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Red Axes

El baile oriental

 

Daniel Gómez

  

Red Axes forman parte de esa nueva generación de artistas que han crecido alejados de los núcleos clásicos de la música electrónica (Londres, Berlín, París, Colonia, Barcelona). Artistas que no sólo se mueven por canales y sellos alternativos, sino que también introducen en su música referencias atípicas. Melodías de ascendente pop, guitarrazos de aire new wave, capas de rock psicodélico y hasta gestos propios de la música industrial se dan cita en canciones pegadizas y pegajosas, ideales para la fiesta desprejuiciada. Los israelíes Red Axes añaden a todo esto pequeñas dosis de folklore oriental y grandes dosis de sentido del humor, razones de peso para no perderse su actuación en el Sónar. Puedes comprar las entradas del Sónar 2016 aquí.

 

Cuentan Dori Sadovnik y Niv Arzi que se conocen desde que eran niños. “Dori solía venir a casa a jugar partidas de ping pong, la verdad es que el tío era muy bueno”, explica Arzi. “Así que nos hicimos amigos y más tarde descubrimos juntos la música”. Tras pasar por distintas experiencias, siempre de la mano, terminaron por enrolarse en una banda a medio camino entre el post-punk y la New Wave. El invento se llamaba Red Cotton, y a su lomo decidieron lanzarse a la conquista de Europa. “Nos fuimos a probar suerte a Amsterdam, y aunque no conseguimos que el grupo llegara a nada terminamos descubriendo la escena de clubes electrónicos en Holanda”. Una epifanía que les hizo replantearse todas sus ideas y montar un nuevo proyecto en el que sólo estaban ellos dos y un montón de cacharros. “La banda se llama Red Axes porque de algún modo es heredera de Red Cotton. De hecho, existen muchos aspectos que las dos bandas comparten. Hay detalles de post-punk y de new wave y también cosas más pop que se siguen notando en algunas de nuestras canciones actuales. Pero no pasa nada, es la música que nos gusta y que llevamos escuchando toda nuestra vida. No podemos prescindir de ella”.

 

 

Hasta hace poco, nadie habría pensado que en Tel Aviv pudiera desarrollarse una escena electrónica. Sin embargo, parece bastante sólida.

Siempre han existido clubes y productores interesantes, pero es cierto que para la mayoría de la gente Israel era sinónimo de música Goa. Nos ha costado mucho quitarnos de encima esa etiqueta. Pero ahora existen algunos clubes con una programación interesante y muchos productores que hacen cosas más cercanas al house o al techno, como Autarkic o Moscoman. Y no dejan de suceder cosas: nosotros mismos, por ejemplo, solemos pinchar casi todas las semanas en un par de sitios.

 

Muchos de vuestros temas parecen tocados en directo. No sé si es otra herencia de vuestra época más pop.

La verdad es que muchos de nuestros temas comienzan con improvisaciones en el local de ensayo. Además de los sintetizadores y las cajas de ritmos tocamos bajos y guitarras, y tenemos muchos amigos músicos que suelen dejarse caer por allí y que nos ayudan a llegar donde nosotros no podemos. En el fondo, puede haber algo de esa herencia que tú dices: nos gusta que nuestras canciones suenen lo más parecido a tocar en directo, así que intentamos grabar todo lo que podemos con nuestras manos.

 

 

En muchos de vuestros temas colabora Abrao Levin. ¿Qué me podéis contar de él?

Es un viejo amigo, lo conocemos desde los tiempos de Red Cotton, y siempre nos ha echado una mano en el estudio. Durante los ochenta tocó en bandas de rock brasileñas, pero desde hace algunos años vive en Tel Aviv. Tiene una forma de cantar maravillosa y además es una persona muy creativa, así que intentamos contar con él cada vez que podemos. Ahora está grabando su primer EP en solitario, que va a ser una bomba.

 

Sois muy prolíficos, y además parece que todos los sellos quieren publicar canciones vuestras. ¿Cuál es el secreto?

Somos muy rápidos escribiendo canciones, y además pasamos mucho tiempo en el estudio, así que siempre tenemos muchas cosas guardadas en el archivo. Y en cuanto a los sellos, la verdad es que siempre ha sido la misma historia: escribimos a los que nos interesan y les mandamos unas cuantas canciones. Y ellos nos escriben de vuelta diciéndonos qué es lo que quieren publicar.

 

Comentarios
Daniel Gómez

Daniel Gómez (Barcelona, 1978) nunca ha querido escribir de música, pero las circunstancias (y las malas compañías) provocaron que comenzará en el Ab a finales de los noventa y, luego, continuara colaborando con la revista Go Mag. De trato arisco y gran amante del sello Vertigo de DC Comics, Daniel prefiere dedicar su tiempo a ver series después de una larga jornada de trabajo como jefe de contabilidad de una gran empresa.

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