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chemical brothers

Sónar 2015 Sábado

20/06/2015, Fira Montjuïc y Fira Gran Via, Barcelona

 

Textos Javier Burgueño, Daniel GómezAlbert Fernández, Manu González y Half Nelson

Fotos Brais G Rouco

 

NIÑO DE ELCHE Y LOS VOLUBLE

Verdiales es una fiesta campesina de algunas partes de la provincia de Málaga, un fandango acompañado de una pequeña orquesta donde destacan los crótalos, unos platillos propios de culturas orientales. "RaVerdial", el espectáculo que el Niño de Elche y Los Voluble (miembros del interesante colectivo experimental flamenco Bulos, al que también pertenece el guitarrista Raúl Cantizano, presente en el concierto del Sónar) sorprendieron a propios y expertos en el SonarComplex con uno de esos momentos que hacen grande a un festival, cuando asistes al nacimiento de un nuevo estilo, de una nueva experiencia audiovisual que no debería nacer y morir aquí, sino continuar explorándose y expandiéndose. Trabajo coral donde el particular flamenco del Niño de Elche (que no para de jugar con toda la potencia de su voz) y el trabajo rave industrial audiovisual de Los Voluble casan a la perfección en un discurso político muy sólido de ruptura donde imágenes de verdiales clásicas se combina con raveros holandeses de los noventas, el salto a la Virgen del Rocío da paso al atentado de Carrero Blanco o se establecen paralelismos entre la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona y la transición española (pan para pobres). ¡Y las letras! Tan certeras como las de "El ravero" ("el que siempre busca pero nunca encuentra": la felicidad). Niño de Elche y Los Voluble han puesto la primera piedra para un sólido camino entre la experimentación electrónica y el flamenco, como Morente y Lagartija Nick hicieron en su día con "Omega", ahora sólo hace falta seguir investigando y sorprendernos. Bravo. MG

10

 

BOMBA ESTÉREO

Y Colombia tomo el césped. Y no, no estoy hablando de la Copa América, sino del concierto de Bomba Estéreo en el Village. Entre público devoto (se vio más de una bandera colombiana en la Fira) y extranjeros que se dejaron llevar por la fuerza latina de Liliana Saumet y los suyos, Bomba Estéreo se olvidó de sus canciones melosas más ashakiradas y tiro por el camino más fácil: fiesta, fiesta y fiesta. No es para menos: canciones como "Fiesta", "Caderas" o ese ultrahitazo que es "Fuego" merecen no estarse quieto durante toda la actuación. ¿Sutilezas? No, mire, en el Village, no. DG

7

 

EVIAN CHRIST

La entrada al concierto de Evian Christ era un horno infranqueable al que muchos se entregaron esparciéndose por el suelo junto a la clásica cortina roja del Hall. Se hizo esperar unos minutos más de la cuenta, pero cuando despegó el show del artista británico, con sus proyecciones estroboscópicas cegadoras y lacerantes, su columna de humo épica y, ante todo, su sonido drástico y envolvente, no había quien se bajara de la nave. El hip hop sinfónico de Evian, elevado a los espacios a base de grandes crujidos y explosiones de beats, en una descarga de sonido atronador, es en directo una experiencia demoledora. A un tiempo álgido y crepuscular, su sonoridad futurista con costuras grime y r&b conjura a un tiempo luz y oscuridad, y juraría que si te alcanza en plena bajona te puede destruir sin más, desintegrarte por completo. Parpadeos, rayos y figuras geométricas responden al frenesí sónico: una orquestación de halos sci fi que nos dejó la sensación de que en cualquier momento aparecería Darth Vader entre las brumas y chisporroteos electro, como si acabábamos de asistir a la creación de una nueva "Marcha Imperial" experimental. AF 

7

 

