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Mundial: Día 4

UN POQUITO DE TODO, INCLUSO DE MESSI

 

Textos de David Aliaga, Santiago García Tirado, Albert Fernández y Rodolfo Santullo.

Fotos Fifa.com

 

La cuarta jornada (que en Blisstopic abrimos con el partido de madrugada del sábado) tuvo sus expulsiones, sus goles en propia puerta, hasta su irrupción de la tecnología para que el 2-0 de Francia subiera al marcador. Pero todos los ojos, incluso el del dichoso halcón, estaban puestos en el debut de Messi, con Maracaná como escenario y la debutante Bosnia Hercegovina a modo de víctima propiciatoria. Y, aunque el 10 del Barça tardó apenas dos minutos en conseguir que una falta lateral acabara de rebote entre las redes, aunque acabó logrando un golazo marca de la casa, su ejercicio resultó más entusiasta que inspirado, aunque poco le ayudó que Sabella dispusiera, en el primer tiempo, una línea de cinco zagueros más un mediocentro defensivo –¿qué hará contra equipos de mayor entidad, un 9-0-1?–.    

 

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Japón 1 – Costa de Marfil 2

(Honda 16’, Bony 64’, Gervinho 66’)

Japón soñaba con el Mundial de Brasil 2014 casi tanto como los anfitriones. En uno de sus manga más populares, “Capitán Tsubasa” (Oliver y Benji), el campeonato se saldaba cumpliendo el sueño del país nipón de proclamarse emperador del fútbol mundial en Maracaná. Y, aunque Honda lideró durante más de sesenta minutos a la cosecha más talentosa de la historia del futbol japonés y les permitió mantener intactas sus aspiraciones, tres minutos horribles comprometieron su sueño.

El conjunto asiático había comenzado exhibiendo una mayor madurez que en otros torneos y presumiendo de un buen juego combinatorio en el centro del campo gracias al entendimiento entre Honda, Kawaga y Okazaki. Japón se sentía cómoda e incluso la línea defensiva se mostraba sólida. En el minuto 16, Honda recibió un balón al pie del lateral Nagatomo, se internó en el área y batió a Barry con un zurdazo espectacular. Japón soñaba, y con justicia.

Pero, cual Freddy Krueger, Drogba saltó al terreno de juego en el minuto 60 para hacer trizas la ilusión nipona, si bien más por una cuestión intimidatoria que práctica. Movió sus garras amenazadoramente pero no acuchilló. O tal vez el hombre-pesadilla fue Zacheronni, que sentó a Kagawa y Hasebe. Aunque, a decir verdad, el artífice de la remontada africana fue el lateral Aurier cuyas internadas por la banda sirvieron para que Bony y Gervinho remontasen el gol inicial. Al final, 1-2 para los elefantes. Japón mereció más. David Aliaga

 

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Suiza 2 – Ecuador 1

(Valencia 22’, Mehmedi 48’, Seferovic 93’)

Ser suizo siempre añade un plus en el pasaporte, el único problema es que nunca supe muy bien qué es eso de ser suizo. Los ecuatorianos inventaron la antonomasia y le pusieron su nombre al paralelo que ejerce de cinturón en la barriga del mundo, lo que es una demarcación muy expuesta al calor y poco propicia para definirse. Pero, ¿y los suizos? ¿Debemos considerarlos franceses, italianos, alemanes? ¿Qué ventajas aporta un país que se define en la indefinición? ¿Es Suiza algo más que un logotipo y un abultado archivo de topicazos de uso corriente?

En Brasilia, el encuentro comenzó con el previsible choque entre estos caracteres tan diversos. Ecuador se movía gracias al desparpajo del joven Gruezo y, con ese mismo talante, Caicedo a veces, y otras Enner Valencia, fueron aguijoneando la defensa suiza, con poco resultado. Los helvéticos aguantaban y tras cada golpe de los ecuatorianos recobraban la compostura sobre el campo (acabarían con una posesión del 62,7 por ciento), rearmaban filas, iniciaban otra concienzuda maniobra. En ocasiones, funcionaba: Shaqiri dio un aldabonazo en el minuto 15. No sirvió: Enner Valencia metería poco después el primer gol para Ecuador de un cabezazo soberbio. Pero no se hundió Suiza, ni mucho menos. Con orden, con triangulaciones maestras, buscando suertes en un lado o en otro logró disparar hasta seis veces más antes de marcharse al descanso.

En el reenganche, la esencia suiza permanecía inalterada. Hitzfeld pidió cambio en el 46 y dio entrada a Mehmedi. Entonces, cuando aún no llevaba un minuto sobre el tapete, el propio Mehmedi igualó el partido a saque de córner. Toda la segunda parte quedaría inmutable el electrónico, con un juego que basculaba ahora a favor de los helvéticos, ahora a favor de los americanos. Sin embargo, fueron los ecuatorianos los que acabaron pecando de incautos, ignorantes de que la relación de los suizos con el tiempo es de privilegio. Alzó tremendo reloj (suizo) el cuarto árbitro para anunciar que apenas se añadía un resto de cortesía y, cuando los ecuatorianos se aprestaban a recoger los bártulos, una cabalgada endemoniada de Rodríguez se convertía en asistencia y, ya en la bota de Seferovic, en gol. Un suizo sabe desde que nace que, mientras no llega a las doce el minutero, la hora está preñada de posibilidades.

