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Placebo en Barcelona

29/10/2014, Sant Jordi Club, Barcelona

8,3

 

Rosario López

 

El tiempo pasa para todos y queda muy lejos ya la época en que Brian Molko era un chico Nancy de belleza asexuada, igual que con los años se ha ido perdiendo la vertiente más oscura de Placebo, el romance con la facción más ruidosa y torturada propia de sus comienzos. A ciertas edades no se puede seguir viviendo en la angustia adolescente pero ellos, lejos de perderse en el conflicto entre material antiguo y actual que parecía torturarles en algunas de sus giras anteriores, por fin parecen haberse dado cuenta y haber aceptado que son, en realidad, dos caras de una misma moneda, y que los fans de una y otra pueden quedar satisfechos por igual en un mismo concierto. Ayer en Barcelona les vimos quedarse con lo mejor de ambos mundos y presentarlo con coherencia, ante treintañeros y chavalines: les vimos contentos en su piel, cómplices con su público (Stefan estaba parlanchín ayer en su perfecto castellano) y sobretodo orgullosos de la madurez de su sonido.

 

Desde las iniciales “B3” y “Loud Like Love”, arrolladoras en ejecución y actitud, muchos sentimos un gran alivio al constatar que habían reaccionado a tiempo, que no habían cedido a la autocomplacencia y la apatía que se intuía, inexorable, en algunas visitas anteriores. Ayer les vimos defender su propuesta actual de una manera casi visceral, enseñando uñas y dientes y armados con muchas, muchas guitarras.

 

Convertidos en formación de seis sobre el escenario, les vimos recuperar la urgencia y empuje que creíamos perdidos desde hace años y que ayer tuvo sus máximos exponentes en joyas atemporales como “The Bitter End”, “Special K” y la escalofriante “Meds”, que arrancaron las mayores ovaciones de la noche. Por otro lado, el uso de violines y teclados llevó a otro nivel en el directo canciones nuevas como “Exit Wounds” y, sobre todo, “Begin The End”, sorprendentes con sus elaborados desarrollos y una épica cercana a la del post-rock.

 

El sonido en general fue excelente (algo particularmente heroico teniendo en cuenta el recinto que era), aunque nadie lo hubiera dicho viendo los gestos que echaba Brian de soslayo a los técnicos de sonido: pese al buen rollo, en ocasiones le notamos bastante frustrado al respecto, como si no pudiera oírse bien a sí mismo. Curioso si tenemos en cuenta que precisamente si hubo una gran protagonista en la noche, esa fue precisamente la voz de Brian. Desde la gira del “Black Market Music” no le veíamos en semejante estado de gracia vocal, y por suerte por fin ha dejado atrás ese vicio que tenía en las últimas giras de cambiar absolutamente todas las melodías vocales de las canciones con más buena intención que resultado: esta noche sólo se lo vimos hacer en “Every You Every Me”, por una se lo perdonamos. Mención especial para lo bien que encaja por fin el baterista Steve Forrest, máquina del ritmo imparable que dota a las canciones de un extra de pegada rockera.

 

Y aunque el concierto tuvo algún que otro traspiés en cuanto al setlist (puestos a ponerse gamberros, había mil alternativas a la desangelada “Rob The Bank”), los aciertos ganan por goleada. A ver quién se atreve a rechistar con esos bises, ya con la partida ganada, que enfrentaron a la delicada versión del “Running Up that Hill” de Kate Bush con la chulería de “Post Blue” y que remataron con la locura sexy que es “Infra-Red” como guinda bailonga para el pastel. Yo desde luego que no. 

 

Rosario López

Autodidacta, su pasión por la música y la fotografía desde que tiene uso de razón ha desembocado en su especialización como fotógrafa de conciertos. Lleva desde 2008 inmortalizando momentos decisivos desde el foso para publicaciones online como Alterna2, Binaural, o Flashes And Sounds, así como para revistas musicales internacionales. Ha sido fotógrafa oficial del festival BAM y también escribe crónicas y fotografía shows de burlesque. Cree en las fotos que se pueden escuchar.