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Dorian Wood

Una voz en la oscuridad

 

Javier Burgueño 

Fotografía Laura Pardo

 

Dorian Wood está de visita por la península, y aprovechamos su residencia en Zaragoza para hablar de sus proyectos presentes y futuros y de los tiempos que nos han tocado vivir. Tras su paso por Etopia llevará su particular homenaje a Chavela Vargas, Xavela Lux Aeterna, a Alicante (1/11, Teatro Arniches), Barcelona (2/11, L’Auditori), Donosti (3/11, Teatro Principal), Valencia (7-8/11, Centro Excursionista) y León (14/11, Teatro El Albéitar).

 

Acabas de pasar un tiempo en Zaragoza realizando una residencia artística.

Me invitaron a hacer la residencia en el centro cultural Etopia con la intención de desarrollar un proyecto que hace tiempo quería realizar, se llama “Canto de todes”, el título proviene de una letra de la cantautora chilena Violeta Parra. Una composición de cuatro horas que llena el espacio completo formada enteramente por mi voz, varias capas de mi voz que llenan el espacio por cuatro horas continuadas.

 

¿Qué buscabas con esta residencia?

Desde mi perspectiva, siendo yo latín, no binario e hijo de inmigrantes, he entrado en Etopia, como vengo realizando desde hace un par de años en diversos espacios, tomando el control del edificio completo, con la intención de infectar el centro con mi presencia, con mi voz, con todo mi cuerpo y mi ser, ese es mi reto. Han sido seis semanas dedicadas a un proyecto bastante ambicioso, quizás el más ambicioso que he realizado musicalmente hasta ahora, ya que une bastantes componentes invitando al público a entrar al espacio durante cuatro horas y andar y explorar, encontrando en cada esquina un fragmento diferente de la pieza musical.

 

 

Y después de acabada la residencia, ¿qué pasará con “Canto de todes”?

Aún no he decidido lo que haré, quizás salga en formato de disco, pero me interesa llevarlo a varios espacios, presentándolo de la misma manera, infectando. En mi experiencia los espacios culturales de cualquier forma artística suelen ser espacios blancos, heteronormativos, y cuando nos invitan a participar en esos espacios es con la idea de que no somos lo usual, estamos fuera de lo típico, algo exótico. Cualquier espacio artístico es muy temporal, lo que quiero es que quede en el espacio más allá de la fecha de la presentación, creando un trauma positivo en la estructura, y espero en los corazones de los que atienden.

 

Esta semana vuelves a presentar “Xavela Lux Aeterna” en varias localidades, aunque ya habías pasado con el espectáculo por varias ciudades anteriormente. ¿Cómo surge el proyecto?

Es algo que había querido hacer hace mucho tiempo. Chavela me atrae personalmente por distintas razones, fue una cantante extraordinaria que dejó un legado repleto de pasión y de un individualismo sumamente poderoso que aún nos inspira a miles de personas en este mundo. Yo siempre la vi como una figura que sobresalía su género, en principio cantante de rancheras, la llamaban “la chamana” y para mí eso es lo que es, una figura divina que llenaba cualquier escenario con su espíritu, su fuerza y su pasión. Siendo yo una persona fan de Chavela, encontré que teníamos similitudes, ambes somos de origen costarricense, ambes somos queer y ambes nacimos el mismo día, un 17 de abril, algo que me parece muy fascinante y que hizo crecer una curiosidad en mi que derivó en un homenaje que a la vez es una exploración de lo que fue su legado y un diálogo con ella allá donde esté, algo místico y a la vez muy respetuoso.

 

 

¿Cómo trabajaste en el proyecto? ¿Es el mismo espectáculo que presentaste en abril en Madrid o ha evolucionado con el tiempo y las tablas?

Ha evolucionado un poco pero el proyecto central es el mismo, a partir de arreglos de Alberto Montero, para mi uno de los artistas más increíbles que tenemos ahora. Considero su obra “La catedral sumergida” un clásico y un estándar de lo que considero la música del futuro, haciendo referencia al pasado de forma muy elegante. Me siento muy honrado de trabajar con él en este proyecto, con unos arreglos para orquesta de cámara increíbles, y una colaboración muy bonita. Hemos trabajado en este proyecto casi año y medio, tenemos ahora la versión final, algo muy emocionante que espero que al público le guste.

 

Ahora mismo no paras. Has acabado la residencia en Zaragoza, haces la gira con “Xavela Lux Aeterna”, pero antes vas al Barbican con “Swordfishtrombones”.