Los escritores siguen dando la brasa en la red con el mundial. Hoy aparece Antonio Ortuño, desde México: Los árbitros anulando goles y Salinas de Gortari publicando ensayos. Y faltan otras cinco plagas”, dice. Dales tiempo, Antonio Ortuño. No hay nada que el demonio no alcance si le das tiempo. Santiago García Tirado

 

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Francia 3 – Honduras 0

(Benzema pen. 45’ y 72’, Valladares p.p. 48)

Era fácil de prever que Francia tendría un estreno cómodo en Porto Alegre, relativamente sencillo imaginar a Benzema liderando una formidable delantera con Griezmann y el por fin reivindicado Valbuena escudándole por las bandas, y más que comprensible que el combinado hondureño se pasara los primeros minutos más impresionado por regresar a la competición que justamente por competirla. Eso sí, cuando Honduras se puso a la faena, su idea del juego rocoso resultó poco menos que insultante. Como respuesta al asedio atacante bleu, el equipo de Luis Fernando Suárez se dedicaba a golpear todo lo que se movía. Del balance descompensado entre esa intención de marcar goles o de marcar territorio, surgió un cabezazo de Griezmann al larguero, varias internadas interesantes de Debuchy por la derecha y la versatilidad de un Benzema enchufado, que combinaba por todos los frentes del ataque, frente a un Pogba trastabillado, que hubo de abandonar el campo antes de tiempo después de un choque brutal y de recibir un placaje de libro en el penalti de Palacios, con el consecuente gol fruto de la pena máxima y la expulsión del mediocampista hondureño. A partir de ahí, la historia del encuentro se resume en el curioso y acertado uso de la tecnología “ojo de halcón” en el magnífico segundo gol francés, que solo la torpeza del meta Valladares impide que se le atribuya al 9 del Real Madrid, y la estrepitosa secuencia de patadas con la que Honduras trató de frenar a Francia, sin que eso impidiera que llegara el tercer gol. Desde luego, no era el partido ideal para sacarle a uno del sopor post-Sónar, pero el bueno de Deschamps parecía más feliz que los que bailaban con Chic el sábado por la noche. Albert Fernández

 

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Argentina 2 – Bosnia 1

(Kolasinac p.p. 2', Messi 65', Ibisevic 82')

Decepciones. Las ha habido, y varias, ya en estos primeros días de Mundial. Decepcionó el actual campeón, España, no pudiendo repetir la final mundialista de Sudáfrica 2010 y comiéndose tremendo paseo con la Naranja Mecánica. Decepcionó el actual campeón de América, Uruguay, siendo derrotado contundentemente por Costa Rica, el "punto" de su grupo según toda la prensa especializada (especialmente la uruguaya). Decepcionó Brasil, anfitrión y favorito, ganando sólo porque jugó con 12 (y cuando tu jugador extra es el árbitro, es muy difícil perder). ¿Y Argentina? ¿Otro de los favoritos y que cuenta entre sus filas a Messi, uno de los mejores jugadores del mundo? Pues no, Argentina no decepcionó, pero sí tuvo sus zozobras.

Un gol en contra tempranero puede tener resultados de los más variopintos, pero en este partido mandó toda la preparación al CTI. Argentina pareció no saber qué hacer con la diferencia y quedó para una ordenada y querendona Bosnia buscar el empate. Y allí fue que la parte más discutida del cuadro sudamericano, su defensa, se lució. Liderados por un impecable Mascherano, controlaron los ataques del europeo y en las pocas ocasiones en que fueron superados, allí estuvo el cuestionado Romero para atajarlas.

Bosnia se vio fuerte, ordenada, disciplinada. En una palabra: recia. Pero carente de esa explosión que es necesaria para cambiar los partidos. Algo de Hajrovic, de Misimovic, más aún de Pjanic, no alcanzó nunca para que pareciera que había reales posibilidades de dar vuelta ese 1- 0.

¿Y Messi? ¿Ese jugador distinto, el que deslumbra y hace enloquecer a los hinchas del Barcelona pero al que su selección espera y espera hace varios torneos? Pues hubo que esperarlo hasta el minuto 65, pero apareció y, con tremendo golazo, mandó al cajón todas las dudas, las incertidumbres y pareció que el partido todo, ya que los bosnios quedaron planos en su electrocardiograma y Argentina pareció ponerse al alcance de la goleada.

Pero no quiso la diosa Fortuna que las cosas salieran así. Otra de las tantas e insistentes subidas bosnias por los laterales encontró una controlable definición de Ibisevic, que en cambió demostró por qué Romero ha sido tan cuestionado. Por los caños y adentro.

Y pareció por un momento que las cosas se iban a poner dificiles y quizá así hubiera sido de encontrarse enfrente algún equipo más propenso al cambio, explosivo, oportunista. Pero Bosnia no está hecha de esa madera y los últimos diez minutos transcurrieron con bastante calma y dulzura.

Argentina deja, con todo, un buen sabor de boca en su debut –partidos que suelen ser de acomodo, torpes y difíciles– y Bosnia tampoco deja mala impresión, sólo necesita alterarse un poco más y tendrá oportunidad. Rodolfo Santullo

 

Redacción

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