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IAIN (M.) BANKS

Futuros (im)perfectos

Manu González

Ilustración de Matylda Zawadzka

 

El pasado 9 de junio fallecía uno de los mejores escritores escoceses, Iain Banks. Autor de clásicos de la lengua inglesa como "La fábrica de avispas" o "Una canción de piedra", Banks murió por culpa de un cáncer terminal que le había sido diagnosticado el 3 de abril anterior. Pero no sólo falleció un gran autor británico, también perdimos a Iain M. Banks, el seudónimo que este escritor utilizaba para contarnos sus historias sobre La Cultura, saga que se ha convertido en uno de los referentes clave para entender la moderna ciencia ficción.

 

El 20 de junio de 2013 llegó a las tiendas británicas "The quarry", la última novela que Banks (prolífico escritor con 31 libros publicados en treinta años, más de un título por año) escribió antes de la fatídica noticia del 3 de abril. Pero La Cultura ya había visto su final el año antes, con "The Hydrogen Sonata" (2012), la última historia que hemos podido ver de esta sociedad extraterrestre, socialista y utópica que se extiende a lo largo de varios miles de años luz de nuestra propia galaxia. En La Cultura no existe la pobreza porque no existen las leyes de mercado, todo es gratis para todos, todo el mundo es igual. Sus gentes están provistas de mejoras genéticas que les hacen vivir cuatrocientos años, la Inteligencia Artificial (desde drones hasta mentes complejas y superinteligentes) tienen consideración de seres vivos y el trabajo se puede considerar un simple hobby. Como en la utópica sociedad de "Un mundo feliz" deAldous Huxley, La Cultura es un mundo perfecto, con todas las contradicciones que ese epíteto puede dar de sí.

 

La Cultura es una de las pocas series de ciencia ficción que sigo (seguía) con verdadera pasión de fan. La otra es el Mundodisco de Terry Pratchett, que también parece que tendrá su final en breve. En diciembre de 2007, el anuncio del Alzheimer prematuro de  Pratchett (Beaconsfield, 1948) me dejó bastante tocado. Desde entonces, he procurado hacer las críticas de los últimos libros del Mundodisco  recordando lo mucho que le echaremos de menos cuando ya no pueda escribir más. Desde que se le diagnosticó la enfermedad, hemos podido ver tres libros más de él en el mercado nacional ("El Atlético Invisible""Me vestiré de Medianoche" y "Snuff"), el año pasado se publicó un cuarto en Inglaterra ("Raising steam") y Pratchett ha adelantado el título de dos más que todavía no tienen fecha de publicación ("Raising taxes" y "Scouting for Trolls"). La gran saga del Mundodisco se quedará huérfana cuando Pratchett sucumba a su grave enfermedad igual que la saga de La Cultura ha perdido a Banks.

 

Iain M. Banks es el seudónimo que este ya eterno escritor escocés (Dumfermline, 1945) se puso en 1987 para distinguir su literatura más contemporánea (aunque ya hubiera tratado temas cercanos a la fantasía en obras como "La fábrica de avispas" o "El puente") de sus ambiciosas Space Operas repletas de tecnología imposible y héroes atormentados. Con "Pensad en Flebas" comenzó la larga carrera de libros dedicados a La Cultura.

 

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La filiación política de Iain M. Banks nunca fue un gran misterio. A lo largo de sus libros y, sobre todo, en sus entrevistas, demostró su clara condición de militante de la izquierda más pura. Fue un conocido defensor de la independencia de Escocia y más de una vez hizo campaña por el partido socialista escocés. Es quizás por eso que toda esa mentalidad política encontró una vía de escape en su ciencia ficción. Como él mismo declaraba hace unos años a “The Guardian”: “Mis libros de ciencia ficción no son realmente una manera de dejar salir a chorro todo el vapor que hay en mi cabeza, pero en cierto sentido, si que fue un modo de sacar toda la rabia y la amargura que sentía en los 80 y en todos los años del gobierno de Margaret Thatcher.

