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Micah P. Hinson

Salvando la imaginación

 

Albert Fernández

 

Las pasiones humanas son un misterio, se suele decir. El recorrido vital y musical de Micah P. Hinson siempre ha estado poderosamente dominado por ingentes cantidades de esos afectos desordenados del ánimo y el magnético suspense de las cosas que no se pueden explicar. Después de tener un terrible accidente de coche y plantearse la retirada, el artista de Memphis regresa por la puerta grande con “Micah P. Hinson And The Nothing” (Tailtres Records, 14), un cancionero herido, plagado de muescas y alteraciones humanas, un disco que sale a la luz después de viajes y debates filosóficos, en torno a sí mismo y la música, su papel en el mundo y la manera de hacerla. Un disco impredecible, hecho de rabia rock’n’roll, contraluces folk, blues y pop melancólico; un disco que, como el histriónico, extrovertido, adicto y lenguaraz personaje que hace aflorar estas canciones, será recordado.

 

A modo de azaroso presagio, hablo con Micah P. Hinson desde una habitación a oscuras, pero en cuanto el músico descuelga el teléfono, se encienden todas las luces del cerebro. Inervado por una dosis reciente, Hinson desata una verborrea iluminada y generosa, y enseguida se entrega a una ilación de ideas y acontecimientos formidable, que recorre todos los episodios que llevaron a la gloriosa plasmación en disco de la música que habita en “Micah P. Hinson And The Nothing”, una colección de canciones que responde a una miríada de inspiraciones y estilos, y de alguna manera consuma sus líneas más pesimistas de pensamiento.

 

Micah suena colocado. Su discurso es errático, va de una cosa a la otra sin respiro, y ocasionalmente pierde el punto de la conversación, pero la mayoría del tiempo avanza en la charla con una intención feroz, dándole a cada pasaje un sentido narrativo preciso a más no poder. Nada de lo que sigue tiene desperdicio. Hinson lanza tacos, un momento está enfadado con la discográfica, el tipo con el que tuvo aquel horrible accidente de coche, y no se corta en dedicarle todos los insultos que le pasan por la cabeza a su propio abogado, pero al minuto siguiente puedes sentir su alivio cuando se entrega a hablar sobre la música, la imaginación y una vieja manera de hacer las cosas, en una charla que va de los ríos de verdor del País Vasco a Michael Ende, pasando por los Misfits.  

 

 

En los últimos tiempos tiempos se ha hablado mucho de tu accidente de coche, pero no me queda claro que estas canciones surgieran en esa época. No sé si emergieron en ese punto en que ni siquiera podías tocar un instrumento, como consecuencia de las lesiones que te dejó. ¿De donde surge la inspiración para estas canciones?

De hecho, la mayoría de estas canciones vienen de lejos, algunas las escribí probablemente cuando tenía 17 años, como How are you just a dream”. “On the way home (to Abilene)” la hice con 20 años, y diría que "God is good" es de 2009. Así que estas canciones llevan años acompañándome, aunque nunca entraron en ningún otro proyecto. Alguna las he tocado en directo de vez en cuando. Llegó el momento en que supe que iban a funcionar bien en un disco, así que entré en el estudio y grabé una versión acústica de las canciones. No me  gustó. El resultado era una basura. Entonces fue cuando tuve aquel accidente terrible en  la carretera, ese puto… Fue algo tan terrible, tan terrible. Y mi abogado, en mi vida me había cruzado con un gilipollas tan grande. Es un pedazo de mierda comepollas. Perdona, me estoy desfogando (risa a toda mandíbula)

 

El tipo del otro coche huyó después de la colisión, ¿verdad?

Sí, pero el abogado es lo peor. Yo pensaba que sería agradable, pero fui acosado por el tipo que causó el accidente, y ahora soy abusado por mi propio abogado. En fin, así que tuve el accidente y pensé: “puedo retirarme, lo cual no estaría mal. Incluso si me muriera ahora estaría bien, porque he creado canciones de góspel, tengo mis discos y EPs con las otras bandas, tengo algunos otros proyectos en marcha, algunos en España, material extraño y genial”. He estado diez años creando un sonido, tengo una colección de música, he dejado plantado una pica. Pero, por otra parte, pensaba que, por mucho que no pudiera volver a tocar, sí podía escribir música, y contar con gente que la tocara. Mi brazo derecho funciona al 20%, todavía puedo tocar notas sencillas en el piano, y explicarme. Así que ese es el camino que tomé. 

