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Tindesticks

Ahora y entonces

 

Javier Burgueño y Albert Fernández
Fotos de Neil Fraser

 

En octubre de 1993 veía la luz el debut de Tindersticks. Eran tiempos en los que la World Wide Web no era más que un proyecto en expansión, cuando los discos llegaban vía importación o por correo en una cinta de cromo grabada por algún amigo que vivía en Londres. Veinte años y nueve discos después, la banda de Nottingham sigue adelante sin perder el resuello. Tindersticks han decidido celebrar este aniversario con una gran gira y la publicación de un disco, “Across Six Leap Years” (Lucky Dog / Music as Usual, 13), en el que revisan algunos temas de su repertorio con una mirada contemporánea y particular. Hablamos con el mismísimo Stuart Staples de todo ello. Tindersticks tocarán el 31 de octubre en la Sala Barts (Barcelona) y el 1 de noviembre en la Joy Eslava (Madrid).

 

El momento en que te entregas a una conversación con Stuart Staples es tremendamente singular, pues escuchas la misma voz que ha barnizado desde la tarima o el reproductor infinidad de momentos musical y espiritualmente relevantes. Esta charla, que sirve al tiempo de gloriosa rememoración vital y artística y de medida de fuerzas de los Tindersticks de hoy, repasa las diez canciones de “Across Six Leap Years”, un cancionero que, como pronto se entiende, no debía estar repleto de grandes éxitos ni temas populares, sino que representa algunas paradas personales en la carrera de Tindersticks, composiciones que la formación actual considera importantes. El tono de voz de Staples es el acostumbrado, grave y hondo, como el de sus canciones. Pero su risa resuena ligera y vital como la de un debutante.

 

¿Cómo os sentís al haber llegado a celebrar el 20 aniversario con la banda? ¿Pensabas que llegaríais hasta aquí?
No, la verdad es que nunca lo pensamos. Creo que la historia de la banda ha dado algunos giros sorprendentes. Cuando la formación original se detuvo en 2003, jamás pensé que volveríamos. Curiosamente, después de la refundación, estamos en tan buena forma que casi no podemos parar. Aquí estamos, con un nuevo álbum, y sintiéndonos más fuertes que nunca.

 

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Habéis celebrado el aniversario volviendo a grabar una serie de canciones de vuestra trayectoria. ¿Qué motivo os lleva al estudio para algo así, y cómo decidisteis qué temas entrarían en el disco?
La principal motivación fue parar un poco, concedernos un momento de pausa. Los últimos diez años no hemos encontrado un solo instante para detenernos y mirar atrás. Necesitábamos ponderar, reposarlo un poco todo. Había algunas canciones que, personalmente, quería volver a cantar desde hace tiempo. Algunas se han transformado por parte de la banda. Otras, como “Say goodbye to the city”, las sentía especialmente válidas para este momento. No ha sido algo analítico, hemos buscado un recorrido intuitivo, que recuperara algunos de nuestros momentos pretéritos en relación a lo que vivimos y sentimos ahora.

 

 

El disco comienza con dos canciones de “Lucky dog recordings 03-04”, tu primer álbum en solitario. ¿A qué se debe que las hayáis incluido en un álbum de Tindersticks?
La verdad es que esas canciones se escribieron para Tindersticks. Por aquel entonces, la banda se caía a trozos, pero yo las escribí para Tindersticks (risas). Aquella estela de composiciones queda muy bien representada con “Fridayt night”. Esa canción se planteó como una composición que retrataba aquel momento, posee la luz tenue de un final de semana. Pienso en mis composiciones como una línea interyacente entre los discos de Tindersticks, no veo dos planos separados. No es blanco y negro.

 
Curiosamente volvéis a grabar la versión de “If you're looking for a way out” de Odyssey (“Simple Pleasure”) y le dais un enfoque diferente al de la primera vez, tiene un sonido más Phili Sound, más costa este. ¿Por qué habéis decidido hacer una versión de lo que ya era una versión con vuestra firma?
Cuando empezamos a hacer “Simple pleasure”, sentamos unos pilares muy poderosos en cuanto a la base rítmica y la ruta melódica de las canciones. Era brutal. Ese es uno de mis discos favoritos. Por aquel entonces éramos valientes, y teníamos muy claras las cosas. Pero esa determinación nos llevaba a pretender liberarnos de una manera muy preconcebida. Tal vez por eso se daba cierta tensión, y no conseguíamos soltar las canciones del todo, la cosa no fluía verdaderamente. Es algo que tiene que asentarse en el aire, no puedes señalarlo para que aparezca. Por eso nuestra revisión de aquel disco y aquella canción, es muy diferente a la de 1999. Tal vez no sea mejor, pero sí más ‘libre’.

 

Hace poco se publicó vuestra banda sonora para “Les Salauds”, de Claire Denis. ¿Es el trabajo más oscuro que habéis grabado para ella? ¿Las bandas sonoras para Claire y vuestros discos se relacionan entre sí, o se deben tomar como materias completamente separadas?
Una cosa encaja en la otra. Se da un feedback entre nuestros discos y lo que hacemos para Claire. Esa relación es beneficiosa, porque provoca una búsqueda de respuestas. Trabajar con Denis nos fuerza a explorar en rincones de nuestra música que tal vez ni percibiríamos de no existir ese intercambio. Todo es parte de una misma cosa.

 

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El año pasado publicasteis “The something rain”, este verano llegó “Les Salauds”, y ahora tenemos “Across six leap  years”. Estamos ante un serio caso de hiperactividad. ¿No os agotáis con este ritmo de trabajo? ¿Tenéis más proyectos escondidos en los cajones?
El último año lo hemos pasado experimentando, y, al tiempo, se nos han presentado retos que nos interesaba afrontar. Cuando tienes cosas delante, es excitante saber responder. Este último tiempo de actividad sin pausa nos ha permitido irnos muy lejos, encendernos y reunir ideas.


Y llegados a este punto, ¿Tindersticks tienen otros veinte años por delante?
Hay lazos que nos unen desde siempre a Neil (Timothy Fraser), David (Leonard Boulter) y a mí. Es un vínculo que existe desde antes que existiera la banda. Eso ha ayudado mucho a Tindersticks en las época oscuras que hemos atravesado. Cuando la banda se separó, Neil y David ayudaron mucho, atendiendo a infinidad de aspectos psicológicos, supieron dar luz a otras facetas que afloraban más allá de la música. Eran cosas que no se veían en la superficie, partes de nosotros que emergieron desde un poso más profundo, y nos llevaron a estar donde estamos ahora.



Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com

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