HOLLY HERNDON 

Proveniente del academicismo (no en vano actualmente está cursando  un doctorado en música computacional en la universidad de Stanford) Holly Herndon gusta de combinar técnicas de composición académicas, detalles provenientes de la música de baile, cut-up, voces microsampleadas o procesos informáticos complejos. Su puesta en escena está cuidada al extremo, buscando una interacción primaria con el público (uno de sus compañeros alterna en las proyecciones videos y programas con mensajes de pregunta/respuesta e incitaciones a levantarse y bailar escritos en un editor de texto) mientras Herndon construye sus collages desde el centro del escenario, la iluminación remite por momentos a la sala de baile y Colin Self hace coros o baila a su alrededor. El encuentro entre investigación y arte y su preocupación por las complicaciones derivadas de la vida digital (el pc se ha vuelto el contenedor de nuestra intimidad, que volcamos sin ningún pudor en internet) parecen funcionar mejor en directo que en disco, consiguiendo paisajes de gran emoción y belleza. JB

8

 

JUST BLAZE

Le tenía muchas ganas a Just Blaze, DJ y productor que formó parte del trío, junto a Bink y Kanye West (también estaban Timbaland, Eminem y Trackmaster) que construyeron los beats de uno de los mejores discos de hip hop de la historia, el enorme "The Blueprint" de Jay-Z. Historia viva del nuevo hip hop, Justin Smith pinchó con CDs y pad desde el que componía bases en directo que luego mezclaba con temas. Comenzó muy hiphopero y anfetamínico, introduciendo bases propias como la de "Compton" para Kendrick Lamar, pero pronto comenzó a derivar a la EDM y ese trap que parece haber convencido hasta a los DJs más clásicos del hip hop. Esto sí que es una hegemonía mundial y no el puto indie-rock. MG

7,5

 

THE BUG

Pese a la brillantez conceptual (Kevin Martin sigue siendo un maestro del dub industrial) hay algo que patina en el set de The Bug. Las bases contundentes, llenas de riffs terroríficos y bajos gordos como luchadores de sumo, pierden protagonismo ante el flow jamaicano de Flowdan y el recitado exótico de Miss Red (ambos eternos colaboradores de Martin). Pese a que sobre el escenario se alternan o coinciden hasta tres vocalistas diferentes (a los citados hay que añadir a Manga), el show cae en una especie de estancamiento, en una cierta monotonía (en general, por bueno que sea un MC tiene que ofrecer algo más que el ya sobado “make some noise”) que impide disfrutar plenamente de los acerados argumentos de Martin. HN

7,1

 

 

SONARPLANTA: RGB/CMY KINETIC

Continuando con la colaboración que Sónar y la Fundació Sorigué iniciaron el año pasado con la pieza audiovisual "unidisplay" de Casten Nicolai (Alva Noto) en el nuevo escenario SonarPlanta, esta nueva edición del festival nos enseñaba en exclusiva la instalación "RGB/CMY Kinetic" del estudio alemán ART+COM con música del islandés Ólafur Arnalds, el mismo que estaba pegando botes la tarde del viernes junto a Janus Rasmussen como Kiasmos. Los bombos no tienen nada que pintar en esta instalación con dos piezas musicales repletas de tintineos cristalinos, arpegios ambientales y melodías que nunca empiezan. Mientras, cinco aros blancos con espejos en el medio inician una lenta e hipnótica danza en el aire que también tiene su contrapartida visual en el suelo mediantes unos focos de luz que proyectan colores primarios (Cian, magenta y amarillo) y aditivos (rojo, verde y azul). Una instalación aparentemente más sencilla que la de Alva Noto pero que consigue atrapar toda tu atención. MG

8

 