 

Quizá es por eso que ideó una sociedad perfecta, libre y socialista. Una vasta población de razas semihumanoides que viven en planetas, asteroides, naves tan grandes como nuestra Tierra u orbitales (una idea que le robó al escritor Larry Niven y sus mundos-anillo). Una sociedad que, como muchas otras, no es tan perfecta como querríamos creer. De hecho, en el primer libro de La Cultura, "Pensad en Flebas", el protagonista es un antihéroe que lucha contra la propia Cultura al lado de los Idiranos (la única guerra de gran magnitud que ha hecho esta macrosociedad). Como el propio Horza, el protagonista, le dice a Balveda, una soldado de La Cultura: “No me importa lo justificada que crea estar La Cultura, o cuantas personas maten los idiranos. Están del lado de la vida... la vieja, aburrida y anticuada vida biológica. Bien sabe Dios que la vida apesta, que es falible y miope..., pero es real y es la vida. Vosotros estáis gobernados por vuestras máquinas. Sois un callejón sin salida evolutivo. El problema es que intentáis olvidaros de eso, y la única forma de conseguirlo es arrastrar a todos los demás en vuestra caída”.

 

Quizá, el hecho de hacer protagonista de su primera novela a un opositor tan claro de La Cultura fuera una demostración del sentido del humor del que siempre ha hecho gala Banks, pero podría tratarse de algo diferente, porque casi todos los libros de esta gran saga han buscado el enfrentamiento entre esta sociedad utópica y el resto. Como buen escritor doctorado en todas las facetas de la ambigua psicología humana, Banks sabe que existe gente en contra de la perfección, que la moralidad no es algo inherente a la mente humana (o extraterrestre), y que muchos individuos son capaces de renegar de un pedazo de cielo porque creen que no se lo merecen.

 

Las nueve novelas de La Cultura publicadas se pueden leer por separado, aunque es conveniente seguir un orden. "Pensad en Flebas" fue el primero, sí, pero es conveniente que se lea primero "El Jugador"(1988). Gran parte de la historia sucede en un orbital, se nos presenta muy claramente la importancia de la sección de Contacto (lo más parecido a un ente de gobierno que existe en esta civilización) y su rama de Circunstancias Especiales (organización que vendría a ser como el servicio de inteligencia), y, sobre todo, vemos la manipulación a la que somete La Cultura a otras especies, motivo por el cual es tan odiada a lo largo de la galaxia (por eso y porque consideran a las IA como iguales, algo insultante para muchas razas). Banks seguirá a Circunstacias Especiales a lo largo de las nueve novelas de La Cultura. Esta subrama de Contacto es clave para entender las siguientes historias.

 

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A continuación es necesario leer los dos libros de la Gran Guerra Idiriana: "Pensad en Flebas" y "A barlovento" (2000). Si el primero nos sitúa en la guerra más dura, el segundo es una historia sobre las represalias que el gobierno Idiriano, ya vencido, quiere tomar contra La Cultura. En "A barlovento" se nos muestra la importancia de las Mentes (inteligencias artificiales supersofisticadas) como ciudadanos de La Cultura, con la historia de una mente militar que abandonó la guerra y se convirtió en la mente de un orbital.

 

"El uso de las armas" (1990) es, seguramente, el libro más complicado de La Cultura y recuerda mucho a "La fábrica de avispas". Tiene un final sorprendente y trata sobre el ambiguo personaje de Cheradenine Zakalwe, nacido fuera de La Cultura y reclutado por Circunstancias Especiales para hacer su trabajo más sucio, intervenir militarmente en otras civilizaciones. "El uso de las armas" es también interesante porque sale por primera (y única vez, por ahora) nuestro planeta, visitado por La Cultura alrededor de los años setenta. A continuación, hay que seguir con "Surface detail" (2010, no publicada en España todavía), donde también aparece Cheradenine Zakalwe. Se trata de uno de los libros más metafísicos de toda La Cultura, más que nada porque parte de la narración ocurre dentro de una gran guerra-simulación en realidad virtual.

 

"Excesión"(1996) es la novela que más penetra en los complicados recovecos de la “política” de La Cultura. No existe el poder político, sólo un montón de mentes y humanos que deciden. Incluso se da un conato de revolución por culpa de un ente tecnológico llamado Excesión. También es muy político el último libro, "The Hydrogen Sonata" (2012, también inédito en España), la novela con la que Banks celebró el 25 aniversario de esta longeva saga espacial. En este caso trata sobre la civilización Gzilit, perteneciente a La Cultura desde hace más diez mil millones de años, pero que quiere sublimarse gracias a un referéndum. Sublimarse es ascender a otra realidad más espiritual y mental que física. La trama de las últimas novelas de Iain M. Banks se fueron haciendo cada vez más barrocas y "The Hydrogen Sonata" es una locura de libro de principio a fin, no apto para mentes muy implicadas en La Cultura.