 

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Una vez decidida la ruta a tomar, ¿de qué manera orientaste el proyecto que se había quedado en una grabación nada satisfactoria?

Cogí aquellas grabaciones, y se las mandé a Nicholas Phelps, de The Twilight Sad (que se acaba de hacer médico, aunque sólo él sabe porque lo ha hecho: tal vez la música no acabe de recompensar, pero ser médico en América es la peor idea que uno pueda tener ahora mismo), y también a una sección de cuerda en Bélgica, Aquattro String Quartet, una gente con la que siento mucha cercanía y con quienes he tenido la oportunidad de hacer algunos espectáculos. También hay una banda en Londres, A Band Of Buriers, que hacen una cosa muy rara a medio camino entre el rap y el folk. Le di la música toda esa gente, nada más que mi voz y la guitarra, y fue muy interesante: cada uno de ellos añadió algo, desde más guitarras, teclados a unas campanas, me lo enviaron y fue alucinante, porque todo funcionaba cuando lo unías. La slide guitar hacía un papel casi idéntico que los teclados que había aportado otro músico, las melodías de los coros funcionaban por sí sola, pero colectivamente el disco era asombroso. Todo eso acabó siendo el volumen 1. Lo que tú has escuchado es el volumen 2.

 

Creo que tendrás que explicar eso un poco mejor, ¿dos volúmenes?

Grabé el volumen 1, todo el disco, conviví con el master durante un tiempo, y poco a poco fui recuperando las fuerzas, y pude darle sentido a la música. Quería sacar ese volumen 1, pero la discográfica dijo que no era viable comercialmente, que no vendería nada. Son una panda de gilipollas. He visto a gente en los conciertos, he visto la respuesta de la gente, ¿cómo no va a ser viable? Yo no quiero forzar a la gente, mi propósito no es ese, quiero que mis fans aprecien mi música, ellos ya saben el esfuerzo que hago, cuánto trabajo, no necesito compartir plato con ninguno de esos mierdas del sello. 

 

 

 

Quizás para romper este momento de resentimiento, podríamos apelar a tu romance con España. Porque tengo entendido que una parte de “Mica P. Hinson And The Nothing” se grabó en Santander…

Sí, me invitaron a ir a Santander. Hay algo del norte de España que me encanta: el País Vasco, Asturias, … poseen una exuberancia que me recuerda a algunos lugares de EEUU. Si visitas el entorno natural de Washington, Idaho, Portland, todo el noroeste, das con esa misma belleza frondosa, esos ríos sensacionales y el verdor que corta el aliento, llueve mucho... “On the way home (to Abilene)” habla de todo eso. Me compré una casa en Abilene. Ya no vivo allí, pero fui muy feliz. Y bueno, lo mío con España tiene que ver con ese tipo de cosas. Tal vez la gente allí sea muy similar, se da otra forma de comunicación. Estoy hablando con un vasco, o alguien del norte de España, y no espero que entiendan lo que digo, pero por alguna razón, la música o el tono de voz, hace que la gente se pueda conectar. Es algo muy extraño, me siento afortunado. He viajado a España más que a cualquier otro país. Lo divertido es que alguien me dijo que los españoles no pueden tocar rock’n’roll. Le dije que estaba totalmente equivocado. Y luego, cuando empecé a trabajar con todos los músicos españoles que participan en el disco, pude ver realmente la manera tan jodidamente brillante de trabajar que tenían. Era como estar con tejanos que trataban de encontrar un cierto sonido sureño. Podíamos haber hecho ese disco en Nashville, o en Memphis; lo podíamos haber hecho en San Antonio. Eran así de buenos.

 

Apelando a lo que se puede sentir escuchando el disco, las grabaciones tuvieron pulso de directo.

