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Cass

Cass McCombs

23/01/2014, la [2], Barcelona

9,1

 

Half Nelson

Fotos Jordi Vidal

 

Siempre es bueno tener curiosidad y acercarse pronto a los conciertos para dejarse sorprender por los teloneros. En este caso, el texano Frank Fairfield era una baza segura. Fairfield, sin duda la persona viva que más se parece a Mark Twain, dejó constancia de su valía como defensor de las músicas de raíz a través de su espíritu y su porte de artista ambulante que se desenvuelve admirablemente con el violín, el banjo y la guitarra. Pero además dejó unas cuantas frases lapidarias de esas que pueden dinamitar toda una escena: “la música americana son españoles en Texas tocando polkas polacas”, “los mejores músicos son los que tocan en casa, en la cocina; si tienes que añadir luces y micrófonos es que no vales nada…” o “esta música es todo el rato lo mismo: no tiene interés si no entiendes las letras”. Quizás por eso se despidió en su fluido castellano con la tradicional (popularizada por Miguel Aceves Mejía) “Las Isabeles”.

 

Pocas veces se tiene la oportunidad de disfrutar en menos de un año de dos conciertos, similares, pero esencialmente diferentes, de un artista en plenitud. Si en julio pasado Cass McCombs cerraba el Festival Faraday en formato trío alejándose del cliché de cantautor folk, ahora McCombs presenta el reciente “Big Wheel and Others” (Domino, 2013) con un cuarteto que en directo se pasea por lo más granado del rock de los setenta. Cabalgando sobre guitarras cercanas al blues y recitando más que cantando (“Big Wheel”) McCombs invocó a Lou Reed en un tormentoso inicio de concierto que no se remansó hasta que apareció el pedal steel de “Morning Star”. La sección central del pase, de aire country y carácter más introspectivo, refulgió con “Angel Blood”, “Brighter!” y una versión más jazzística, con un extenso solo de guitarra, de “Dream Come True Girl” que dejó al público (que lamentablemente no alcanzaba a llenar la sala pequeña del Apolo) a su merced. En la segunda parte del concierto, McCombs y sus acompañantes volvieron a giros más rockeros con el puntilloso arreglo de guitarra de “The same thing” y, ya tras el interludio de paz harrisoniana de “What isn’t nature”, se desbocaron en las triunfales “I went to the hospital” y “There can be only one” (como si Lou Reed cantara el “You can’t always get what you want” de los Stones). La sentida “County line”, convertida en un pequeño himno esperado por todos, copó el bis y nos dejó sedientos y saciados al mismo tiempo. 

 

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com