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sillas  

Las sillas están donde la gente va

Misha Glouberman y Sheila Heti

Alpha Decay

7,1

232 págs.

19,90 €.

Antonio Lozano

 

Resulta tremendamente irónico que la respuesta al anterior libro de Sheila Heti, “¿Cómo debería ser una persona? Una novela desde la vida”, encuentre una sugerente respuesta en el siguiente, “Las sillas están donde la gente va. Cómo vivir, trabajar y jugar en la ciudad”. Al desplazar el foco de una narradora irritantemente narcisista, pese a algún arranque inspirado de lucidez –un trasunto de las angustias y fobias de la escritora, por mucha creatividad licenciosa con la que se condimentara–, a un individuo de carne y hueso con el que se conversa sobre un abanico de inquietudes que dibujan un determinado código de actuación civil y proceder moral, se revela cuán vacío y artificioso puede resultar el ejercicio de impostar una voz que capte lo más íntimo y trascendente. Pon una grabadora delante de alguien que de verdad tenga cosas que decir, un discurso de ideas bien argumentadas y sólidamente defendidas, y la cosecha puede ser mucho más estimulante y provechosa que buscar difíciles equilibrios entre la ficción y la no ficción de cara a desentrañar los misterios de la existencia.

 

Ese alguien es aquí Misha Glouberman, profesor de improvisación y consultor, amigo íntimo y colaborador de la autora. Fascinada ella por la forma de pensar de él, se convierte en interrogadora y taquígrafa fantasmal, ordenando, estructurando y poniendo en negro sobre blanco sus disertaciones acerca de una gran variedad de asuntos (si bien muchos retornan en forma de bucle, sobre todo los que versan sobre los juegos y las dinámicas de grupo que generan, área de especialización de Misha). Heti fuera de plano y Glouberman en forma de verboso ente reflexivo elevan a categoría de pulido catálogo de impresiones, consejos, lecciones, sugerencias e hipótesis lo que nació como mero comentario al vuelo en torno a las puntuales cervezas o cafés que los reunieran, de aquí que el enfoque no deje de ser coloquial, fresco y cercano. Las cuestiones expuestas son tan variadas que parecen haber surgido espontáneamente de las peticiones contenidas en papelitos arrugados que se lanzaran dentro de un capazo entre el público asistente a un show: spam, monogamia, vecinos, bodas, padres, normas de cortesía, entrevistas de trabajo, improvisación, timidez, fiestas, Toronto….

 

Aunque más cercana a las dinámicas de la performance de Sophie Calle y Miranda July, Sheila Heti, exactriz y dramaturga, se convierte en cierto modo en la James Boswell o la J.P. Eckermann de su polifacético amigo, revelando una posible mutación de lo que fueron aquellos retratos de hombres ejemplares. La sensibilidad contemporánea ya descree de las figuras dignas de emulación, por lo que Misha, bajo la alegre y cálida tonalidad de su interlocutora, se postula un líder posible para estos tiempos líquidos e inciertos: alguien inseguro, dubitativo y algo perdido, capaz de servir casi involuntarias recetas de autoayuda apelando sin descanso al homo ludens.

 

Si bien a ratos reiterativa y con inevitables caídas en pasajeras banalidades, “Las sillas están…” también ofrece una interesantísima lectura por medio de una filigrana conceptual: retratar una gozosa amistad por medio de una construcción presuntamente intelectual.

 

Antonio Lozano

Antonio Lozano (Barcelona, 1974) es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona y cursó un doctorado en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra. Entre 1997 y 2008 ejerció de responsable de secciones de la revista Qué Leer. Actualmente colabora como periodista literario en Qué Leer, el suplemento Cultura/s y el Magazine del diario La Vanguardia, y las revistas Woman y Esquire. También es autor de seis libros infantiles: "Orson y el bosque de las sombras"; "El diente, el calcetín y el perro astronauta"; "Mark Twain y el tren de juguete"; "El cuerno y el centro de la luna"; "La vela que nunca se apagaba" y "El 5º caso del mítico detective Penta", y coautor de la novela juvenil "Terror en la red". Forma parte del jurado del Premio Internacional de Novela Negra RBA, sello para el que realiza un blog de actualidad sobre género policíaco llamado «Lo leo muy negro». Asimismo, ejerce de conductor del club de lectura del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).

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