Menu

Foehn Records

15 años después

 

Javier Burgueño 

 

Ya han pasado quince años desde que un grupo de amigos publicaran el “Erm” de Balago y “La banda sonora de mi funeral” de Úrsula, en otoño de 2001. Más de ochenta referencias después, Foehn es sin lugar a dudas uno de los sellos más personales y arriesgados del panorama nacional. Celebran su quince aniversario el sábado 29 de octubre en la Fàbrica de Creació Fabra i Coats de Barcelona, con la presencia de bandas como Balago, Holögrama, Santiago Latorre, Seward, Sorry Kate, Bedroom, Boreals y muchos más. Entrevistamos a Marc Campillo, dueño del sello, sobre estos tres lustros de vida y las perspectivas de Foehn en el futuro. También hemos seleccionado los 15 mejores temas del sello en una Bliss Selectors de aniversario que puedes reproducir tras la entrevista. ¡Feliz cumpleaños!

 

¿Cómo empieza Foehn?

El año 2001 seis personas nos juntamos para montar una discográfica, la razón era una propuesta que teníamos en las manos, el primer disco de Balago, y nos interesamos por crear el sello con la idea de dar salida a propuestas de ese tipo a las que, en aquel momento nadie les daba cancha. Las primeras referencias del sello fueron Balago, Úrsula, Apeiron y Tan Low.

 

¿Sacáis las primeras referencias y qué os encontráis?

Era una estructura grande, tres de los seis socios trabajaban. Eso implica seguridad social, ordenadores, una oficina, algo que se hizo inviable enseguida. Al cabo de tres años se desintegró la estructura, se marcharon tres socios y antes de cerrar decidí cogerlo yo e inventar otra película, desde casa, como se había hecho siempre, sin gastos y solamente invirtiendo lo que generaba el sello. Curiosamente así sacábamos tres o cuatro veces más discos al año que de la otra forma. Obviamente yo no vivía de esto. Desde el 2004 se hace de esta manera, lo llevo yo, me ayudan David y Toni cuando pueden, Toni colaborador, David diseñador, Susana, mi mujer, también me ayuda mucho con el sello.

 

¿Tras esas primeras referencias, qué respuesta recibís de la crítica y el público?

Siempre fue una respuesta muy buena. Empezamos cuando todavía no había muchos sellos y apostábamos por cosas minoritarias, más especializadas, algo que tenía valor para un público más minoritario pero también más fiel, que compraban los discos, vendíamos muy bien los discos.  Los medias también nos trataban muy bien, teníamos referencias como Balago, que hacían un ambient oscuro y salían entre los mejores discos del año, recibíamos buenas críticas. Tuvimos muy buena respuesta, algo que hizo que el sello ganase una imagen que hizo que fuera más sencillo dar a conocer posteriores referencias.

 

¿Cuántas referencias tenéis a días de hoy?

Casi noventa.

 

 

¿Podéis seguir creciendo? ¿Cómo?

Nuestro techo lo alcanzamos hace tiempo, tanto el sello como los grupos que publican en él.  Cuando Balago vende dos mil copias, toca en el Sónar seis veces, etc… Es difícil que toquen en el Sonorama o en el Low. Desde hace cinco años mi obsesión es sacar a los grupos fuera, buscar sellos, distribución, gente que quiera licenciarlos y que les dé más salida. Obviamente, mover los discos fuera de España es muy difícil si no estás en Inglaterra o Estados Unidos.

