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JUAN SOTO IVARS

HAY UN HOMBRE EN ESPAÑA QUE SE PEINA

 

Ainhoa Rebolledo

 

Y que, además, escribe. Con su última novela, la tercera en un espacio de tiempo razonablemente corto, ha conseguido el Premio Ateneo Joven de Sevilla. En este artículo, Ainhoa Rebolledo habla casi más acerca del autor y sus estanterías que de la obra, “Ajedrez para un detective novato” (Algaida), pero el retrato lo vale y, si quieren saber más sobre el libro, vayan y léanlo. Si es que hay que explicárselo todo…

 

En “Los detectives salvajes”, mi libro favorito de Roberto Bolaño, la historia de “Joaquín Font en la Clínica de Salud Mental El Reposo, camino del Desierto de los Leones, en las afueras de México DF, enero de 1977” comienza bastante fuerte ya que lo hace con las siguientes líneas, atención después de los dos puntos: “Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado. Esta última es la que quiso hacer Juan Soto Ivars”. Muy bien, Bolaño, muy bien. Bolaño escribió como un loco –en cantidad y calidad–, vomitó centenares de líneas maravillosas que ahora yo voy usando para casi cualquier cosa, como el multiusos con perfume aloe vera (efecto anti-estático) que tengo debajo del fregadero de la cocina. En este caso, oh, queridos lectores de Blisstopic, he usado estas palabritas de Bolaño para empezar este texto (¡de nada por la aclaración!) sustituyendo los nombres de los fundadores del movimiento real visceralista (Arturo Belano y Ulises Lima) por el de UN hombre, español, contemporáneo, bien peinado, Juan Soto Ivars. [Aplausos] Y luego me he quedado tan ancha.

 

Juan Soto Ivars resulta un tipo encantador (sobre el papel, en el internet, dentro del bar) y, siempre según el CIS, cuatro de cada tres personas están de acuerdo con esta afirmación. Las estadísticas no sirven para nada, sólo para rellenar espacios mintiendo. Los que no sabemos mucho de matemáticas, disfrutamos muchísimo inventándonoslas.

 

Juan Soto Ivars es la única persona del planeta Tierra capaz de interrumpirme cuando hablo, de llamar mi atención cuando en realidad todo me desconcentra y siempre estoy pensando en otra cosa. Juan es el único hombre que le ha caído bien a todas mis amigas, mis novios y a mi padre. (Esta aclaración me ha parecido muy importante y por eso la he puesto)

 

A Juan lo conocí como se conocían las personitas humanas antes del cataclismo de internet: hablando por casualidad en un bar, de Barcelona, a pesar de que los dos habíamos vivido en Madrid en la misma época. Conocer a Juan alteró mi vida. Días después de este increíble hallazgo, yo seguía sin recordar su nombre, pero pensaba en aquel chico tan raro con acento marciano de edad y estética muy similar al asesino de la katana de Murcia que había conocido. Pensaba en él cinco o seis veces por día. Diez o quince si no podía dormir. Siempre durante tres minutos. Menos mal que en esa época ya se había inventado el internet –me encanta contar cosas que pasaron en 2010 con la misma autoridad académica con la que se explican batallitas en los manuales de historia– ¡había muchísimo internet! así que yo escribí en mi blog (a.k.a. let's pretend) la experiencia que procedo a resumir en titulares: 1) Había conocido a un hombre. 2) Ese hombre estaba muy loco. 3) Ese hombre decía ser murciano y se parecía demasiado al asesino que mató a sus padres con una katana hace más años que la condena que le impusieron. 4) Ese hombre me había cautivado y quería volver a verle pero no recordaba su nombre y no sabía cómo demonios encontrarle.

 

Una conocida leyó ese post, que en realidad era una llamada al servicio público hipster de Google Lobatón, y puso en los comentarios (sic) la cursiva tras los dos puntos: “Jajajajjajajaja ¿has conocido a Juan Soto Ivars?”. Así que mi corazón dio un vuelco, se me llenó el suelo de vísceras y sangre, pero antes de limpiarlo busqué a Juan en facebook, pim, pam, pum, vi que el tipo disparaba carcajada por día en esa red social que antes sólo servía para colgar fotos con tu pareja (y que ahora ya no sirve para nada) así empezó LA PELÍCULA. Ahora mismo nos encontramos en la parte de la snuff movie en la que yo vivo en la casa de Barcelona donde vivía Juan Soto Ivars con su exnovia: la casa es la misma, su exnovia es ahora mi mejor amiga, la estantería que guardaba sus libros ahora es mía. Todo ha ido bastante bien desde que Juan Soto Ivars aceptó mi solicitud de amistad en Facebook pero todavía no he conseguido averiguar con qué identidad saltó a la sociedad el asesino de la katana después de cumplir su condena por parricidio.