DURAN DURAN

La tropa de Simon Le Bon compareció tarde en el primer gran concierto de apertura de la última noche del Sónar 2015, dando pie a un juego de tensiones y complacencias que derivaría en varios ejes de decepción. Era complicado esperar, porque para empezar, si querías ver a Duran Duran en su regreso a los escenarios, tantos años después, y poco antes del lanzamiento de su nuevo disco, debías pagar un peaje muy jodido: prescindir de escuchar y contemplar la sinuosidad soul de FKA Twigs, sin duda una de los debuts más sensacionales de los últimos tiempos. Ya en el bus de prensa se plasmaba la fractura: el cosmos se dividía entre la gente que molaba, que acudía a encandilarse con el show total de Tahliah Barnett, y la gente que no molaba, porque ansiaba cantar desgañitado "Notorious" con los New o ya no tan New RomanticsDe esa manera, se contraponía un mundo nuevo y un mundo viejo, en un diálogo generacional fracturado y pelín absurdo que se remataba a la enésima si tenías en cuenta que a la misma hora ni más ni menos que Spandau Ballet actuaban también en Barcelona, como si hubiéramos caído todos en un vórtice temporal sátiro. ¿El concierto? De más a menos, que esta gente está mayor, por mucho que luzcan palmito. Le Bon y los suyos tuvieron el detalle de amanecer salvajes y en ignición, encadenando hits incontestables como "Wild boys", "Hungry like the wolf", la mencionada "Notorious" o "The reflex", fardando de un estado de forma envidiable, especialmente en lo que se refiere a la voz del cantante, pues a nivel global el sonido resultó un poco tosco y carente de detalles. En todo caso, el verdadero problema sobrevino cuando la banda pretendió abordar con demasiada, mmm, generosidad, la otra gran faceta de su carisma musical: la balada. En esos compases, la cosa se volvió tibia primero, y  desesperadamente helada después. La elección de los temas no fue la más acertada, frustraba la idea de que Duran Duran desaprovechaban grotescamente la oportunidad de seducir a acólitos más jóvenes, con detalles como unas visuales básicas y retro que resultaban de lo más casposas, y para cuando llegaron favoritas como "Ordinary world", "A view to a kill" o "Rio", que además les salió muy desinflada debido al cansancio, allí las sonrisas se habían vuelto ya caras largas. AF 

7

 

FKA TWIGS

No eran ni las once de la noche cuando en el SonarPub se empezaron a repartir billetes de ida y vuelta al futuro, con ellos viajamos hacia delante en el tiempo durante una hora de la mano de FKA Twigs, la cual nos mostró el porvenir del r&b tras su colisión con la electrónica y el pop sintético. Acompañada de tres músicos a la percusión y sintetizadores (y alguna cuerda puntual) y con una puesta en escena heredera de los años ochenta, la británica desgranó los temas de su debut, “LP1”, con una fuerza y una frescura increíbles. Seductora e hipnótica, Twigs marcó el tempo con sus erráticos movimientos y la falsa fragilidad de su voz mientras los músicos hacían el resto, humanizando con su presencia la frialdad de máquinas y coros pregrabados. Por si no les ha quedado claro, el futuro es FKA Twigs. JB

8,8

 

PIONAL

Todos sabemos de la calidad del directo del madrileño Miguel Barros. Sin embargo, es posible que, pese a su buen hacer, este no sea el mejor pase que le hemos visto a Pional. Pese a contar con sus hits –su versión del “Precious” de Little Dragon y el final con un “It’s all over” algo más encabritado– y unas proyecciones imaginativas y bellas, la contención inherente a la música de Pional le jugó en está ocasión una mala pasada en un escenario donde todo lo que no sea abultado y excesivo se pierde entre la multitud. HN

6,9

 

FLYNG LOTUS

Es arriesgado presentar un álbum sobre la inevitabilidad de la muerte en una noche de sábado en un festival electrónico, pero si hay alguien que puede hacerlo ese es Flying Lotus. “You’re Dead!” (Warp, 2014) impregnó la iconografía psicodélica que se proyectó sobre la lona que envolvía el escenario dentro del que Steven Ellison, oculto y a la vez expuesto se agitaba y retorcía al ritmo de sus temas. Siempre con tendencia a la dispersión, el californiano fusiona IDM, psicodelia, hip-hop (salió del cubo para rapear como su alter ego Captain Murphy en “Dead Man’s Tetris”) y hasta ambient y minimalismo clásico en un pase que requería concentración absoluta (también por parte del artista, que se perdió agradeciéndonos una y otra vez nuestra presencia). Al final, a toda prisa, descargó los hits más contundentes y, eufórico, hasta cantó (mal) por encima de los versos de Kendrick Lamar en “Never Catch Me” para cerrar en la cima. HN

