Menu

Kode9

Kode9

Salto al vacío

 

Vidal Romero

Fotos Philip Skoczkowski

 

2014 tendría que haber sido un gran año para Steve Goodman. El sello que dirige, Hyperdub, llegaba a su décimo aniversario con un sólido plantel de artistas y con una serie de recopilaciones que demostraban un envidiable momento de forma. Sin embargo, dos de sus mejores amigos y también artistas del sello, DJ Rashad y The Spaceape, fallecieron con sólo unos meses de diferencia, el primero a causa de una sobredosis de drogas y el segundo por culpa de un cáncer. Acuciado por esas tensiones, por esa mezcla de sensaciones agridulces, Goodman se encerró en el estudio y salió varios meses después con un disco bajo el brazo que no se parece a nada de lo que había hecho antes. Repleto de sonidos afilados y de texturas cinematográficas, de ritmos nerviosos y de sorprendentes florituras digitales, “Nothing” (Hyperdub, 15) es como un salto al vacío sin red. El inicio de una nueva época, tanto para Kode9 como para Hyperdub.

 

El disco se titula ‘Nothing’ porque desde el principio supe que, al menos para mí, iba a sonar un poco a vacío”. Desde las oficinas de Hyperdub en Londres, Steve Goodman explica las razones, sentimentales y creativas, sobre las que se sustenta su tercer disco como Kode9, el primero que ha producido completamente en solitario. “Había grabado dos discos con un colaborador y amigo cercano, The Spaceape, que murió en 2014 de cáncer; un cáncer contra el que había estado luchando desde 2009. En 2014 también había muerto otro amigo y artista importante para Hyperdub, DJ Rashad. Así que estaba canalizando un montón de energía negativa, cosas que son difíciles de traducir a palabras, y ‘Nothing’ me sirvió para resumir todas esas sensaciones”. Eso sí, como siempre sucede con el productor londinense, su discurso esconde muchas más capas y conceptos debajo de la superficie. “Durante el proceso de producción”, explica, “estuve leyendo un libro que explicaba el papel del número cero a lo largo de la historia de las matemáticas, y a partir de ahí comencé a interesarme por los conceptos de nada y de vacío que se manejan en física. Descubrí que la idea de ‘nada’ es en realidad bastante compleja, porque el número cero se encuentra muy cercano al infinito, y porque la nada y el vacío nunca son absolutos en la teoría cuántica. De repente, todo el proyecto estaba contaminado por lo que yo llamo ‘el virus cero’”.

 

Kode9

 

“Nothing” incluye una canción en la que participa The Spaceape, “Third eye transmission”. ¿Significa eso que estabais trabajando en material nuevo cuando falleció?

Habíamos decidido grabar dos proyectos en solitario antes de volver a trabajar juntos, pero siempre tuve claro que quería que participara en “Void”, una de las canciones del disco. Cuando esto ya no fue posible, decidí rehacer la canción y excavé algo de espacio en el punto justo en el que había previsto que estuviera el drop. En su lugar, los ritmos se evaporan, dejando al oyente suspendido en el vacío hasta que los bombos vuelven a sonar. En cuanto a “Third eye transmission”, rescaté las voces de unas grabaciones que hicimos en 2014 y que nunca llegamos a utilizar.

 

La paleta de sonidos en “Nothing” es muy diferente a la que habías utilizado en tus dos discos con The Spaceape. ¿Ha sido una decisión premeditada, o fue surgiendo a medida que trabajabas en el disco?

Para bien o para mal siempre intento hacer cosas que no haya probado antes. En este caso, me interesaba trabajar con ritmos a 150 bpm; he estado dándole vueltas a esa idea durante los dos últimos años, y me apetece seguir en esa línea.

 

No es el único cambio; las pistas son, en general, más cortas y mucho más movidas de lo que nos tenías acostumbrados. Además, los ritmos tienen un carácter más cinemático y muchas de las texturas tienen un aire cinematográfico. ¿Te has inspirado en alguna película?

No me di cuenta mientras estaba grabando el disco, pero las bandas sonoras de “Koyaanisqatsi” y de “El resplandor” son dos grandes influencias que se han colado de manera inconsciente, sobre todo en las dos primeras canciones. Se trata de películas que he visto muchas veces, así que imagino que deben de haberse filtrado por ósmosis.

 

Por último, se adivina un cierto sentido de la narrativa en muchas de los temas del disco; como si las hubieras producido pensando antes en términos de historias (en un sentido literario) que de canciones.

Es cierto, pero de nuevo se trata de algo que se produjo al final del proceso, cuando todo estaba grabado y andaba dando vueltas a la secuenciación de los temas y a los títulos que iba a ponerles. Así que cualquier apariencia de narrativa es un efecto superficial, basado en las decisiones que tomé mientras escuchaba los temas terminados. Cuando comencé a grabar estaba pensando, literalmente, en nada.