Estoy muy contento de haberlo hecho así, porque cuantos más discos grabo, más cuesta hacer lo de siempre: metes las baterías, la guitarra rítmica, el bajo, construyes la canción. En este disco, no lo hicimos así, no quería ese tipo de sonido. Quería que estuviéramos los más cerca posible. Estábamos en la misma habitación, yo sentado al piano, y todos los músicos alrededor, los ojos moviéndose. En “God is good” éramos un montón de gente, todos juntos, tocando. Tocamos la canción unas tres o cuatro veces, y creo que la tercera toma fue la que nos quedamos. Con How are you just a dream” fue la primera toma, y era nuestro primer día de trabajo. Pese a mi idioma, a que no podía tocar bien, seguimos una línea muy clara: inspirarnos en Brian Wilson, leer un montón sobre ingeniería, y la respuesta fue increíble. Por ese lado, este disco es una especie de versión moderna de “Imagine”. Fuimos capaces de arreglar, grabar y mezclar el disco en dos semanas y dos días. Es impresionante que lo lográramos.

 

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Por lo que dices, la cosa tuvo que ver más con un entendimiento musical que con simple comunicación articulada con palabras.

Sólo había una o dos personas en todo el proceso que pudieran llevar el inglés a un nivel entendible. Intentamos varias cosas, usábamos un montón de emociones, incluso con el coro en Viena, ellos no entendían lo que yo decía cuando proponía probar algo, y eso hace el disco más grande. No quiero decir que yo sea una gran cabeza pensante, un ego, pero amo este disco, y si no hubiéramos estado juntos, no hubiera sonado igual. Si no lo hubiera hecho en España, con esa gente… Tuve una gran oportunidad, ni siquiera tuve que pagar por nada; me pagaron el avión, me consiguieron un hotel, juntaron a la banda, toqué un par de conciertos especiales en Santander, así que incluso hice algo de dinero. Fue genial tener esa experiencia. Cuando recibí un avance del sello yo estaba en medio del proceso de las mezclas. Saldrá una segunda versión de las mezclas en otoño, la portada será parecida, pero con una inversión de los colores. Hay gente que no le gustó al principio, es como pasó con el góspel, pero suena como yo quería.

 

Dependiendo de tu encarnación musical, el nombre de tus discos y tus bandas ha ido variando a lo largo de tu carrera. Ahora es Micah Paul And The Nothing, y te he de decir que estoy terriblemente intrigado por la simbología personal que le das a ese “Nothing” al que ya has recurrido en algún otro momento.

Tiene que ver con un libro que escribió un novelista alemán, creo que alrededor de los años veinte, que trata sobre un niño, se llama “La historia interminable”.

 

Sí, “La historia interminable” de Michael Ende, lo conocemos por aquí. Creo que se publicó a finales de los 70.

Sí, hicieron una película en los 80. Cuando era pequeño, esa película me causó una gran impresión. La Nada es una criatura del libro. Es increíble como esas páginas describen cuando miras a la Nada: no puedes ver nada, es como si estuvieras ciego. Ese mundo está muriendo, porque la imaginación de los niños está muriendo. Es casi como un cuento tradicional, y la idea es como una canción folk. Cuando era pequeño, tocaba el saxofón en la escuela, y pensaba en lo raro que era ver a todos esos niños sentados y tocando flautas, saxofones, trompetas, baterías, y que pudieran hacer buena música juntos. Es asombroso. Hoy en día, sólo están pendientes de sus iPhones, aparitillos. Antes, se grababa en una cinta, pero ahora mismo con un ordenador Apple puedes tener una banda que suene como si fueras el hijo de puta más profesional del mundo. Es un mundo tan diferente. Así que creo que la idea de La Nada, The Nothing, funciona porque es algo corto y directo, que suena raro, tal vez un poco negativo. Creo que es importante, porque la gente necesita prestar atención a algo todo el tiempo. Piensa en que un día te levantas y la electricidad ya no está, se ha ido del planeta Tierra. ¿Cuánta gente perdería la cabeza, porque habría perdido su mayor fuente de entretenimiento? ¿Cuánta gente se suicidaría porque ya no tienen la puta electricidad? Para mí, el mundo está colgando de una cosa que es la electricidad, y si no existiera todo sería completamente diferente. Incluso sin electricidad puedes leer, poner una pluma en un trozo de papel, puedes seguir escuchando música, todavía puedes conseguir cosas. Preferiría vivir en un mundo donde tienes que crear, y eso, junto con la creación de los demás, fuera lo más importante en la vida, y todo eso no tiene nada que ver con Angry Birds. Es algo que me quita el sueño. La imaginación de hoy en día está profundamente herida. ¿Dónde están los grandes escritores actuales? De hecho, ¿dónde están los grandes músicos? Es como los Talking Heads: estaban grabando su cuarto álbum, creo que estaban en una isla en aquel momento. El sello les dijo “sí, claro, grabad otro disco”, “¿un tercer disco? ¡Claro!”, “¿El cuarto? ¡Un cuarto disco sería genial!”. Ya no vivimos en un mundo así. Si unos Talking Heads no tuvieran un gran éxito con su primer disco, les hubieran echado por la puerta de atrás. Todo eso me pone muy triste. El mundo de la música y el mundo en general ha cambiado mucho, se ha sobrecargado. Y tenemos que mirar a la cara de ese hijo de puta cada día, y luchar contra él. Sé que todo esto es muy negativo, pero por otra parte sé que hay grandes artistas, y gente escribiendo libros en sus casas, los que leen, gente haciendo música; y eso es lo bello. 

