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Invisible Harvey

Cuando Dimas encontró a Harvey

 

Lidia Noguerol

Foto David Ruiz

 

No fue en una cafetería ni se fingieron orgasmos, pero si que el encuentro tuvo un final feliz: la publicación del disco “La puerta giratoria” (El Genio equivocado, 2016). Un tratado de pop romántico, de atmosferas ensoñadoras, arreglos de banda sonora y ramalazos de americana ataviado con el estilo de Bacharah. Hablamos con Dimas Rodríguez de su primer disco en solitario. ¡Luces, cámara, música, acción!

 

¿Qué es lo que tanto te gustó de la peli “Invisible Harvey” para bautizar con su nombre tu proyecto en solitario?

Me encantó el personaje de Harvey y esa idea fantasiosa y maravillosa del amigo imaginario. Años después pude ver “Donnie Darko” y se convirtió también en una de mis películas favoritas. El nombre de Invisible Harvey lo llevo utilizando desde hace años para guardar mis canciones más personales o incluso para hacer conciertos de manera intermitente.

 

Además de músico también eres director de cine (ha dirigido varios cortometrajes y la TV Movie catalana "Et dec una nit de divendres" que puedes ver aquí). ¿Cómo ha influido el celuloide en tu música?

Me gusta imaginarme las canciones como pequeñas películas. Cuando las estoy componiendo me imagino muchas veces escenas cinematográficas relacionadas con la canción. Un tema, instrumental o no, bien colocado en un momento clave de una peli me sigue emocionando mucho

Dices que con “La puerta giratoria” tu intención era hacer un libro de cuentos inventados o películas imaginarias que nunca llegarán a rodarse. Muchas de las canciones del álbum están escritas o en primera persona del singular o en primera persona del plural. No digo que su punto de vista no sea cinematográfico, pero no lo parecen tanto como, por poner un ejemplo, canciones de Mazoni como “Com he arribat aquí” o “Caputxeta”; o el libro “Misfits” de Arthur Miller. ¿Cómo fue el proceso de composición de las canciones? Fueron pensadas para el disco o eran canciones sueltas que después agrupaste? ¿Qué es primero, la música o la letra?

 

Los ejemplos que citas me gustan mucho. Admiro a Mazoni y esas dos canciones me encantan –creo que son dos de sus mejores temas–. Y, por supuesto, un aplauso para “Misfits” y para la estupenda adaptación cinematográfica que hizo John Houston

La mayoría de canciones que aparecen en “La puerta giratoria” fueron compuestas para el disco. De hecho, tenía unos 16 temas y acabamos descartando algunos por falta de tiempo.

Mi intención era hacer un libro de cuentos inventados o películas imaginarias porque normalmente parto de una idea de guión o de un diálogo de un personaje de ficción. Pienso, por ejemplo, una cualidad de un personaje, una posible historia y eso me lleva a intentar sintetizarlo todo con una letra y a buscar la melodía. Normalmente es antes la letra que la música.

 

Siguiendo con las letras, compartes sello con otro grupo que también las cuida mucho, Hazte Lapón y también hablas de “La puerta giratoria” como tu primer libro de canciones. ¿Tienes algún escritor que te haya influido especialmente?

Muchos escritores y muchos escritores de canciones. Recuerdo que cuando era un adolescente me quedé enganchado a aquellos libros maravillosos que juntaban todas las letras originales de un músico y su traducción al lado. Me atrapó la manera de escribir de Lou Reed –con y sin la Velvet–. Recuerdo letras como “Coney Island Baby”.¡¡Esa canción es puro Salinger!! De hecho, los “Nueve Cuentos” de J.D. Salinger es uno de mis libros favoritos. Me gustan mucho Carver, Michael Chabon, Jonathan Lethem, Simon Rich… Y entre los compositores: Kurt Wagner, Eef Barzelay, Lou Reed, Dylan, Antonio Luque, Stephin Merritt, Mark Eitzel, Sergio Algora, Epic Soundtracks, Robbie Robertson... También soy un gran apasionado de los crooners y me fijo mucho en las letras de muchos estándares, en esa capacidad para mezclar el sentido del humor con versos realmente románticos.