 

Volvamos al tema de la estantería que antes era de Juan y que ahora es mía. No, no volvamos. ¡Regresar es de cobardes nostálgicos del pasado! ¡Empecemos a escribir una nueva historia! ¡Hablemos de estanterías! Gracias IKEA por decorar nuestras vidas. Y es que, con la cantidad de libros que hay en las bibliotecas y en nuestras estanterías, seguimos comprando libros por encima de nuestras posibilidades lectoras –más que nunca en Navidad– y esto es algo que me encanta: ¡es el único despilfarro típicamente español que me gusta! Así que, queridos lectores de Blisstopic, que no os quedan ni ideas, ni dinero, ni ilusión para comprar vuestros regalos de Navidad de este año, ¿por qué extraña y loca razón querríamos –hablo en nombre de todos lectores hispanos del mundo, hablo en nombre de cuatrocientos millones de personas, ¿vale?– comprar en plena recesión y/o pleno caos ideológico la nueva novela de un chaval cuyo carnet de identidad dice que nació en 1985? Novela que, por cierto, se titula “Ajedrez para un detective novato” y la acaba de publicar la editorial Algaida, tras haber ganado el XVIII Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla. Agüita, ¿eh?

 

En fin, ¿qué pensabais? ¿Que estabais leyendo un publirreportaje sobre “Murcianos por el mundo”? ¿Un artículo amarillista sobre la posible nueva identidad del asesino de la katana? Pues no, estabais leyendo una chorrada a modo de introducción antes de que os explique de qué va la nueva novela de Juan Soto Ivars. Aquí empieza lo bueno. ¡Empieza la fiesta de la literatura! ¡Sacad las gafas de pasta!

 

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A ver, cómo lo explico. No quiero decir que "Juan escribe como los ángeles" porque no quiero quedar como una cursi. Pero tampoco quiero decir "joder, cómo escribe el cabrón" porque en el fondo soy una niña muy fina y delicada. Así que no diré nada de eso, sólo que Juan Soto Ivars escribe "como hay que escribir", usando frases rebuscadas sin más diálogos de los necesarios, nada de conversaciones transcritas en estilo directo que engordan y empobrecen los textos (especialmente los de cierto tipo de novelas que venden mil veces más que cualquiera de las que yo lea o regale esta Navidad). Juan Soto Ivars usa palabras "costumbristas" de esas que no insultan al lector llamándole IGNORANTE cada tres párrafos. También se sirve de situaciones costumbristas aunque, a diferencia de “La conjetura de Perelman” (Ediciones B, 2011) o “Siberia” (El Olivo Azul, 2012) en “Ajedrez para un detective novato”, en un giro inesperado de la trama, Juan Soto Ivars le cascó a su nueva novela una subtrama de ciencia ficción que me condujo muy loca.

 

Pero bueno, da igual lo que yo piense, porque si ya la crítica literaria da bastante repelús, una crítica literaria hecha por una persona que no tiene ni idea de hacer crítica literaria debe dar ya "recopete de repelús". Así que, desde aquí y hasta el final del texto, voy a hacer lo que mejor se nos da en la vida a los jóvenes con un título de graduado en E.S.O. debajo del brazo: copiar y opinar absurdamente.

 

Atención. El primer párrafo de “Ajedrez para un detective novato” empieza así: (ojo, cuidao, pongo en negrita las citas textuales del libro de JUAN. para que se vean bien)

 

"Las mujeres de las que me he enamorado tenían algo en común: el sentido del humor. Todas se reían de mí. Pero hubo una excepción en la época en que me convertí en un detective: tenía una novia tan ninfómana que no encontraba tiempo ni para reírse. Hablaré de ella más adelante, pues su destino fue vital para el desarrollo de una historia."

 

El primer párrafo de un libro es muy importante. Los escritores le damos mucha importancia a esto. En serio. Me imagino a Herman Melville sufriendo vejaciones en un bar "¿En serio? ¿Herman? Call me, Ishmael?" y él respondiendo, "cabrones, dentro de unos años se citará mi “Moby Dick” como mejor comienzo de la historia de la literatura universal!". "Lo que tú digas, pero no."

 

 

“–¿Y tú? ¿Has traído a casa a muchas chicas?

–Yo he pasado todo este tiempo en el hospital.

–¿Qué te paso?

–Me atropelló un camión y casi me muero.”

 

La novia ninfómana del protagonista de “Ajedrez para un detective novato” sólo tiene tres preocupaciones en la vida: comer, follar y dormir, y no necesariamente con su novio. Si su novio desaparece y/o está a punto de morir, lo único que le preguntará al volver a verle será si le ha sido infiel. Gracias, Juan, las mujeres nos sentimos muy bien reflejadas en tus libros. Siempre. (Risas)

 

“Don Claudius Baraka se complace a invitarla a la agradable velada en la que al menos uno de los invitados o miembros de la servidumbre será asesinado, poniendo a prueba al gran detective Marcos Lapiedra que será el invitado de honor. Disfrutaremos con sus pesquisas y tras la resolución del misterio se procederá al brindis.

P.S.: Avise por favor si usted es vegetariano o alérgico a algún alimento con la debida antelación.”

