco como The New Raemon, "A propósito de Garfunkel", promovió los primeros cánticos y gestos de entrega serios por parte de la concurrencia, pero lo mejor estaba por llegar. Nueva Vulcano sorprendieron a más de uno con un repertorio de versiones sensacional, que hizo desfilar por las tablas varios invitados al micrófono. Por ahí pasaron, como no, Jordi Llansamà, en esta ocasión permutado en Manolo García, pero también Ramón poniendo voz a una canción de los Nueva, más los momentos ultra-gloriosos de Colomo y Guille agudísimos, cantando pituflaúticos "Te estoy amando locamente" de Las Grecas, o Eric Fuentes sublimando emociones con una mítica "No mires a los ojos de la gente" de Golpes Bajos. Y así llegó la apoteosis de la noche: Fuentes reuniendo de nuevo a los desaparecidos The Unfinished Sympathy, que sonaron extremadamente poderosos mientras repasaban sin apenas respiro los mejores logros de su discografía. Era su noche y todos les acompañamos, con brazos en alto, saltos dislocados, coros desgañitados, mecheros si hacía falta, mientras las gargantas, las retinas y las orejas regresaban a himnos como "This living kills", "Euphoria underwater", "Give up dig down", "You've got a long run" o "The loveless curse", con cameo final descacharrante de Jordi BCore. Aquella noche era el reflejo de muchas otras, una celebración que traía a la memoria mil momentos repartidos en 25 años, al tiempo que, aunque nos costara darnos cuenta, consumábamos otra fecha para el recuerdo de los años que vendrán. AF  

10

 

 

TOKYO SEX DESTRUCTION + BETUNIZER + STANDSTILL

SÁBADO, 27 DE JUNIO

MUSIC HALL

 

TOKYO SEX DESTRUCTION

Music Hall, acto final. Parte 1. No hay telón, pero lo imaginamos. En el lynchniano escenario teatral del Music Hall barcelonés va a tener lugar el último capítulo de esta más que merecida macrofiesta celebrativa con hashtag propio (#BCore25). Apretados por el horario, pues con la cercanía de la hora bruja la localización se transformará en discoteca, abrieron fuego Tokyo Sex Destruction para demostrar que se puede ser discoteca aterciopelada a cualquier hora del día (y de la noche). El blues sucio, el soul y el rock and roll abrasivo y espectacular que gastan los de Vilanova, nos trasladan a MC5, a la Blues Explosion, a los Rolling Stones más psicodélicos: todo bailaba espasmódicamente (incluso el micro, que parecía desaparecer entre una y otra mano), el sonido se deslizababa amplificado y el movimiento cruzaba la sala con clase sobreactuada y afectada, porque así son las fiestas. Potentes, bailongos,  divertidos. Rock and roll, que diría José Coronado...SDM

7,9

 

BETUNIZER

Music Hall, acto final. Parte 2. El atrezzo aterciopelado desaparece como por arte de magia para que el teatro torne en jungla de cocoteros, en selva tribal de sonidos. Se cuentan por triunfos los conciertos del trío valenciano Betunizer. Rudos, enérgicos y metálicos, su cóctel de funkrock, no wave y protopunk es garantía absoluta de movimiento vertebral sobre el escenario y más allá (o allá abajo). La tiranía del reloj fue combatida terrenalmente por las afinaciones atonales y angulosas y los ritmos graves y africanos de temas como “El cocotero”, “Imagina que matas a Jota” o “Aguilucho es el hijo del águila” (madre mía, qué disco tan impresionante es “Boogalizer”), que siguieron revolucionando a nuestros pabellones auditivos, a nuestras extremidades inferiores y a las burbujas líquidas que bailaban dentro de nuestras botellas. No era cerveza, era música en forma de leche de coco. SDM

8,2

 

STANDSTILL

Music Hall, acto final. Parte 3. Y entonces toda ornamenta desapareció del escenario. Bromas del destino, en el preciso instante en el que encontramos a Standstill despidiéndose de los escenarios, llegan estos revolucionarios traviesos y desalmados Bcorianos (que rima con pretorianos) y les proponen cerrar la fiesta recuperando la lejana faceta metalera y hard-emo-coreta que protagonizaran en dos LP para el recuerdo: “The Ionic Spell” y “Memories Collector”. Una actuación (con la formación original del grupo)  sin artificios, repleta de violencia sonora, invasión de pista, pogo y sobresaltos: el manteo del publico era cariño y sangre y amor. Sí, eso también era y es Standstill, aunque parezca quedar lejos: Montefusco se desgañitaba desde el minuto uno entre guitarras y ritmos aceleradísimos. No hubo compasión y sí mucho sudor en un revival que no definiría como nostalgia, sino como un salivazo que había regresado de la guerra. BCore lo hizo (y lo continuará haciendo) posible: en 25 años volveremos a algún teatro de formas lynchnianas para recordarlo. Y gritaremos Dick Laurent is dead, larga vida a BCore.SDM

8

 

BCore1

 

LA FAMILIA BCORE

DOMINGO, 28 DE JUNIO

UPLOAD, POBLE ESPANYOL

¡Ufff! AF

 

10

 

bcore-aniversario-conciertos

 

Redacción

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