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Jo em rebel·lo

Rebelarse para existir; existir por la libertad

 

Isabel Sucunza

 

REBELARSE PARA EXISITIR; EXISTIR POR LA LIBERTAD

 

La Fundació Palau i Fabre de Caldes d'Estrac acoge, hasta el 14 de diciembre, la exposición "Jo em rebel·lo. Nosaltres existim".

 

Salí de ver la exposición “Jo em rebel·lo. Nosaltres existim” más tranquila. Ahora, cuando les cuente lo que puede verse allá, no se van a creer esto que acabo de decir. La muestra presenta una serie de obras, algunas de las cuales no han sido admitidas para ser expuestas en otras salas. Son obras de altísimo contenido contestón contra la autoridad opresora, la que dispara pelotazos de goma, por ejemplo; o la que envía un número desproporcionado de Mossos a sacar de su casa a un matrimonio de jubilados. Son obras que hablan de todo menos de tranquilidad social, vaya. Y a mí me tranquiliza que haya gente que se fije en que existe este nerviosismo social y que decida hacerlo visible en forma de exposición o en forma de lo que sea.

 

“Jo em rebel·lo. Nosaltres existim” viene con piezas audiovisuales, octavillas, mapas, fotografías y hasta con una instalación literaria extramuros, pues puede visitarse en un piso centriquísimo del Eixample en vez de en Fundació Palau i Fabre de Caldes d'Estrac, que es la sede del grueso de la exposición. Y viene también con un extensísimo material de lectura publicado en forma de diario gratuito; formato por el que han optado por no ceder a la, más que material, materialista edición de un catálogo venal.

 

esterquintana

 

Son precisamente los textos de este material complementario los que me han puesto en la senda de la tranquilidad. Éste (y ahora verán cómo traduzco al poeta, al activista cultural, perdónenme): "Un pueblo es más sano cuanto mayor es el número de ciudadanos que vela cotidianamente, constantemente, por su libertad, como si ésta dependiera de cada uno de ellos personalmente; de cada uno de nosotros individualmente", que es de Palau i Fabre; y este otro: una carta que Marina Garcés dirige a sus alumnos de filosofía de la Universidad de Zaragoza: "Sólo tenemos dos opciones: o huir de aquí, como muchos ya están haciendo, o hacer de nuestra extravagancia un desafío".

 

Y es que “Jo em rebel·lo. Nosaltres existim” es una exposición que, como todo lo que realmente es importante, se ve en dos tiempos: el del impacto inicial de la obra vista y el de su asimilación, Y la obra impacta, vaya que si impacta, que a ver quién puede disimular el ceño ante el ojo bueno, lloroso, de Ester Quintana explicando su vida después del pelotazo (“Ull! Tot trontolla”, vídeo de Jordi Trullàs); o ante los desahuciados escala 1:1, mirando de frente a cámara (“Metamorphosis”, fotos de Toni Arnau); a ver quién se queda impasible ante el mapa del asociacionismo que lleva la firmade Itziar González Virós.

 

instalacionmuntaner

 

Era esta última, González Virós, quien el mismo día de la inauguración comenzaba a trazar el camino hacia la posibilidad de la a priori poco probable tranquilidad posterior cuando, explicando su mapa, decía como quien no quiere la cosa: "Yo, que he estado amenazada, ahora sé que ante un peligro así, lo mejor que puedes hacer es dejarte ver; que se te vea, que te vean en todas partes, que te vean todos". De eso va su mapa, que dibuja una Cataluña sin nombres de pueblos, sin fronteras interprovinciales marcadas, en el que ha colocado asteriscos de distintos colores que indican los puntos donde grupos como la PAH, por ejemplo, andan actuando con regularidad. Y la cosa es que uno mira ese mapa y, aunque de entrada pueda pensar que quizás no sea una gran idea apuntar así, con tanta precisión, por dónde se mueve la gente descontenta, en mismo el momento de levantar la cabeza y empezar a avanzar hacia la siguiente pieza de la exposición, uno ya está pensando que es un alivio que esa gente descontenta que no está cruzada de brazos sea tanta y esté trabajando así por todo el territorio, por todos los demás.

 

González Virós traslada la lección aprendida a su obra, y su obra encuentra un buen modo de trasladarse por toda la exposición. Porque va de eso la exposición: de hacer visibles, de poner al frente a los universitarios, a los desahuciados, a Ester Quintana, a los trabajadores de Númax en asamblea, a los vecinos del número 14 de Muntaner, a los pasajeros del metro. A todos estos está proyectando la exposición. Que nos vean y que nos veamos todos, parece decir; que existamos para rebelarnos o que nos rebelemos para existir. Que, como decía el anfitrión Palau, velemos cotidianamente, constantemente, por nuestra libertad, esa que no admite dormirse en los laureles; esa que no existe si no se conquista cada día.

 

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Isabel Sucunza

Isabel Sucunza (Pamplona, 1972). Vivió en Navarra hasta finales de los 90, cuando se le acabó el chollo de estudiar y decidió buscarse un trabajo en Barcelona. Lo encontró en la redacción de la Guía del ocio. Trabajar allá durante cinco años supuso una especie de segunda carrera sobre qué se cocía en la ciudad. Pasó después por BTV y TV3 como miembro del equipo de los programas "Saló de lectura" y "L'hora del lector", y aquello fue como una especie de tercera carrera sobre qué se cocía en los libros. En los últimos dos años ha publicado un libro suyo ("La tienda y la vida". Blackie Books) y ha colaborado en la publicación de unos cuantos libros de otros en Navona Editorial.

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