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Morrissey Toni Rosado

Morrissey en Razzmatazz

29/30/14, Razzmatazz, Barcelona

8,7

 

Texto Rosario López

Foto Toni Rosado

 

Las cosas buenas se hacen esperar. O eso es lo que debíamos estar repitiéndonos mentalmente los fans más optimistas de Morrissey mientras pasadas las nueve y media de la noche, aún se sucedían sobre en un telón que cubría el escenario desde videos de baile flamenco clásico hasta videoclips de los Ramones. No todo el mundo pensaba lo mismo: una importante parte del público, visiblemente impacientado, empezó a silbar por la espera. Pero en cuanto las primeras notas de “Suedehead” flotaron en el ambiente y Morrissey salió al escenario dedicando al público sus gestos grandilocuentes, cualquier atisbo de descontento quedó relegado al olvido. Tan arrebatador como inesperado, el hit inicial sería una buena señal de lo que vendría a continuación: esta vez se iba a poner toda la carne en el asador desde el principio. 

 

Moz estaba en plena forma crooner, desplegando la versión más expresiva y dramática de su persona escénica con esa gran voz que ha ganado en potencia y matices con los años. En la primera parte del concierto deshojaron una selección inicial muy acertada en que se intercalaban éxitos pasados como “The First of the Gang to Die”, “Speedway”, “Throwing My Arms Around Paris”, o “Mama Lay Softly on the Riverbed” con sus temas de reciente factura más reconocibles. Como en su anterior visita, quizá hubo sobreabundacia de estos últimos teniendo en cuenta el amplio catálogo con el que cuenta el de Manchester, con a veces desigual resultado: mientras “Istambul” nos parecía transportar a ese mundo cercano a The Smiths, “The Bullfighter Dies” o “Neal Cassidy Drops Dead” por otra parte no acababan de despegar. Pero en conjunto el setlist fue bastante más favorecedor que en su anterior visita, hace seis meses, e incluso les sacaron brillo a dos joyas atemporales de The Smiths como son “Stop Me If You Think You’ve Heard This One Before” (para muchos el momento cumbre de la noche) y “What She Said”, para alegría de unas primeras filas que corearon hasta la última sílaba como si les fuera la vida en ello.

 

Con la fiesta ya llegando al final y el público encendido llegó el shock del Morrissey más militante, con la bofetada de realidad que supuso la proyección de videos de PETA sobre la crueldad de la industria cárnica que acompaña a la legendaria “Meat Is Murder”. Surgieron como era de esperar los comentarios en contra de las proyecciones, preguntándose si eran necesarias: y la verdad es que sí, es incómodo y desagradable que te enseñen de esa manera de donde viene lo que comes, pero al César lo que es del César, se trató de uno de los momentos de mayor intensidad de toda la noche.

 

Y es que Morrissey nunca se ha movido en los grises: se le puede idolatrar u odiar, se le puede llamar genio o divo, pero lo que no se puede negar que es auténtico y fiel a sus ideas y siempre hace las cosas a su manera. Como en una broma de contrastes final, con el público aún con el nudo en la garganta llegó el estallido de júbilo colectivo que provoca siempre “Everyday is like Sunday”, con un Morrissey sudoroso y en éxtasis quitándose la camisa y lanzándola al público: punto final a una noche en que todos, y no solo las primeras filas, llegamos a rozar a la mejor versión del Morrissey actual con la punta de los dedos. 

Rosario López

Autodidacta, su pasión por la música y la fotografía desde que tiene uso de razón ha desembocado en su especialización como fotógrafa de conciertos. Lleva desde 2008 inmortalizando momentos decisivos desde el foso para publicaciones online como Alterna2, Binaural, o Flashes And Sounds, así como para revistas musicales internacionales. Ha sido fotógrafa oficial del festival BAM y también escribe crónicas y fotografía shows de burlesque. Cree en las fotos que se pueden escuchar.