Me daba cuenta de que no me podía quejar, no daba para vivir, pero más allá de donde habíamos llegado con las propuestas que publicamos no íbamos a llegar. Muchos de nuestros discos han tenido mucha repercusión en la prensa musical pero la realidad es la que es. Sabíamos que las propuestas podían tener interés fuera, hay mercados como el inglés o el americano que son inacabables, pero también otros como Francia, Dinamarca, el mismo Portugal. Lo que pasa es que es algo que requiere mucho tiempo, es una obsesión de cinco años pero es un trabajo de ir picando de tanto en tanto. La respuesta fuera es muy complicada, has de hacer mucho ruido. A día de hoy quizás es más el ruido que haces en las redes sociales y los videos virales lo que hace que se tenga un interés. Con Oso Leone no se trata obviamente del trabajo realizado sino que ha llegado de alguna manera a generar interés en sellos y medios de fuera, y picotear funciona, en Japón hemos publicado discos de GAP, Úrsula y I Am Dive, a Seward los ha reeditado el sello inglés Naim Records, hay interés por el nuevo disco de Oso Leone. Discos como los de Santiago Latorre o Iñigo Igarteburu han sonado en la BBC y salido en medios internacionales, Baywaves han generado el interés de sellos ingleses y agencias de booking, y ahora volverán por segunda vez en Londres. Es fruto del trabajo, de la suerte y de los propios grupos, lo que es obvio es que si el grupo no es el primero que se vende es difícil que salga adelante. Lo de sacar un disco y esperar a que te vengan a buscar es complicado.

 

Quince años dan para muchas historias, ¿cuáles han sido los momentos clave?

El primero fue darse cuenta a los dos o tres años que el proyecto inicial no funcionaba a nivel económico y se estaba volviendo inviable, generaba malestar y pensabas en cerrar, ¿qué sentido tenía tener un sello que no te da para vivir? Estos últimos cinco años la verdad es que estoy muy contento. La perseverancia es importante, si sacara hoy el primer disco de Balago sería muy difícil llamar la atención de la gente, sin embargo cuando llevas ya cinco discos ya hay un recorrido y una historia detrás. Con el sello pasa lo mismo, cada vez es más fácil. Ahora sacas un disco y hay más medios detrás interesados.

 

¿Han cambiado las reglas del juego durante este tiempo?

Todo ha cambiado, las redes sociales han provocado cambios, tenemos más medios de comunicación, más altavoces y vías para difundir los discos. Has de sumar internet, que siempre es un hándicap para el sello, Spotify… Al final al no ser un medio de vida tampoco me preocupa, lo veo como algo positivo de la promoción. Yo no podría llegar nunca a un medio japonés o americano, pero con las redes sociales permiten esta forma viral de llegar a través de plataformas.

Tampoco es lo mismo sacar un disco de una banda de pop que de una de ambient, con las bandas de pop ya nos planteamos sacar EPs o singles. Cambia todo el pensamiento, desde promocional al producto, en el fondo lo que has de hacer es vender al grupo, el nombre del grupo, y que a partir de aquí se generen conciertos, que es de lo que realmente vive un grupo. Un disco en dos meses ha desaparecido y lo que los mantiene vivos son los festivales, los conciertos. El gasto que supone sacar un disco para que dure tan poco hace que te plantees sacarla de una manera o de otra. Obviamente de Balago o Santiago Latorre no puedo sacar singles, pero Baywaves, Ocellot. Sí que cambia según el estilo musical y como funciona todo hoy en día, a veces la gente con dos canciones tiene suficiente.

 

Y aún así te atreves a publicar un disco triple como el de Emilio José.

Bueno, lo que tiene también Foehn es que yo nunca me he inmiscuido en este sentido, y cualquier propuesta de un grupo, si era viable y se podía hacer, se ha hecho. De hecho el disco de Emilio José se ha vendido en un tiempo record, y has de pensar que hoy en día no se venden discos. Y con Emilio José hice una tirada mayor y los hemos vendido todos antes de un año.

 

Vinilo, CD, digital, ¿cuál es el camino?

A veces te planteas si es mejor gastar el dinero en hacer los CDs, los vinilos, los masters o publicar el disco en digital y dedicar el dinero a moverlos por el extranjero, en promoción, en el booking y las giras, que a veces también cuestan dinero pero igualmente interesa hacerlas. El vinilo en el fondo lo hacemos por capricho, al final acabas encargando trescientos, vender más es imposible y con estas fabricaciones casi no hay margen de beneficio, al final con suerte recuperas el dinero y el grupo tiene un vinilo y yo otro. Y con el cd pasa casi lo mismo, aunque el beneficio por unidad es mayor con lo que acaba siendo una herramienta promocional. Prescindir del soporte físico es complicado, publicar solamente en digital quizás desluce un poco, pero creo que de aquí a unos años ese acabará siendo el camino, yo creo que el formato físico está condenado. No se pueden vender los vinilos al precio que se paga en USA, aquí no los compraría nadie.