 

“Ajedrez para un detective novato” cuenta la historia de un aprendiz de detective, ¡sorpresa! Al principio del libro, aparece la invitación a esta fiesta. Creo que Facebook debería incluir este párrafo por defecto en todos sus eventos. No sé, todos decimos que "sí, asistiré" pero luego nunca vamos. Creo que si todas las fiestas tuvieran esta invitación, no nos perderíamos ninguna.

 

“No tengo otra defensa que la de la inexperiencia, (…) me dijo que el mundillo literario es una cosa terrible. Que mi texto le había parecido muy bueno y había querido echarme una mano. Conviene recordar que yo le admiraba mucho. Me explicó que había enviado mi texto a una editorial para publicarme, pero que por una confusión el libro había salido con su nombre. Dijo haber intentado solucionar el problema por todos los medios y luego hizo circunloquios y pleonasmos para fortificar su patraña.”

 

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El aprendiz de detective es un pardillo a lo largo de todo el libro (siempre me quedo con ganas de preguntarle a Juan Soto Ivars qué hay de autobiográfico en su última novela, pero nunca lo hago) que escribe muy bien pero de cuyo talento se apropia su mentor literario, firmando con su nombre todo lo que él escribe. Ah, y triunfando en la literatura después. En fin, me da mucha pena el aprendiz de detective y es que, por no tener, no tiene ni nombre.

 

“Fumé apresuradamente y eché el humo a toses. Lapiedra volvió a reirse.

–Respira un poco y luego sal por esa ventana–ordenó–. Corre hasta perderte de vista porque yo voy a entretener a esta buena gente que desea verte muerto.”

 

Siempre hay un momento mágico en el que los pardillos se ponen de pie y derriban a su opresor, ese es mi momento favorito de la vida. En los libros de historia a eso lo llaman "revolución".

 

“Era jueves. Terminé de vestirme. A esa hora Claudia Olsen debía estar de camino a los estudios de televisión. El programa no podía emitirse en directo porque los asistentes del público exclamaban obscenidades o se desmayaban y había que repetir las tomas. Pasaban muchas pruebas psicológicas para asistir, pero el margen de error era notable.”

 

Estas frases son irrelevantes para la trama de la novela, pero me han parecido muy graciosas. He visto a Ana Rosa Quintana reflejada en Claudia Olsen. Bueno, he visto a Ana Rosa Quintana viéndose reflejada en Claudia Olsen y no he dejado reírme desde entonces.

 

“–Porque no eras detective. Es tecnología biomédica ultrasecreta que los pacientes de la seguridad social desconocen por completo, pero muy habitual en la Policía y los altos estamentos políticos. No me digas que no has notado nunca que el Ministro de Interior es un robot. ¡Si está clarísimo!”

 

Esta es una de las partes en las que Juan Soto Ivars le da fuertísimo a la ciencia ficción. Una de las partes que me gustaron del libro. Me sentía en la obligación moral de transcribirla.

 

“Al día siguiente, las noticias se colapsarían debido a la cantidad de denuncias y muertos que dejaba la oscuridad. La Banda de los Ninjas Españoles Torbellino (Banesto) era la responsable de los disturbios.”

 

Juan Soto Ivars apenas usa notas a pie de página, esta no es una de ellas, y las usa para explicar chistes muy malos. El libro se abre con una cita de Enrique Jardiel Poncela, no sé qué más tendría que explicar para decir que este libro está lleno de HUMOR.

 

“Firmé todos los papeles y los dejé encima de la mesa. Luego compré por internet una vieja ametralladora y una bobina de balas con los restos de mi cuenta corriente. Por el momento, y hasta el día siguiente, había poco más que hacer.”

 

Creo que si explicara esta cita que acabo de copiar haría un SPOILER lamentable de la trama de la novela. Así que no lo voy a hacer.

 

En fin, que ya voy terminando. Sólo me queda decir que “Ajedrez para un detective novato” no tiene reglas, pero sigue unos principios. Los transcribo en mayúsculas no porque me dé la gana, sino porque así aparecen en el libro:

 

“CAGAR DA LA VIDA. REÍRSE DEL CAGAR ES REÍRSE DE LA VIDA. NO ESTÁS SOLO EN TU RETRETE. DIGNIDAD.”

 

“Hay tres formas de superar la pobreza: el trabajo, el crimen y el suicidio. Opté por la primera ya que la segunda representaba mi Némesis y la tercera es cosa de gente autocomplaciente.”

 

Esta última es mi cita favorita del libro. Y punto final.

 

PD. Esta parrafada la he escrito con mucho cariño.

Ainhoa Rebolledo

Ainhoa Rebolledo es gallega y vive en Barcelona. Aficionada a contar cándidamente y en MAYÚSCULAS todo lo que sucede, ha publicado un minilibro, "Mari Klinski" (Honolulu Books 2012), y un libro muy gordo de autoayuda para chicas intelectuales, "Tricot" (Principal de los libros, 2013). Escribe sobre cosas de chicas para Norma Jean Magazine y sobre cosas de hombres para El Butano Popular. Cuenta chistes en tuiter a través de @ainhoareb.

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