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Songstore

El impulso de cartografiar

 

Aitana Colina

 

Esta vez las corrientes marinas han llevado a Songstore “al frío del polo norte”, el hábitat ideal para la desazón y para seguir radiografiando las fisuras de la especie humana. Su nuevo álbum “Artika” (Dronetools, 2015), capitaneado por una Strato vieja y sonidos hipnóticos, avanza por un mar de recuerdos, disconformidad y, sobre todo, anhelos marítimos. Sin excesivo optimismo y camuflado en metáforas y canciones de ultramar, Cristian Songstore tiene claro que “si se puede bailar hasta morir, mucho mejor”.  

 

En tus antiguos trabajos había espacio para un sonido más acústico. En cambio, "Artika" resulta más electrizante, más saturado. ¿Qué sonido buscabais para este cancionero?

En "Artika" queríamos un sonido más duro e hipnótico, el órgano Farfisa ha tomado protagonismo en algunos temas, la sección rítmica evoluciona hacia el groove, y mi vieja Strato está sonando como nunca. Y el hecho de componer sobre riffs e ideas de ensayos rompe con la manera de componer acústica en mano.

 

¿Tenías claro desde el principio como querías que sonara el disco, o le has ido dando forma sobre la marcha?

Para el disco no había nada premeditado y ha ido evolucionando en mi estudio dronetools, donde ensayamos. El poder grabar los ensayos ha hecho que "Artika" sea un disco musicalmente muy improvisado y directo. Dos de las canciones del disco son improvisación pura: “Tilikum” y “Cabo de Gata”. Creación del momento. Primera y única toma de algo que no existía todavía. En "Seute Deern" la estructura surgió tocando. Desde los conciertos del "Desierto EP" ya tocábamos piezas improvisadas que habían salido de los ensayos, como “Afrika” y “Trafalgar”, precursoras de "Artika", y que en breve verán la luz como outtakes.

 

 

La enérgica música del álbum en cierta manera contrasta con las letras, que destilan cierto aliento trágico. Si tuvieras que resumir toda esa lírica en un estado de ánimo, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Songstore siempre son contrastes... El estado de ánimo que resumiría la lírica de "Artika" sería desazón. Y aunque siempre intento que haya un destello de optimismo en las letras, la condición humana no siempre lo facilita.

Desde el primer álbum de Songstore, "The Day People Became Mutants Because Of Mobile Phones", el tema recurrente de la banda es el eterno conflicto de la especie humana y sus sinsentidos. La constante alienación que vivimos día a día... seguramente seremos la única especie viva que, aún dominando a sus posibles depredadores, acabe consigo misma y con su entorno.

 

¿En qué momento vital te ha cogido este nuevo trabajo?

Un momento complicado, una ruptura sentimental, ganas de cambio y sobretodo ver que la vida en la ciudad no me llena. He llegado a pensar en dejarlo todo y largarme en un velero. Quizá algún día...

 

¿Han afectado la forma de tus días a la forma del disco?

Este último año ha afectado profundamente a la forma del disco. Por un lado, el proceso de escribir ha sido largo y complicado. No sólo las letras, también el desarrollo melódico de la voz. Por otro lado, mi conexión marina ha sido fundamental en la mayoría de letras, algunas se gestaron a bordo de un velero.  

 

Canciones como “Estereotipo”, “Monumentos” y “Tilikum” revelan las  credenciales de un músico combativo, disconforme. ¿Crees que el músico tiene el “deber” de comprometerse políticamente?

No creo que el músico tenga el “deber” de comprometerse políticamente. La persona sí, porque la disconformidad y la inquietud te permiten avanzar. Aunque estar en un escenario y que el público escuche tus letras te da una gran capacidad de comunicación.

“Monumentos” habla de nuestro país en general y de la monarquía en particular. Nunca he creído en clases sociales y las instituciones están obsoletas o corruptas.

Me defino como ácrata, porque creo que, en una utopía, lo único que necesitamos para funcionar es educación, diálogo, cooperativismo y empatía. Pero la condición humana es perversa per sé, y el poder y la autoridad ya han demostrado que sólo fomentan más desigualdad e injusticias, aunque no creo que estemos preparados para asumir la acracia... así que mis ideas, como persona, prefiero que queden diluidas en metáforas que hagan sentir y reflexionar al oyente, y si podemos bailar hasta morir, mucho mejor.

 

 

Desde el mismo título del  álbum, "Artika" remite a lugares más o menos  concretos y tangibles, como "Cabo de Gata" y  "Ultramar". A esos lugares les  acompañan a menudo melancolías, como ese bucle constante que reza 'te  echo de menos' en "Cabo de Gata", arañando las entrañas. ¿Cual es el recorrido  geográfico del disco? ¿Y cómo se relaciona con el  espiritual? 

El recorrido geográfico ya empezó en "Desierto EP", que nos situaba en una zona cálida cercana al ecuador. "Artika" nos traslada al frio Polo Norte, lejos, en “Ultramar”. “Cabo de Gata” es un adiós, lo que sientes cuando estás solo en un paraje inhóspito y alejado de la humanidad. El reflejo de uno mismo frente a la naturaleza agreste y escondida de Almería, lo que anhelas y lo que pierdes. Solo ante el mar, sin nadie alrededor, nadando desnudo entre peces y durmiendo bajo las estrellas.  

 

Como muestras en el vídeo que habéis grabado en relación al lanzamiento de "Artika" (que podemos ver algo más arriba), parece que este 2016 Songstore tiene mucho que celebrar, y  eso te ha lanzado a un momento de reflexión y ponderación de tu historia. ¿Algún apunte más en perspectiva? ¿Era todo mejor antes, cuando 'nació el indie', o nos cargamos ya esa convención?

¡Espero que tengamos mucho que celebrar! Tenemos muchas ganas de salir de gira y tocar mucho. La química que tiene el grupo ahora me hace muy feliz. Tengo otros proyectos, que verán pronto la luz, aunque tendrás que ser una persona muy inquieta para encontrarlos. También estoy acabando una banda sonora, muy a lo “Dead Man” de mi adorado Neil Young, de un documental ficcionado: “Viatge a Icària”, de Jordi Sanglas.

Aunque por otro lado se impone un momento de reflexión en el que valoro lo que me ha aportado la música  y la independencia más profunda; pero también, a pesar del esfuerzo y los años dedicados, siento que estoy en una especie de limbo o realidad oscura que no sé donde me llevará y de la que quiero salir.

En quince años la vida ha cambiado mucho con las nuevas tecnologías. Y realmente no me gusta el mundo digital, aunque facilita muchas cosas también impone su ritmo frenético e inmediato, lo cual nos aliena y nos estresa; la vida, como el buen café, debe hacerse a fuego lento.

Y echo de menos los tiempos en que no eras esclavo del teléfono, en que comprabas una revista musical y leías un artículo sobre un músico que desconocías y que te animaba a buscar un disco de vinilo, y la felicidad de encontrarlo y que superara las expectativas...  Siempre seré analógico.

 

Comentarios
Aitana Colina

Fuerte tendencia a serle infiel a la realidad. Hay tres acciones que la acompañan desde siempre; cantar, leer y soñar. Desde que tiene uso de razón alimenta sus oídos con melodías de diferentes partes del mundo, pero entra en trance con cualquier tipo de música que le muerda las entrañas. Entre sus debilidades musicales podemos encontrar a Eva Cassidy, Dobet Gnahoré, John Butler, Regina Spektor o The Wood Brothers. Cuando acabó la carrera de periodismo decidió apostar por la música, y ahora le dedica la mayor parte de su tiempo y energía. 

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