Sí, es el proyecto de mi amigo David Coulter, que toca la sierra musical, y ha organizado este concierto tributo sobre el disco de Tom Waits, un gran clásico y uno de mis favoritos. Serán solamente tres presentaciones, Londres, Dublín y París. Después de elaborar “Canto de todes” durante casi seis semanas voy a estar muy contente de dedicarme solamente a cantar el material de otro artista durante una semana.

 

 

“Xalá”, tu último álbum, tiene un par de años. ¿tienes algún otro proyecto en mente o ‘Xavela’ y proyectos como ‘Canto’ te han tenido ocupado?

Sí, he estado componiendo nueva música, regresando, aunque nunca lo había abandonado, al espíritu de la música folclórica. Creo que aún existen tantas posibilidades en el formato de voz y un grupo elemental de músicos haciendo partícipe al público de una manera u otra… quiero explorar el poder que tiene la música folclórica ahora, y en especial en esta época complicada. Me parece extraño que, conociendo la historia mundial, donde la música folclórica ha tenido un rol muy importante en la lucha por los derechos civiles, no encontremos en estos tiempos ese movimiento de inspiración y fortaleza que tanto nos ayudó a navegar lo que fueron años oscuros mundialmente, y ahora que estamos de vuelta en esa oscuridad considero importante, no solo como artista sino también como individuo, conocer mis fortalezas. Yo sé que tengo voz para azotar, voz para despertar, y con esta voz quiero crear un ambiente seguro y empoderar a las personas con canciones que puedan compartir y puedan llevarse consigo mismes y evolucionar. Eso es lo bello de la música folclórica, que pertenece al pueblo y pertenece al mundo. He estado componiendo canciones con esa idea en mente, “Canto de todes” es un abstracto inspirado por esa mentalidad, con el propósito no solo de crear música que yo presento en un escenario sino también invitar a las personas a que sientan y colaboren y proyecten sus experiencias y trayectorias. Espero tener algo más concreto a principios del próximo año o de la primavera, pero al estar con diferentes proyectos como los que te he explicado a la vez tampoco hay una fecha concreta. Por un lado, no quiero apresurarme, pero a la vez siento la urgencia de sacar material que nos ayude a todes y que nos inspire a luchar contra esos puños de acero que están azotando nuestros derechos y cubriendo este mundo de una oscuridad muy deprimente. Aún creo mucho en el poder del pueblo y los individuos y quiero, desde mi pequeña posición, inspirar a los demás y recordar que es posible.

 

Desde tu posición, ¿cómo vez el giro político hacia posiciones ultraconservadoras que estamos viviendo a nivel mundial, con gente como Trump y similares?

¿Qué se puede decir? No es nada agradable. Si hay algo que pueda crear una capa de estrés adicional a los problemas que hemos tenido todos como individuos es esto, lo que ocurre en nuestros gobiernos, un estrés perpetuo que no nos deja. La vida es suficientemente difícil como para que le digan a uno que su raza es incorrecta, sus pensamientos son incorrectos. Que vivimos en tiempos, aún con todos los avances que hemos hecho a nivel mundial, en los que el pensamiento crítico, el pensamiento libre, corre peligro, donde le pueden meter a uno en la cárcel por pensar de forma diferente, sin que uno alce ni un dedo para recoger un arma.

 

 

¿Qué puede hacer un músico como tú ante algo así?

La música, el arte, la creatividad tienen un lugar en la protesta y en la defensa de los derechos humanos. El vivo ejemplo para mi es Abel Azcona, una gran figura con la que tuve el placer de tener un encuentro en Zaragoza, en Etopia, una experiencia muy emocional y bella. En términos católicos para mi es un ángel, uno de los seres más inteligentes que conozco. Que lucha por nosotres, por la voz del individuo.

Creo en el poder del arte, pero también creo que es el deber de todas las personas reflejar los tiempos que vivimos, hablando más de lo usual, protestando más de lo usual. Para mi crear una canción o una pieza visual no es suficiente, tengo que hacer algo, tengo que ayudar a organizaciones que lo necesitan. Por ejemplo, yo ahora trabajo mucho con una organización de refugio en Tijuana, en la frontera entre California y Méjico, El jardín de las mariposas, que acogen a mujeres trans, migrantes, y las protegen en ese refugio. Ellos son el vivo ejemplo de ayudarnos los unos a los otros, porque a la comunidad trans no se les está ayudando en ningún país. Sin duda estamos en una lucha constante por nuestros derechos, por los de nuestros vecinos, pero también debemos tener en cuenta que las dos comunidades más afectadas en estos momentos, la comunidad trans y los migrantes y refugiados son los que necesitan de nuestro apoyo adicional, poblaciones como ellos que mundialmente son maltratadas son problemas nuestros también.

 

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com

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