 

 

Tus letras hablan de relaciones, del miedo a vivir y también de música. “Credibilidad Callejera” y “Yo toqué en aquel disco” parecen formar un díptico sobre el rock’n’roll way of life. Encontramos otras referencias a la música en “Las canciones son como emboscadas”, “Águilas en tus versos” o “Tengo voz de canción número doce”. Todas estas canciones parecen tener algo de crítica amable hacía las tendencias en la música, las relaciones de los seguidores con sus grupos y la música como estilo de vida.

Sí, me gusta hablar con sentido del humor desde dentro de la profesión. Me apasiona la música y todo lo que la rodea, incluso su mitomanía y sus paisajes idealizados. Y me atrae mucho que los protagonistas de algunas canciones sean músicos que en algún momento se encuentren en pequeñas o grandes encrucijadas, relacionadas con el papel que representan dentro de la escena, con su vida personal, con su pasado : como aquella canción, por ejemplo, donde un cantautor que hace canciones políticas muy viscerales y contundentes intenta enamorar a una chica que vive con una pandilla de cantautores folk que hacen canciones muy hermosas y bucólicas.

 

“Las canciones son como emboscadas” habla de la canción política, aunque no es el tema principal. En una entrevista en el diari Ara, Antonio Baños decía que la canción política debía buscar nuevas formas. En su presentación del libro “Hit Emocional” en las Bibliotecas de Gerona, Juanjo Sáez también comentaba la necesidad de buscar nuevas formas y ponía a Joe Crepúsculo como ejemplo. ¿Cómo ves tú este tema?

Estoy de acuerdo con Antonio y con Juanjo. De hecho, Los Carradine son un ejemplo de banda que sabe tratar con inteligencia y sentido del humor temas sociales y políticos en sus canciones. También me gusta el sentido que le dan a la canción política artistas de más aquí como Nacho Vegas, Pablo und Destruktion, Medievo, los desaparecidos Tejero... Y, más allá, Joe Strummer, Woody Guthrie, Paul Weller (con The Jam o Style Council), Billy Bragg, por ejemplo.

Y, personalmente, también me he fijado en personajes como el gran D. Boon (Minutemen), por ejemplo. Me gusta su manera de abordar los temas sociales y políticos en las letras. Creo que tiene mucho mérito hacer una buena canción con contenido político y saber esquivar el tono panfletario y los tópicos. Se han de buscar nuevas formas, es cierto, pero creo que también hay gente que tiene mucha habilidad para hacerte una canción política enmascarada dentro de una diana pop o de un latigazo punk.

 

Eres miembro de La Banda Municipal del Polo Norte. ¿Qué te hizo decidir empezar un proyecto en solitario?

La Banda se encuentra en un periodo vacacional y aproveché el descanso para grabar algunos temas más personales que no cabían dentro del repertorio “Polar”. Ferran Resines y Cristian Pallejà me convencieron para ir a su estudio, Caballo Grande, y empezar a vestir los temas. Hacía ya unos meses que estaba haciendo conciertos como Invisible Harvey y creo que era un buen momento para grabar las canciones. Para mí era una aventura porque siempre he estado tocando en bandas con varios compositores y por primera vez soy responsable de todo el cancionero.

 

Te acompañan el dúo de cuerdas Joan Gerard Torredeflot y Núria Maynou. ¿Cómo os conocisteis y por qué decidiste poner cuerdas a Invisible Harvey?

Me gustan mucho las cuerdas y el efecto cálido que crean en muchas canciones. Soy fan de Burt Bacharach y del pop romántico y una de las cosas que tenía claras es que el proyecto de Invisible Harvey tenía que llevar cuerdas. Es un lujo para mí sentirme acompañado por Joange y Núria en directo y en estudio. Aparte que nos hemos hecho muy buenos amigos.