 

Por último, no podemos olvidarnos de "Materia" (2008) e "Inversiones" (1998), dos libros que tienen en común el drama palaciego medieval. El segundo es, seguramente, el libro más extraño de La Cultura, pues casi toda su acción sucede fuera de sus fronteras y sólo podemos suponer que un personaje haya pertenecido a esta sociedad (en algunas entrevistas, Banks dijo que quería escribir un libro de La Cultura que no pareciera un libro de La Cultura). Sin embargo, "Materia" es puro drama shakespereano intergaláctico y uno de los mejores libros de La Cultura. No sólo tiene como ciento cincuenta personajes, sino que además cuenta con un glosario de más de cuarenta especies extraterrestres diferentes y nombres tan recordables como VIIIsa Djan Seriy Anaplian dam Pourl o Alveyal Cirgetioni. "Materia" tiene una trama con más saltos que en unas pruebas olímpicas y un argumento más enrevesado que los del Shakespeare más inspirado. Con contarles que por la página doscientos todavía se están presentando personajes o que la trama principal no se adivina hasta bien entrada sus trescientas páginas, ya se imaginarán el esfuerzo titánico que supone dejar de leer el libro y retomarlo al día siguiente. "Materia" ha sido comparado muchas veces con George R.R. Martin y su saga de "Canción de hielo y fuego".

 

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No nos olvidamos del libro de cuentos "The state of the art" (1991), uno de los tres libros de La Cultura que no han visto la luz en España y sobre los que no sabemos muy bien qué va a pasar. Desde que se anunció la enfermedad de Banks, La Factoría de Ideas, sello que había publicado todas las obras de ciencia ficción del autor escocés, no ha anunciado ninguna otra novedad. Suponemos que los derechos literarios deben de estar en algún incómodo limbo legal tras su fallecimiento. Esperemos que alguna editorial reedite toda la obra completa como se merece.

 

Además de La Cultura, Iain M. Banks firmó tres libros más de ciencia ficción. Los tres tratan, en mayor o menor medida, sobre sociedades intergalácticas poseídas por un fervor religioso: "El algebrista" (2004, es el libro más cercano a nuestro tiempo, pues sucede en el año 4034 DC), "Contra la oscuridad" (1993) y "El artefackto (1994). También son sus trabajos más imaginativos. Sobre todo, "El algebrista", uno de los mejores libros escritos por Banks (con M y sin M).

 

He dejado para el final una obra que no he leído (no ha sido publicada en lengua española) y que tiene el honor de haberse publicado en Reino Unido bajo el nombre de Iain Banks y en Estados Unidos como Iain M. Banks. Nos referimos a "Transition" (2009), novela de ciencia ficción que tiene puntos en común con "El puente" (1986), pues nos presenta una sociedad post-crisis de 2008 fuertemente vigilada por una oscura organización llamada "La preocupación". La crítica ha dicho que "Transition" reinventa las novelas sobre el multiverso (diferentes realidades históricas y universos posibles).

 

El 5 de enero de 2008, el prestigioso diario “The Times” publicó una lista con los 50 mejores escritores británicos desde 1945. Aunque cometieron el error de numerarla (con lo bien que hubieran quedado los cincuenta nombres juntos, sin estar uno por encima del otro), la lista es bastante significativa de lo que nos ha dado la literatura británica tras la Segunda Guerra Mundial. No faltan las nuevas generaciones como Amis, Kureishi y McEwan, o las vacas sagradas como Tolkien, Murdoch o Golding –e incluso se acordaron de incluir a Rowling gracias a su archifamoso Harry Potter–, pero también incluyeron a francotiradores más cercanos al género como Michael Moorcock, J.G. Ballard o Iain Banks... lastima que no incluyeran también a Iain M. Banks.

 

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Comentarios
Manu González

Hizo su primer trabajo periodístico entrevistando a Derrick May por fax en 1995 para la desaparecida revista aB. Desde entonces, este natural de Hospitalet de Llobregat (1974) ha colaborado en publicaciones como Qué Leer (donde se encarga de la sección de cómic), Guía del Ocio BCN, Playground Mag, Revista Trama, EnBarcelona Magazine, Terra Gum, Hoy Empieza Todo (RNE 3), Agenda San Miguel o los catálogos del Festival Sónar 1997 y el Festival Doctor Music 1998. Experto en cómic y literatura fantástica, ha colaborado con editoriales como RBA, Random House Mondadori y Círculo de Lectores. Pero sobre todo es conocido por haber sido el Jefe de redacción de la revista Go Mag desde mayo de 2001 hasta su último número en junio de 2013.

manu@blisstopic.com