 

kode9

 

En la nota de prensa hablas acerca de un proyecto para 2016, un espectáculo con visuales creadas por Lawrence Lek. ¿Ha afectado esa colaboración a las canciones de “Nothing” de alguna manera?

Conocí a Lek cuando estaba terminando de grabar el disco y comenzamos a dar vueltas a una idea para un espectáculo audiovisual al que llamamos “Nøtel”, un hotel de lujo, completamente automatizado, en el que todos los residentes han sido evacuados. Lo que nos interesaba era reflexionar acerca de lo que sucede con todas esas máquinas inteligentes cuando dejan de estar esclavizadas por sus amos humanos. Imagina, por ejemplo, un Love Hotel en Tokyo, en el que ya no quedan humanos, y en el que los sistemas automatizados comienzan a organizarse por su cuenta.

 

¿Y cómo se traduce esa idea dentro del espectáculo?

El diseño en la portada de “Nothing” es el logotipo corporativo de la cadena de hoteles “Nøtel”, y en el interior del disco puedes ver cómo sería la recepción de uno de esos hoteles. Como sucede con muchos hoteles de lujo, el “Nøtel” funciona como un espacio vacío, en el que la gente rica puede aislarse del resto de los humanos. Pero en este caso ya no quedan humanos, y lo que sucede es que, dentro de su particular aislamiento, el edificio está poseído por lo que denominamos “efectos cuánticos espeluznantes”. Imagina un documental de vida salvaje protagonizado por drones de servicio de habitaciones que han sido liberados.

 

Hablemos ahora de Hyperdub. El décimo aniversario, celebrado el año pasado, supuso un gran esfuerzo. Un esfuerzo que, al menos desde fuera, parecía querer explicar al público cómo ha cambiado el sello durante los últimos cinco años.

Tienes razón en parte. La intención primera consistía en averiguar cómo había evolucionado el sello; descubrir si a todo el mundo le resultaba tan difícil como a mí entender la manera en la que se relacionaba toda la música que se publica en el sello entre sí. Pero como efecto secundario, sí, también esperaba que las cuatro recopilaciones que publicamos funcionaran como un mapa para recorrer el sello; una herramienta que permitiera a los oyentes establecer conexiones entre los distintos racimos de géneros que aparecen en cada uno de los volúmenes.

 

 

Desde mi punto de vista, Hyperdub ha evolucionado en los últimos años hasta convertirse en un sello muy diferente al que daba sus primeros pasos hace diez años. Por un lado, seguís publicando maxis con pistas destinadas al club; incluso hay cosas de grime, juke e incluso footwork, o al menos variantes particulares de esos géneros. Por otro lado, la mayoría de los álbumes son discos de canciones, pensados antes para la escucha en casa que para el club. ¿Es esto un reflejo de tus gustos personales o se trata de una estrategia comercial?

Para ser honesto, no suelo escuchar muchos discos que sean estrictamente de baile; en ese sentido, creo que formatos como la sesión o las mixtapes funcionan mucho mejor. Así que suelo insistir a mis artistas para que experimenten cuando están grabando un disco, les incito a que se liberen de las dictaduras que ejercen las pistas de baile, que muchas veces resultan demasiado conservadoras. En cuanto a los maxis, es cierto que se trata de productos mucho más funcionales. Pero está bien que sea así, podemos publicar álbumes experimentales gracias al soporte económico que nos dan nuestros maxis de música funcional para clubes.

 

Entonces, ¿se trata de un reflejo acerca del tipo de sello que te apetece tener en este momento? No un “sello para clubes” o un “sello de dubstep”, sino un “sello de artistas”, que se preocupa acerca de la evolución de los músicos que tiene en su catálogo.

Cuando comencé con Hyperdub no tenía ninguna aspiración o modelo de sello en mente, y creo que en eso no he cambiado. Pero respondiendo a tu pregunta, veo que algunos sellos publican muchos discos y no se preocupan de promocionar a sus artistas de manera adecuada. O publican música simplemente porque es el sabor de moda y luego la desechan rápidamente. También hay sellos grandes, que roban artistas a sellos pequeños como el nuestro, gastan montañas de dinero en marketing y promoción, y luego se preguntan por qué han fracasado. Nosotros, por nuestra parte, intentamos permanecer frescos como sello, pero también nos interesa involucrarnos en las escenas con las que nos sentimos conectados, y luchamos por promocionarlas de manera global, más allá de los artistas que lleguemos a fichar. Así que me gusta pensar que funcionamos como un elemento conector entre escenas diferentes y no como un sello que está centrado en un puñado de artistas.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com

Más en esta categoría: « Ezra Furman Jóhann Jóhannson »