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Paul Jenkins

“A los 25 años ya era editor de Alan Moore”

 

David Aliaga / Fotos de David Aliaga

 

Llega con media hora de retraso. Un vaso de plástico lleno de cerveza en la mano izquierda, el pelo corto teñido de rubio platino, el torso trabajado en el gimnasio embutido en un polo azul marino y unas bambas blancas bastante sucias. Podría ser un hooligan del Manchester City o del Celtic de Glasgow que visita Barcelona para animar a su equipo en un partido de Champions League, pero se trata de Paul Jenkins (Inglaterra, 1965), uno de los guionistas invitados por el Salón Internacional del Cómic de la Ciudad Condal. Editor de las Tortugas Ninja y guionista de series míticas como “Hellblazer”, “Capitán América” o “Hulk”, ha viajado hasta Barcelona para presentar “Deathmatch”, su último proyecto, alejado de las grandes editoriales.

 

Su carrera editorial comienza “por accidente”, cuando en 1988, con 23 años, decide gastar sus ahorros en comprar un billete de avión y cruzar el Atlántico. “Recuerdo un momento de mi infancia. Era un crío e iba andando por un campo de cebada, el viento mecía el cultivo y yo miraba el cielo. Esa clase de momento, ¿sabes? Pensé que no quería aquella vida, que quería ser actor o músico”. Jenkins se había criado en una granja del este rural de Inglaterra asistiendo a clases en instituciones de atención a los más desfavorecidos. Su padre los había abandonado y su madre era una mujer sin estudios. “Mi hermano y yo nos criamos a nosotros mismos”.

 

Antes de embarcar rumbo a Estados Unidos había estudiado drama y algo de música, y quería dar clases de actuación en Nueva York. Pero las cosas no salieron como esperaba. De hecho, fueron mucho mejor: “Con 24 años era el coordinador de una pequeña editorial. Trabajábamos tres personas en una oficina más pequeña que ésta [de unos 20 metros cuadrados]. Empezamos a publicar las Tortugas Ninja y de pronto ganamos millones de dólares. ¡Fue una locura!”. Paul Jenkins era el muchacho para todo que trabajaba con Peter Laird y Kevin Eastman cuando crearon la archiconocida franquicia: “Me dedicaba a tareas administrativas”. Con el dinero que obtuvieron gracias al éxito de las Tortugas Ninja, Eastman y Jenkins fundaron la editorial Tundra.

 

Aburrido de desempeñar el oficio de editor, poco después el británico decidió que le apetecía escribir sus propias historias. El primer guión de cómic que publicó fue “Tiempo de sueño”, una psicotrópica aventura de John Constantine en “Hellblazer”, una de las creaciones más populares de Alan Moore. Le pregunto qué sintió cuando le ofrecieron el encargo pero me detiene. “Verás, antes de cumplir los 25 yo también había sido editor de Moore en ‘From Hell’. ¿Tú qué edad tienes? ¿Veinticinco? A tu edad yo había sido director de una editorial y editor de Alan Moore. ¡Es estúpido! ¡Una locura!” y se ríe sonoramente, con franqueza.

 

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Que comenzase a escribir se debe en parte a que “trabajé con gente brillante en aquella época” y en parte a que, a principios de los noventa, la industria editorial americana publicaba “basura”. “El coleccionable de los X-Men vendía 7 millones de ejemplares en Estados Unidos y yo creía que podía escribir historias mejores que aquellas”. Así que, decidido a probar suerte como guionista, llamó a la puerta de Alan Moore, le explicó sus intenciones y le pidió consejo. “No digo que yo sea tan bueno como él, pero creía que podía aprender de Alan, hacer algo parecido. Podía observar sus guiones y ver qué tenían de bueno. Era importante, por ejemplo, que cada página podía extraerse del conjunto y leerse como una pequeña historia independiente, cada página tenía sentido”.

 

Mientras escribía sus primeros guiones a imitación del creador de “V de Vendetta” o “Watchmen”, el propio Moore le dio el soplo de que “Hellblazer” iba a quedarse sin guionista y el editor buscaba un sustituto. “Así que me presenté en el despacho del editor y le dije que yo quería ser el nuevo guionista y por alguna extraña razón, me dejó intentarlo. Hice unas cuantas pruebas, le mandé el guión y al poco tiempo me llamó por teléfono y me dijo ‘el puesto es tuyo’. Había un montón de aspirantes y me lo dieron a mí”. Suena fácil. “Bueno, cuando pedí el puesto, no esperaba que sucediese otra cosa”, fanfarronea antes de estallar en una nueva risotada. “Siempre he trabajado, he ido hacia delante y las cosas sucedían. ¡Bang!”.

 

Quiso imprimirle su propio carácter a John Constantine, que el cínico hechicero inglés incorporase algunos matices durante su etapa como guionista. “Recibí al personaje actuando en Australia y yo quise llevarlo de vuelta a Inglaterra, pero no a Londres, ni a la Inglaterra que ya se conoce, sino a las zonas rurales en las que yo me había criado. Quería escribir sobre mi país, la gente que yo conocía. Ese fue mi primer propósito con ‘Hellblazer’”. El resultado fueron algo más de una treintena de tebeos con arcos argumentales como “Masa crítica” o “La naturaleza de la bestia”, que hicieron que el personaje que luego heredarían Garth Ennis o Brian Azzarello fuese más carismático y complejo que el que había recibido Jenkins tras la etapa de Eddie Campbell. Sobre el estado actual de John Constantine y su incorporación al universo superheroico de DC no tiene opinión. “No lo he leído, no me interesa”.

 

Precisamente porque no le interesa especialmente lo que publican Marvel y DC, y porque hay una “excesiva injerencia editorial”, es por lo que decidió dejar de publicar con los dos grandes sellos norteamericanos y firmar con BOOM! Studios la edición de “Deathmatch”, su propio universo de superhéroes. A España nos ha llegado de la mano de Aleta Ediciones.

 

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David Aliaga

David Aliaga es escritor y periodista especializado en literatura contemporánea. Ha publicado la novela breve Hielo (Paralelo Sur, 2014) y el libro de relatos "Inercia gris" (Base, 2013), algunos de cuyos cuentos han sido incluidos en las antologías "Cuentos engranados" (TransBooks, 2013) y "Madrid, Nebraska" (Bartleby, 2014). En su faceta académica destaca el ensayo "Los fantasmas de Dickens" (Base, 2012), un estudio sobre lo sobrenatural en la obra del inglés. Ha traducido al catalán a Dickens y Wilde. Es colaborador habitual de Quimera, Qué leer y Blisstopic.

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