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BETUNIZER + UNICORNIBOT

03/01/2014 Espai Jove La Fontana (Barcelona)

 

7

 

Lidia Noguerol

Fotos Eric Altimis

 

Sudores funk, latigazos post-hardcore, saltos al hiperespacio dignos del halcón milenario, descensos al submundo del ritmo, bailoteo desenfrenado que permite combinar el pogo con los pasos latinos y un verbo castigador. Así son los directos de Betunizer: un atropello de groove mutante imparable, sólido y demoledor. Son así, casi siempre. En la presentación del laureado "Grand Veta"(Bcore) en Barcelona, dentro del Festival Ronda organizado por el Heliogàbal, les faltó pegada. Fueron de más a menos, pero no lograron sonar tan compactos como en el disco y les costó converger para crear ese muro de sonido sin grietas que es su último trabajo y que casi tocaron entero, combinándolo con canciones de Boogalizer y una de su primer disco.

 

Los mantras surrealistas de José Guerrero no sonaron tan abrasivos como de costumbre, por culpa de un micro que o estaba demasiado alto o enmudecía. Betunizer son muy buenos y aunque no fueron la apisonadora sónica a la que nos tienen acostumbrados,  descargaron golpes certeros y se vislumbraron destellos prometedores, que dejaron con ganas de más. Con ganas de repetir y volver a ver pronto en directo a Pablo Peiró encaramándose a su bajo y deslizándose por el mástil como la viuda negra de los graves que es, a Marcos Junquera sentando cátedra sobre la ciencia del ritmo y a José Guerrero recitar con sarcasmo sus versículos surrealistas mientras desquicia a su guitarra.

 

Después de oír el riff metalero con que los Unicornibot abrieron su concierto, te dabas cuenta de que el que necesitaba un casco de papel de aluminio mitad prusiano, mitad espartano para protegerse, era el público asistente y no el cuarteto gallego, que lo perdió bien temprano al embestir y arrastrar a los asistentes hacía un laberinto caótico construido con precisión matemática y sin la necesidad de letras, a base de guitarras poderosas y compactas, un volumen atronador, una energía brutal y una contundente base rítmica que a veces invitaba al cimbreo sabrosón presente en su último trabajo, "Mambotron" (Matapadre) y otras a la convulsión epiléptica.

 

Unicornibot empezaron alto y fuerte, cogieron velocidad y encadenaron canciones sin dar tregua, como si se tratará de una persecución maníaca e implacable. Y cuando parecía que la única salida era una explosión devastadora e incontrolada o una colisión, frenazo en seco y cambio de sentido. Un volantazo que pudo dejar en la cuneta a más de uno. Bajaron las revoluciones y tontearon con el post-rock, pero mantuvieron la intensidad. Los Unicornibot se convirtieron en francotiradores que escupían las canciones como si fueran ráfagas intermitentes y justo antes de resultar plomizos, cerraron su actuación de manera rotunda.

 

 

Lidia Noguerol

Lídia Noguerol comparte profesión con Barbara Gordon (Batgirl). Cuando no le toca lidiar con adolescentes descarriados, borrachos y indigentes, se dedica a seleccionar música, cine, libros y cómics. Por la noche, cuando no va al cine o se queda en casa leyendo, transita autopistas y carreteras secundarias y recorre los ejes de comunicación del país, en busca de conciertos de los que hablar por la mañana siguiente en prensa local, portales culturales, blogs y prensa especializada como la extinta Go Mag. Buscando un mundo mejor, ha ido a parar a Blisstopic, un lugar tan excitante como Gotham.