 

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Mi impresión es que el cancionero del disco describe de alguna manera un viaje desde una montaña a un lago. Empiezas en la cumbre, con How are you just a dream”, con tu voz partiéndose y esa onda de nervio y rock’n’roll. Se crea una expectativa de ímpetu, pero después está el lago, sin más: la mayoría del resto de canciones son más tranquilas, tienen otro ánimo.

Sí, comparto esa visión. Eso pasa también en mis otros discos, muchos de mis discos comparten esa estructura. Es curioso, porque yo ni siquiera pensaba grabar How are you just a dream” para el disco. Pero un día la estaba tocando en el estudio, y el técnico de sonido me preguntó “¿Qué es eso?”. Le dije “es una canción con la que nunca he hecho nada”, y el tipo gritó “¡Dios, tienes que grabarla ya!”. Y la grabé justo allí. Es una canción tan rara. Me hace pensar en The Misfits. Durante la grabación, todo lo que escuché fueron los Misfits y Crystal Castles, cosas bastante peculiares de escuchar, tratándose de mí. Adoro los Misfits, y esa canción, How are you just a dream”, como yo ya tenía el disco bastante dibujado mentalmente, cuando decidí grabarla, no quedaba bien colocarla en ningún sitio. Al final, pensé que si la ponía al principio del disco la gente pensaría “¿Qué coño está haciendo Micah?”, y se pasaría los dos primeros minutos preguntándose “¿Todo el disco va a ser así?”. Es una canción que se sale de lo corriente, nunca pensé que sacaría una canción así: simplemente baterías, bajo, dos guitarras y voces. Para el resto del disco, sabía lo que quería. Recuerdo que estaba en el estudio, en Dallas, con el master, poniendo las canciones en orden, y creo que no invertí más de cinco minutos en saber como iría. Tenía muy claro, vale How are you just a dream”, después “Abilene”, un poco después “The same old shit”, que también es energética, …la cosa rodaba cuesta abajo. Desde el principio sabía lo que quería que representara el disco, quería que fuera amplio. Pero pasaron cosas sorprendentes. Por ejemplo, con la sección de cuerda, simplemente les dije que quería que tocaran como prefirieran, como les gustara a ellos. Les dije que debían abrazar un sentimiento de pérdida, porque de eso trata la canción que cierra el disco, “The quill” habla de una persona que desea morir, y le pide a alguien cercano que le quite la vida. Al final de la grabación, todo el mundo estaba llorando. Todos mis discos se hacen a sí mismos, es jodidamente raro.

 

Gira de Micah P. Hinson por España 2014:

 

2 mayo – Santander – Escenario Santander

4 mayo – Barcelona – Barcelona Guitar Festival (Barts)

5 mayo – Valencia – Ram Club

6 mayo – Elche – Subway The Pop (SON EG)

7 mayo – Granada – Planta Baja

8 mayo – Madrid – But

9 mayo – Pontevedra – Karma

10 mayo – Avilés – Niemeyer Auditorio

 

 

 

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Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com

 

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