Menu

Sleaford Mods Ferran Martinez

Sleaford Mods en el Primera Persona

09/05/2015, CCCB, Barcelona

9,5

 

Texto Marc Ferreiro

Fotos Ferran Martínez

 

Ante Sleaford Mods debe separarse la propuesta musical del fenómeno mediático. La primera reacción es analizarlos como antihéroes de la hundida clase trabajadora de extrarradio, estudiarlos como estereotipos, casi como animales de zoológico. Observar sus ademanes hoscos con esa cierta indulgencia impostada tan cara al postmodernismo. Sonreír ante ese “no hay futuro y ni siquiera hay presente” y esperar su siguiente aspaviento para nuestro divertimento. Y precisamente, esa reacción, despojada de cualquier atisbo de empatía, explica a la perfección el origen de desclasados que propicia su propuesta.

 

Sí, la mayoría se quedarán en su sustrato cockney, en el recuento de las noches cegadas en alcohol y drogas, en la rabia al escupir sus letras, pero Sleaford Mods es también una propuesta musical, y se merecen ese análisis. La presentación en el festival “Primera Persona” no podía ser más punk. El dúo, pertrechado únicamente de micrófono y portátil, desde el cual se escupían las bases pregrabadas, sin ningún tipo de intervención en directo. Es decir, en formato karaoke. De hecho, el creador de la música, Andrew Fearn, se pasó todo el concierto dándole al play al inicio de cada canción y, a partir de ahí, a bambolearse y engullir cerveza tras cerveza. Así contado, puede parecer un bluff, insustancial. Y, sin embargo, hablamos de la propuesta musical más estimulante de un más que correcto festival.

 

Fue comenzar el concierto y quedar hipnotizados ante la presencia escénica del cantante/rapero/contador de historias Jason Williamson: Agarrándose al palo del micro como Ian Dury a su bastón, moviéndose espasmódicamente como Ian Curtis, devorando la cabeza del micro como Arturo Lanz, de Esplendor Geométrico, esbozando poses contrahechas como Iggy Pop. Pero, aparte del espectáculo visual, su interpretación de los textos: Escupiendo las letras con la misma aceleración inmisericorde de una metralleta, con la chulería pendenciera de aquel para quien una pelea es una liberación de la tensión y un paréntesis en su hastío.

 

Y aunque la actividad en directo de Andrew Fear (dale al botón y baila) puede hacer pensar en un Bez, de los Happy Mondays, sus bases complementan a la perfección el caudal de rabia de Williamson. Utiliza el ordenador para la secuenciación de los temas pero lo que regurgita de sus circuitos no tiene nada que ver con el hip hop. Es post-punk, un híbrido entre The Fall y Suicide, la banda sonora ideal para la negrura de nuestros tiempos.

 

Acabaron su pase con el público en pie y pidiendo más. El caudal de rabia generado había invadido a los allí presentes y se había trocado en comunión, en liberación, en alegre denuncia. Finalizada la actuación, uno no podía evitar pensar que lo que había visto era comparable a lo que sintieron los incautos que acudieron al primer concierto de los Sex Pistols.

 

Marc Ferreiro

Proveniente del extrarradio de Barcelona, Marc Ferreiro siempre ha querido dinamitar las limitaciones culturales y del entorno. Apasionado por la música, el cine, la narrativa, el teatro y, en definitiva, cualquier manifestación creativa, considera el periodismo como una forma de compartir experiencias. Tras formar parte de publicaciones pioneras como aB (anteriormente, aBarna), ha seguido colaborando en numerosas revistas y webs culturales. Actualmente prepara un libro que recopile sus entrevistas.