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Danton Eeprom

Memoria artificial

 

Vidal Romero

Fotos Fabien Breuil

 

Ahora que muchos productores de música electrónica parecen estar redescubriendo las virtudes del pop clásico, es bueno reivindicar a tipos como Danton Eeprom, que siempre han llevado ese lenguaje dentro de su código genético. Su segundo disco, “If looks could kill” (Infiné, 14) es un collage de géneros en el que caben desde el house al synth pop, del funk al pop de hechuras orquestales. Todo, eso sí, ensamblado con mucho gusto y envuelto en una producción lujuriosa. Danton Eeprom estará tocando en directo el próximo domingo 20 de abril en el CCCB de Barcelona dentro del Brunch Electronik.

 

"Nací en Marsella, en el sur de Francia, y aunque me interesé por la música desde muy joven, nunca me decidí a estudiar en serio, más allá de alguna lección suelta de guitarra y teclados. Imagino que la vida es demasiado corta como para gastarla con Mozart y Beethoven”. Teniendo en cuenta esta presentación, no es extraño que Danton Eeprom prefiriera meterse en el negocio musical de la manera más intuitiva posible; es decir, “montando una banda de rock en el instituto”. Eeprom habla desde Londres, una ciudad a la que se mudó hace algún tiempo para montar su propio estudio y afianzar una carrera que, según el mismo confiesa, “comenzó de una manera casual. Llegó un momento en el que queríamos jugar con el sonido dentro de la banda y probar cosas más experimentales, así que compramos algunos sintes baratos y un par de cajas de ritmos. Poco después ya estaba dedicando todo mi tiempo libre a grabar temas propios con aquel equipo. No era nada serio, pero de repente un sello de Berlín publicó mi primer EP, y comencé a recibir ofertas para tocar en clubes

 

Tu apellido artístico, Eeprom, es un homenaje a un tipo de memoria reprogramable que se utilizaba en los ordenadores. ¿De dónde sale un nombre tan nerd?

Cuando tocas la guitarra en una banda de rock es fácil recordar las notas, los cambios que tiene una canción y ese tipo cosas. Sin embargo, en la música electrónica dependes por completo de la memoria artificial porque hay demasiados parámetros que controlar, incluso para las acciones más simples.

 

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La mayoría de tus canciones tienen un alma pop, pero al mismo tiempo están revestidas con un montón de detalles propios del techno y del house. Así que, ¿cuánta importancia tiene para ti el proceso de escritura y cuánta el trabajo con ritmos y texturas?

Las dos cosas tienen importancia. Es cierto que el hecho de haber estado escribiendo canciones pop durante tantos años me da una perspectiva diferente a la hora de producir, pero al final en la música electrónica lo más importante es el groove, así que intento comenzar siempre por ahí, buscando algún ritmo que funcione bien. Luego voy construyendo las demás pistas a su alrededor, de una manera progresiva, y siempre utilizando una técnica de prueba y error. La verdad es que nunca sé si una canción va a ser un hit o un fracaso hasta que casi he llegado al final del proceso.

 

Tanto tu primer disco, “Yes is more” (09), como “If looks could kill” son muy variados en cuanto a los estilos que contienen. ¿Manejas algún tipo de concepto oculto, o entiendes los discos como colecciones de canciones, en vez de como obras conceptuales?

Los veo más como colecciones de historias cortas. Historias que a veces son personales y que en otras ocasiones son pura invención, pero que en cualquier caso tienen algo que ver con cómo me siento en el momento en que las he escrito. De todos modos, no soy mucho de complicarme la vida buscando el significado de todas las cosas que hago; prefiero dejarme llevar.

 

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La producción en “If looks could kill” es mucho más rica y detallista que en “Yes is more”. ¿Tiene algo que ver con tu mudanza a Londres, o es el fruto de un mejor equipo?

En realidad, mi nuevo estudio de Londres tiene mucho menos equipo que el antiguo. Así que imagino que influyen más la experiencia, y que cada vez siento más confianza en lo que hago. Pero también es cierto que el hecho de vivir en Londres tiene algo que ver: aquí estás continuamente bombardeado por todo tipo de músicas diferentes; es como un enorme mash up de todo lo que se ha grabado en la historia. Imagino que después de algún tiempo tu cerebro empieza a procesar todo eso y terminas volcándolo en la música, aunque muchas veces sea para mal.

 

También hay una gran cantidad de arreglos específicos para cada canción. ¿Te ves como un productor a la manera clásica, o más bien como un obseso de la producción electrónica?

Imagino que un poco de las dos cosas. Quiero decir, me encantan algunos productores clásicos, como Quincy Jones o Butch Vig, pero también es cierto que ahora mismo todo es electrónico, incluso una entrevista por Skype es algo electrónico. Así que habrá que esperar a que el polvo asiente, dentro de un par de décadas, para comprobar si todo esto ha valido la pena y queda algo de buena música ahí fuera.

 

¿Y no se te ha ocurrido nunca producir a algún otro artista o banda?

Lo he hecho, y se trata de un trabajo que me apasiona. Tienes que entender cómo funciona la cabeza del tipo que tienes delante, compartir su visión para poder mejorarla. O al menos, para realizar un disco que se pueda vender. Los productores trabajan en la sombra; no los ves sobre el escenario, pero sin ellos muchos artistas no serían nada.

 

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Tienes un sello propio, Fondation Records. ¿Qué me puedes contar de él? ¿Cómo decides qué material publicas en Infiné y cuál en tu sello?

Yo no lo decido; lo hacen mis abogados (risas). La verdad es que Fondation no tiene los mismos objetivos que los sellos convencionales. Se trata más bien de un laboratorio experimental, más o menos orientado hacia el baile, en el que publico música que me emociona y algunos temas míos que me apetece sacar a la luz. Es un sello que funciona de manera anárquica, sin atender a plazos o a programas: puedo pasarme meses sin planchar ningún disco si no encuentro algo que me interese

 

“If looks could kill” es un disco muy complejo, difícil de trasladar al directo. El sábado estarás tocando en Barcelona, en el Brunch Electronik ¿Traes alguna sorpresa preparada?

Ahora mismo llevo un espectáculo que incluye varias canciones del disco, y para el que utilizo una serie de tabletas: me gusta que mis conciertos puedan funcionar bien en un entorno de club, y de este modo tengo mucha capacidad de reacción. Pero también estoy trabajando en una fórmula que me permita incorporar un batería y un par de músicos más. Tengo material e ideas, sólo necesito encontrar algo de tiempo.

 

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com

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