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Klaus Johann Grobe

Klaus Johann Grobe

Lecciones de alemán

 

Vidal Romero

 

A pesar de lo que su nombre pueda sugerir, Klaus Johann Grobe no es un oscuro artista alemán, sino una pareja de jóvenes suizos (Sevi Landolt y Daniel Bachmann) aficionados al garaje, la psicodelia y el europop. Su exótica procedencia geográfica no es la única rareza de que hacen gala: a pesar de cultivar un género en el que el inglés resulta casi obligatorio y las guitarras suelen acaparar el protagonismo, ellos cantan en alemán y apenas utilizan sintetizadores y una batería. Y a pesar de eso (o quizás por eso) se las arreglan para construir canciones de alto voltaje psicodélico, que no renuncian ni a las melodías pegadizas ni a los ritmos de baile. Klaus Johann Grobe tocan en el Moby Dick (Madrid, 10/09), Psych Fest (Zaragoza, 11/09) y Caprichos de Apolo (Barcelona, 12/09).

 

Que semejante propuesta cristalizara sólo puede considerarse, entonces, como el fruto feliz de varias circunstancias. Por un lado, el aislamiento. “En Suiza nunca ha existido una escena psicodélica”, confirma Sevi Landolt, cantante y teclista de la banda, “sólo algún grupo de surf o de garaje aquí y allá”. Así que los dos amigos hicieron lo mismo que todos sus compatriotas, “fijarse en lo que sucede en el exterior del país, para después hacerlo a nuestra manera”. Por otro lado, la incapacidad de llevar a buen término sus planes. “Dani se había mudado a Berlín por un par de años”, prosigue Landolt, “y cuando volvió, en verano de 2011, le propuse montar un proyecto sólo para divertirnos. La idea era hacer canciones disco, pero cuando comenzamos a tocar nos salió algo totalmente diferente. Y nos pareció bien dejarlo así”. Un plegarse a la voluntad del destino que también forma parte de su personalidad. “Antes de que nos diéramos cuenta estábamos cantando en alemán y estábamos tocando con el nombre de Klaus Johann Grobe”, confiesa. “Pero no pasa nada, es un buen nombre, y deja mucho espacio para la interpretación. Suponiendo que la gente quiera buscarle de verdad una explicación, claro”.

 

Klaus Johann Grobe

 

El sonido de Klaus Johann Grobe es difícil de catalogar. Se notan, por supuesto, la influencia de bandas antiguas como Neu! o Silver Apples y de artistas más modernos, como Stereolab o Spacemen 3. Pero al mismo tiempo flota sobre las canciones una especie de velo romántico, ciertos gestos y modos que recuerdan al bubblegum pop de los sesenta, al sonido clásico del europop y, tal y como tú mismo reconocías, a la música disco.

Es cierto, hay una extraña combinación entre romanticismo y cursilería en nuestras canciones. Pero es sólo porque nos gustan muchos tipos de música diferentes; nos gusta mezclar la música seria con otras cosas más absurdas, juntar los estereotipos más reconocibles con locuras de nuestra propia cosecha. Conformarnos con copiar algún estilo y seguirlo hasta el final es algo que, definitivamente, no va con nosotros.

 

Y todo esto lo conseguís con muy pocos elementos. Vuestro sonido, desde luego, se puede definir como sencillo y minimalista.

Nos gusta imponernos limitaciones y no añadir ningún arreglo o instrumento que luego no seamos capaces de tocar en directo. Y en fin, sólo disponemos de una batería, un bajo y un par de manos para tocar teclados, así que ese sonido escueto, minimalista y a ratos motórico es una consecuencia inevitable. Pero también me gusta pensar que esas limitaciones nos dan, en el fondo, mucha más libertad creativa.

 

¿Cómo fue el proceso de grabación de “Im sinne der zeit” (Trouble In Mind, 14), vuestro primer disco largo? Desde fuera, parece que más que canciones construís puntos de partida. Esqueletos rítmicos y melódicos desde los que luego van evolucionando las canciones.

Dani y yo escribimos las canciones en nuestras casas, por separado, y después nos juntamos en el local de ensayo a improvisar alrededor de esas ideas. Cuando entramos a grabar “Im sinne der zeit” había bastantes cosas que no teníamos terminadas, así que muchos de los arreglos y cambios que puedes escuchar en el disco son decisiones espontáneas, tocadas sin pensar demasiado en ellas.

 

Klaus Johann Grobe

 

Cantáis en alemán, que es una elección inusual para una banda de psicodelia. ¿No supone eso una desventaja a la hora de tocar en otros países?

El alemán es un lenguaje que suena de una manera divertida y resulta perfecto para acompañar canciones de naturaleza más rítmica, como las que escribimos nosotros. Pero además, nos permite hacer travesuras con las palabras, escribir frases extravagantes y jugar al límite con los recursos gramaticales. Cosas que podemos hacer porque es un lenguaje que hablamos de manera fluida, a diferencia de lo que sucede con el inglés. Y lo que siempre hemos tenido claro es que no queríamos utilizar esas frases tan típicas de los grupos que no hablan inglés, cosas como “I wanna fly so high in the sky”, que en el fondo están vacías de significado. O construir rimas estúpidas alrededor de palabras como “see” y “me”, “you” y “do”, para mantener la tensión rítmica.

Y por sorprendente que pueda parecer, la gente, en países como Holanda o Inglaterra, parece disfrutar de esa manera de cantar tan extraña. Incluso nos acompañan en algunas de las partes, algo que resulta tan extraño como maravilloso.

 

¿Y de qué tratan esas letras?

De muchas cosas distintas; tenemos desde canciones de amor dadaísta a reflexiones políticas. Pero la verdad es que nunca nos ha interesado ser demasiado transparentes con lo que decimos, y eso significa que incluso a mucha gente que sabe alemán le resulta complicado entendernos.

 

Grabáis para un sello de Chicago, Trouble In Mind. ¿Cómo llegasteis a contactar con ellos?

En realidad, fueron ellos los que nos llamaron, después de vernos tocar en directo en el Liverpool Psych Fest de 2013. Habían visto nuestro nombre en el cartel, les pareció curioso, y se acercaron a nuestra actuación. Fue así de sencillo. Pero después de aquello hemos pasado algún tiempo juntos con Bill y Lisa [Roe, el matrimonio que dirige el sello], y hemos descubierto que son unas personas increíbles. Y además, tenemos una conexión importante con otros artistas del sello, como Morgan Delt o Jacco Gardner.

 

 

Tocáis esta semana en España. ¿Cómo es un concierto de Klaus Johann Grobe?

En esta ocasión la novedad es que nos acompañará un bajista. Pero en general haremos lo mismo que siempre: una mezcla entre canciones tocadas de la misma manera que están en los discos y algunas versiones extendidas para dar color. Pero no esperes grandes excursiones: no somos precisamente una gran máquina de hacer jams psicodélicas.

 

Para terminar, “Im sinne der zeit” se publicó hace ya más de un año. ¿Hay planes para algún disco nuevo?

Publicaremos un maxi en noviembre, “Baby lass uns sein”, y también comenzaremos a grabar nuestro nuevo disco en octubre, justo cuando terminemos la gira que estamos haciendo ahora mismo. Eso sí, todavía no tenemos ninguna idea acerca de cómo sonará.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com

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