 

En el fondo el vinilo acaba siendo algo casi fetichista.

Si tienes un mercado mundial, vendes tantos en Francia, tantos en Inglaterra, y al final tiene sentido, pero si te limitas solamente a España es complicado. Vendemos mucho por internet, y nos compran desde fuera, pero no es un volumen muy grande. Pero, como decíamos antes, publicar fuera es promoción fuera, booking fuera… Para salir fuera necesitas sello, booking y editorial, si solamente tienes una no vas a ninguna parte con ella.

 

¿Momentos curiosos durante el trayecto?

Todo lo de Emilio José(risas) Conocer a todos los músicos con los que he tratado. ¿Anécdotas? No se que decirte, hay tantas, siempre acabo explicando las de Emilio porque son las más divertidas, y son muy visionarias, pero la verdad no se que explicarte.

 

¿Y la fiesta?

En la Fabra i Coats, dos escenarios, los grupos se irán turnando de un escenario a otro para darle continuidad, 20 minutos por grupo. Un evento muy grande, algo exagerado, se nos ha ido la olla un poco. Es una celebración y una campaña promocional, con suerte si es un éxito recuperaremos lo que hemos puesto.

 

 

¿Y ahora, después de los quince años ¿Hacia dónde va Foehn?

Cada año me planteo hacer un parón, no publicar discos durante un tiempo y utilizarlo para repensar cómo va todo, en el fondo creo que hay muchos fallos y pequeñas cosas, que se arreglarían dándole un punto más de profesionalidad, aprendiendo cómo tomar decisiones, sacar menos discos al año, quizás parar un tiempo internacional.. pero como siempre estamos ahí publicando discos, que es lo que me divierte, publicar discos, descubrir bandas al final no lo hago. El año que viene ya tenemos lo nuevo de Marina Gallardo, Oso Leone, GAP, Víctor Herrero anda por ahí, Ocellot y Baywaves con otro EP, Balago, BeGun con un disco de remixes. Al final esto es saturación, pero en el fondo aunque todos los grupos tienen conexión a nivel musical y de sensibilidad, son historias muy diferentes entre sí, hay ambient, electrónica, folk, distintos estilos que llegue gente de un lado, de otro y vayan sumando.

 

¿Quizás al principio del sello los estilos que tratabais era más concretos y con el paso del tiempo se han ido diversificando?

Al principio cuando estábamos los seis opinábamos los seis y al quedarme solo soy yo el que decide. Y yo en casa escucho y me gusta todo tipo de música, pero aún así yo publicaba aquello que veía diferente, que aportaba algo… Y la casualidad, todos estamos sujetos a modas y tendencias, dependiendo de la época había estilos que se mostraban más, que estaban “de moda”.  Si miras el catálogo verás que hay de todo. Todos en el fondo escuchamos más o menos la misma música, pero cada uno tiene su personalidad. En el fondo nunca me ha gustado repetirme, tener un segundo Balago o unos segundo Tanhausser.

 

¿De los discos que has publicado cuales dirías que representan momentos importantes en la vida del sello?

Balago, el primero, ya que fue la razón para montar el sello.  “Mokragora” de Oso Leone fue el primer grupo que lo petó, que aunque era pop no era para nada una propuesta masiva. “Working to speak” de Marina Gallardo, generó muchos derechos de autor, una o dos de las canciones estaban en muchas películas y documentales, y el último de Emilio José, “Agricultura livre”, que es la combinación final de todas sus virtudes.

 

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com

Más en esta categoría: « Cálido Home Adam Green »