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978-84-7737-886-0  

Barcelona 1912.
El Caso Enriqueta Martí

Jordi Corominas

Sílex

7,9

285 págs.

22 €.

Santiago García Tirado

   

La producción de ensayo obedece a unas motivaciones que acaso alguien habría de investigar, siempre dando por supuesto que existan motivaciones conscientes y no esté la mera arbitrariedad en la raíz de todo. Lo mismo cabría decir en cuanto a la edición del género, qué es lo que se pone a disposición del gran público y por qué, y qué es lo que debe quedar confinado en el ámbito de lo académico. Hago estos planteamientos porque el último ensayo de Jordi Corominas, “Barcelona 1912. El caso Enriqueta Martí” parece un ejemplo claro de que alguien se ha sentado a dilucidar previamente estas claves y lo ha hecho con acierto. El título, “Barcelona 1912”, más abarcador y sugerente que el subtítulo, parece haber sido estudiado para seducir al gran público, toda vez que la fama de Barcelona, sea ésta la que sea, no deja de atraer curiosos; por otro lado, el diseño del libro, una versión de Sara Morante a partir de un retrato de la auténtica Enriqueta Martí, le añade un plus de actualidad a un tema que, presentado de otra forma, habría parecido sólo apto para eruditos. Conque no hemos hablado aún del contenido del libro, y ahí ya van destacados dos aciertos de producción.

 

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El contenido del ensayo sostiene las expectativas. Parte de un panorámica lo suficientemente extensa como para no dejar indiferente al lector interesado en el tema Barcelona. Allí Jordi Corominas irá dando cuenta de las fases de la construcción de la ciudad, los sucesivos movimientos sociales y políticos, la inquina con que la rigieron los gobiernos centrales y, en fin, la complejidad de sus fuerzas pudientes, tradicionalistas, nacionalistas, provincianas y autosatisfechas. La segunda parte, donde el autor focaliza el caso concreto de la que en su día fue declarada “Vampira de Barcelona”, es otro ensayo dentro del ensayo, con espíritu y desarrollo propio. De una manera inteligente, el autor dosifica la información a partir del torrente que inundó la prensa en 1912 mostrando la crónica negra de la época y detalles de la biografía de Enriqueta Martí, para entrar de lleno en el gran espectáculo de la truculencia que programó la prensa de aquel año mientras le fue rentable. No menor es el trabajo Corominas problematizando el oficio del periodismo, otro de los puntos fuertes de la obra, algo que, por momentos, gana relieve y se erige de hecho en tema central del ensayo. Lo que dice el autor en esas páginas tiene mucho que ver con la relación de necesidad/desconfianza que nuestra sociedad contemporánea mantiene con el oficio del periodismo, y que hoy es objeto de debate a voces.

 

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A veces nervioso, a veces vehemente, Jordi Corominas conduce el ensayo con resolución hacia el objetivo que previamente se ha marcado. Tiene una tesis, la va a demostrar, y sabe quiénes conforman su público. Esto último explica, por ejemplo, la naturalidad con la que da entrada en su texto a coloquialismos y frases hechas, pero también su manera inquieta de lanzar referencias catafóricas y anafóricas, como haría un documental editado hoy en día al hacer referencias a lo que se nos dirá más adelante ―para abrir boca― o a lo que alguien en un momento anterior ha dicho, y que una imagen presente confirma. Cita y cita, mucho y sobre todo textos de la época, y además ―lo que será argumento palmario de su tesis― se toma el trabajo de seguir el rastro de la noticia una vez hubo dejado de ser pasto de la prensa. Apagadas las luces del espectáculo, queda Enriqueta, la mujer, la infeliz, la enferma de cáncer cuya historia sirvió durante semanas para aligerar el vacío que la actualidad presentaba en otras materias. La prensa y la gente establecieron debate y emitieron su juicio sumarísimo al respecto, hasta que vino otra nueva oleada de realidad más emotiva, o más caprichosa, o más acuciante. Con los días fueron menguando las medidas escasas que definen lo humano, llegó la muerte y todo devino historia y, tiempo después, olvido. Precisamente en ese momento postespectacular se halla la razón de ser de este libro y hasta ahí pospone el autor su clímax.

Comentarios
Santiago García Tirado

Soñó con llevar subliminalmente en su DNI una cifra capaz de avivar el deseo, pero llegó al mundo en 1967, con dos años de antelación para la fecha correcta; desde entonces no ha hecho más que constatar que siempre estuvo (contra su voluntad) en el tiempo equivocado para ser cool. Con empeño, y en contra de la opinión de las hordas hipsters internacionales, ha llegado sin embargo a crear la web PeriodicoIrreverentes.org, y colaborar en Micro-Revista, Sigueleyendo, Quimera y Todos somos sospechosos, de Radio 3. Sus últimas obras de ficción son Todas las tardes café” (2009, relatos) y La balada de Eleanora Aguirre” (2012, novela). En 2014 verá la luz su novela “Constantes Cósmicas del Caos”, con la que espera coronar su abnegada labor en beneficio de la entropía universal.

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