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portada  

Los vivos y los muertos

Joy Williams  

Alpha Decay

9

436 págs.

 

Ana Llurba

 

Cuando vi por primera vez la cubierta de "El año del pensamiento mágico” de Joan Didion sospeché que no era más un ejercicio de periodismo gonzo en clave de crónica antropológica donde una periodista se mezclaba con los indios yaquis, se drogaba con hongos, hablaba con los cactus, conocía a un perro negro que se hacía llamar Don Juan, y volvía para contarlo. Pero no fue así, sino que resultó ser unos de esas inolvidables crónicas intimistas sobre la pérdida y el duelo, en torno a cómo las historias que nos contamos a nosotros mismos nos permiten sobrevivir, tal como ella misma dejó escrito por ahí. Y sobre eso mismo  (y aún, literalmente, “más allá”) va esta novela, la primera que escribió Joy Williams. Una historia coral sobre cómo convivimos con la muerte como desamparadas criaturitas asediadas por  una ansiedad de trascendencia omnipresente en todo lo que nos rodea, y no solo en las sesudas reflexiones metafísicas que encontramos en las tesis de filosofía.

 

La comparación con Juan Rulfo es inevitable porque el desierto (en este caso, el de Arizona) aparece aquí como símbolo de la convivencia promiscua de la vida y la muerte. Y así es como una frase al comienzo de la novela, que reza ‘¿A qué preferirías ver comparada tu vida: al viento o al polvo?’, sobrevuela las mentes de los personajes, un puñado de sociópatas desesperados por encontrarle algún sentido a esta broma, que de acuerdo a la inquietante y a la vez que hilarante y tierna cosmogonía que nos presenta Williams, sería nuestro imprevisible tour de force por este valle de lágrimas y carcajadas.

 

Con un coro de vivísimos personajes como Alice, una incipiente eco-terrorista, Annabel, una aspirante a convertirse en una de esas mujeres deprimidas y alienadas de Betty Friedan, y Corvus, la más introvertida de estas tres amigas huérfanas adolescentes, quien no duda en purgarse con arranques piromaníacos, o trabajando de voluntaria en un geriátrico,  Carter, el closeteado padre de Annabel (quien recibe las frecuentes visitas de su esposa, Ginger, el fantasma más frívolo del mundo), junto a otros inolvidables personajes más, aparece un perro que es más inteligente que su némesis humano.  

 

joywilliams

 

La Novela Verdadera 

Fiel a un pensamiento mágico que se convierte en sincretismo en su cruce con el austero realismo protestante americano, Joy Williams nos trae las cosas más mundanas de nuevo a la vida, con sentencias como ‘La nevera encendió una luz en la salita de estar’ o ‘a Alice aquello le sonaba a adiestramiento de perros, como si la tristeza fuera una cosa a la que puedes enseñarle a sentarse’, que envuelven su novela con un delicado lirismo animista.

 

En estos tiempos en los que la gastada frase “Una novela sobre los misterios insondables de la condición humana” aparece endosada a absolutamente todas las cubiertas de los libros, “Los vivos y los muertos” pertenece a la raza de historias que te convencen de que aún queda esperanza en el mundo, de que la ansiedad de trascendencia no es solo un meme barato que se ha viralizado en internet, de que todavía hay una luz al final del túnel, aunque en realidad solo sean los faros delanteros de un camión sin frenos que se llama La Novela Verdadera, que te pasará por encima y te dejará medio muerto, como a un animalito aplastado en la carretera, para que aprendas a observar de nuevo todo con otros ojos, te levantes y vuelvas a vivir de nuevo. 

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Ana Llurba

Ana Llurba (Córdoba, Argentina, 1980) Vive desde el año 2008 en Barcelona, donde estudió Teoría Literaria en la UAB. Actualmente trabaja en el medio editorial, escribe sobre libros y arte en A*Desk, colabora con la sección Otras Literaturas en Otra Parte y coordina Honolulu Books.

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