7,7

 

THE CHEMICAL BROTHERS

Tanta expectación, tanta ansía, solo se podía responder de una manera: "Hey boy hey girl", Superstar Dj's y vámonos. Ese cohete de despegue puso a Chemical Brothers y a toda la superlativa parroquia que el dúo congregó en en el Club en una órbita muy espacial y entregada, desde el primer minuto. Pero la ilación de hits que tenían pensada Tom Rowlands y Ed Simmons tuvo algunos tramos menos evidentes de los que cabía esperar. Sí, sonaron éxitos arrolladores como "Saturate", "Block rockin beats", "Galvanize" o "Chemical beats", pero la línea no fue alta o siempre creciente, sino que el repertorio describía curvas y socavones en pulsos de sonido cambiantes. Un discurso que los grandes alquimistas de la electrónica para las masas acompañaron de mandanga visual agresiva para las retinas y los cocos tocados: sobre sus láseres verdes, podían verse proyecciones alucinantes que promovían la inmersión a base de figuras humanoides que bailaban, corrían, caían, se deshacían y volvían a bailar, o vídeos de gente demolida, estampada sobre un suelo o una pared que eran una sombra sucia de su propia consciencia, y hasta ágiles patinadores-techno que distorsionaban la velocidad y la pauta de sus movimientos hasta volverlo todo un borrón lisérgico. Arf. AF

7

 

PXXR GVNG

Toda la atención de público que tuvieron grupos como Bomba Estéreo en el Village (que hizo bailar a los guiris a base de bien) le fue negada vilmente a PXXR GVNG la noche del sábado, que tuvieron que defender su propuesta trap española en un vacío SonarCar mientras el 90% del público estaba pegando botes en el show de The Chemical Brothers. A ratos parecía que había más gente sobre el escenario que entre el público (estuve a punto de preguntarle a Enric Palau, uno de los directores del Sónar, si toda aquella gente estaba acreditada o se habían colado), incluido el padre de uno de sus miembros, situado estratégicamente detrás de la cabina, controlando que la chiquillada no se desmadrase. El trabajo de marketing está muy bien hecho, pues entre el público no había "hente del calle" peligrosa (vi más peña chunga en Chemical, sin lugar a dudas), sino un montón de críticos rozando o pasando la cuarentena, incómodos (en mi caso) ante tanta adolescentes en tanga moviendo bullarengue que los Pobres iban sacando al escenario junto a metralletas de plástico (snif). Aunque en su propuesta no haya ni un ápice de originalidad, las bases (puro play) petaban bastante bien y las voces de D. Gómez, Yung Beef y Khaled eran potentes y estaban bien sincronizadas. Divertidos, mucho, pero necesitan pulir su discurso más allá de la pura fotocopia de los gangs musicales latinos y hiphoperos. Ya crecerán... si les dejan. MG

6,5

 

RONE

En la crítica del último MiRA Festival escribí sobre Rone que tuvo "un sonido atronador que desvirtuó mucho sus melodías cristalinas". En el SonarLab multipliquen ese sonido atronador por diez y tendrán una machacadora trituradora 4X4 que no entendía de sutilezas. Pero el propio Oliver Jennings se encargaba de distorsionar aún más los sonidos y utilizar un desagradable theremin. Así no había manera de apreciar el melodrama de temas como "So So So" o "Bye Bye Macadam". Pero oigan, yo ya estaba cansado de tanto trap y tanto break y a esas horas me agarraba a cualquier farola techno-house como si no hubiera un mañana. MG

6

 

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