Yo trabajé con Núria en televisión y ella me presentó a Joange cuando le dije que necesitaba unas cuerdas para unas canciones pop que quería grabar en catalán con una banda de rock. Después, cuando empecé a tocar en directo el repertorio que acabaría formando parte de “La puerta giratoria”, los llamé y fuimos haciendo conciertos juntos. Y hasta hoy… Ahora, según el concierto, la banda crece con más componentes..Hemos llegado a ser siete en directo.

 

Tu música mezcla el sonido de la americana con el pop intimista. Entre las influencias que se pueden oír en el disco citas a los Wilco de “Being there”, The Band, los Clem Snide de “Ghost of fashion” o las bandas sonoras de Jon Brion. También citas a El Niño Gusano, pero a mi tu propuesta me recuerda más a la de Nacho Umbert, aunque tu canciones son más eléctricas y la producción es diferente, por los ambientes que creas.

Ohh, me gusta mucho Nacho Umbert y su manera tan personal de contar historias. Por otra parte, admiro la ambientación dulce y mágica que hay en los discos y en las bandas sonoras de Jon Brion. Él fue uno de los referentes que escogimos para arreglar las canciones. También nos fijamos mucho en la delicadeza de los arreglos de, entre otros discos: “The ghost of fashion” (Clem Snide), en los Wilco del “Being There”, en los discos de Epic Soundtracks, en detalles de Sparklehorse, etc... Para mí era algo muy natural seguir este camino.

 

 

Además de cuerdas en tu disco también se oyen melotrones y trompetas. ¿Por qué escogiste estos instrumentos? ¿Tomaste la decisión en el estudio?

Siguiendo con los patrones sonoros que nos gustaban fuimos introduciendo diferentes elementos. Pero hablando de Burt Bacharach, de Jon Brion, etc…, era obligatorio poner melotrones, cuerdas, trompetas, etc…, en las canciones. Creemos que se ajustaban muy bien al tipo de ambientación encantada que le queríamos dar al disco y a los temas. Estos instrumentos surgieron de manera natural en las primeras propuestas artísticas que hicimos dentro del estudio

 

Comentas que “La puerta giratoria” se grabó en diferentes sesiones aleatorias. ¿Qué tuvieron de diferentes entre ellas?

Ohhh, una vez que tuvimos las voces de referencia y la base de la canción grabadas, estuvimos trabajando de manera aleatoria en las sesiones: en una sesión intentábamos darle la vuelta a una canción o añadirle alguna parte extra; en otra sesión jugábamos con introducir un sonido de teclado diferente; en otra, probábamos coros...

 

Vas a tocar en el Primavera Sound, en el escenario del Raval. ¿Cuál es el grupo con que te hace más ilusión compartir cártel? ¿Qué vas a ver del festival?

 

Me hace mucha ilusión tocar con muchas bandas, pero sobre todo con amigos y compañeros de viaje como Ran Ran Ran, Esperit! y Pumuky. Y es fantástico poder compartir cartel y asistir a los bolos de artistas como: John Carpenter –uno de mis directores de cine fantástico favoritos–; Brian Wilson; The Chills; Julia Holter; PJ Harvey; Richard Hawley, Parquet Courts, Robert Forster, Steve Gunn, Savages, Royal Headache, The James Hunter Six, LCD Soundsystem, Destroyer, Cass McCombs, Radiohead, Alberto Montero

 

¿Haber trabajado en TV3 y la afición de la cadena de poner canciones pop intimistas y pausadas te ha influido? El mismo recurso en el programa de Bertín Osborne tiene un efecto de lo más bizarro.

Ja, ja, ja…Noooo, me temo que no.

 

Lidia Noguerol

Lídia Noguerol comparte profesión con Barbara Gordon (Batgirl). Cuando no le toca lidiar con adolescentes descarriados, borrachos y indigentes, se dedica a seleccionar música, cine, libros y cómics. Por la noche, cuando no va al cine o se queda en casa leyendo, transita autopistas y carreteras secundarias y recorre los ejes de comunicación del país, en busca de conciertos de los que hablar por la mañana siguiente en prensa local, portales culturales, blogs y prensa especializada como la extinta Go Mag. Buscando un mundo mejor, ha ido a parar a Blisstopic, un lugar tan excitante como Gotham.

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