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Cruïlla 2014 Viernes

11/07/2014, Parc del Fòrum, Barcelona

 

Texto Marc Ferreiro

Fotos Rosario López

 

Cruïlla ya es un macrofestival. En su lógica intención de ser económicamente viable, aquella cita con la música que hacía agradable un entorno tan adusto como el Fòrum ha pasado a mejor vida. Los inconvenientes de los grandes festivales, como las eternas colas para conseguir llevarse algo a los dientes, han llegado para quedarse. Como la intromisión de la publicidad hasta niveles descacharrantes. Ver a Damon Albarn convertido en un minúsculo elemento de un escenario invadido de cajas de cerveza a la manera de un tetris de tonalidades rojas que trepaban por los laterales no es algo gratificante para un amante de la música. Porque se trata de la música, ¿no? 

 

Pues ya que la creación musical es el origen de eventos como el que comentamos, veamos que nos deparó su primera jornada. El periplo comenzó con Angus & Julia Stone, dos hermanos provenientes de nuestras antípodas, entre el folk y el rock. Ella con una admirable voz y presencia escénica; él, bastante más gris. Aunque estaban rodeados de una solvente banda, el concierto fue de más a menos, dejando una sensación de indefinición, de no acabar de rematar la jugada, a pesar de perlas como la versión remolona de la, originariamente festiva, “You Are The One That I Want”, de Grease, totalmente reinventada. 6,5

 

A continuación, horario infantil para Damon Albarn, lógico si tenemos en cuenta que el disco que venía a presentar “Everyday Robots” no es, a priori, producto para festivales. Seguramente para contrarrestar, Albarn dejó de lado su faceta de crooner para mostrarse más informal y sonriente que en su actuación del festival SOS 4.8. Sonó gran parte de su último disco, como el tema que le da título y otros como “Lonely Press Play” y la gran “Photographs (You Are Taking Now)”. Alternando a la guitarra eléctrica, melódica y piano, Albarn hizo guiños a sus diferentes proyectos, como Gorillaz (“Tomorrow Comes Today”) o The Good, The Bad And The Queen (“Kingdom of Doom”) y, por supuesto, Blur. 7,5

 

Tras el intimismo de Albarn, llegó el momento de la grandilocuencia americana de Band Of Horses. Estaba claro que vinieron a comerse el festival y la banda sonaba como una máquina rítmica pero hay algo en la quebrada voz de Bren Bridwell y en las melodías que ejecuta que no acaba de cuajar, como si se utilizasen los estilemas musicales de Centro-Matic pero trocando la emoción creíble de Will Johnson por otra menos sutil, más diseñada para el confort de las masas. 7

 

Curioso el caso de los tuaregs de Tinariwen. Activos desde 1979, sólo en la última década los oídos occidentales se han dejado colonizar por su blues del desierto. Asiduos ahora a giras y festivales, recogen las mieles del éxito internacional de sus mantras rítmicos, lentos, inflamados de tensión y calor. Música para evadirse y soñar con parajes inhóspitos, pero bellos. 7

 

De la música estática en su rítmica de Tinariwen al subidón de Calle 13. Residente y Visitante, que se rodearon de un enorme armazón rítmico, reventaron de público el Fórum en su entronización de embajadores de la música latina. Motivados, panfletarios, con unos discursos de René Pérez “Residente”, que, a pesar de su buena voluntad, sonaban tremendamente epidérmicos, cuando se ponían manos a la masa no había quien los detuviera. “Adentro” o “El Aguante” fueron dos ejemplos de su contundencia. 7,5

 

Marc Ferreiro

Proveniente del extrarradio de Barcelona, Marc Ferreiro siempre ha querido dinamitar las limitaciones culturales y del entorno. Apasionado por la música, el cine, la narrativa, el teatro y, en definitiva, cualquier manifestación creativa, considera el periodismo como una forma de compartir experiencias. Tras formar parte de publicaciones pioneras como aB (anteriormente, aBarna), ha seguido colaborando en numerosas revistas y webs culturales. Actualmente prepara un libro que recopile sus entrevistas.