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MARIA-COMA  

Maria Coma

Celesta

Amniòtic

8,9

Neoclásica

Albert Fernández

 

Es empezar a escuchar el primer corte de “Celesta” y sentirse como pájaro atrapado. “Orió” nace rompiendo una cáscara de reclusión y fragilidad, amanece con unos versos delicados, de corte existencial, que poco a poco se posan sobre los pasos de un teclado, y acaba por despegar hacia nuevos horizontes con el poder de una gran ave que se alza a través de frases en crescendo y ululaciones que alcanzan la distorsión, en una cola de aceleración formidable. Es solo el principio. “Celesta” representa el vuelo definitivo de Maria Coma. En su tercer disco, la autora barcelonesa define de forma magistral el contorno de un universo íntimo y conmovedor, atormentado y onírico, donde los silencios y las distancias que toman forma en una suerte de presidio auto-impuesto guían la inspiración de la artista. Maria Coma escribió estas canciones en una época en que decidió vivir sola en Berlín, en una habitación con un piano. Desde allí, sus meditaciones la llevaron a escribir en diferentes idiomas (catalán, castellano, inglés e incluso algo de alemán) estas piezas, dedicadas cada una a una persona de su entorno personal. Más tarde, junto a ese gran aliado y artista que es Pau Vallvé, en el Berguedà, Coma tejió una huella sonora para cada uno de estos once mundos, imbricando el primer hilo de melodía con insertos de sonidos ambiente y conversaciones, crecimientos harmónicos y los sobrecogedores sonidos del clavi-nimbus, un teclado de diapasones amplificado con un globo.

 

“Celesta” es como el batir de una alas orgullosas que llevan todavía la carga de un encierro, capaces de dejarse llevar por el viento, o de arrasar con sus movimiento todo lo que quede en su paso. El cuidado infinito con el que se montan esta piezas sonoras demuestra una sensibilidad exquisita, y una gran sed de exploración. Con este cancionero, Maria Coma nos atrapa como pájaros desprevenidos, su música arrebata y nos hace también prisioneros de ese aliento de confesiones que se aceleran o desfallecen acordes con los tempos de un alma que suspira melodías. Los nudos de piano y percusiones que se enredan en la carrera de “L’últim Cercle Polar”, la solemnidad herida de “Després de l’hivern”, o la grandilocuencia pautada del corte que da título al disco son solo algunos ejemplo sensacionales de la maravilla sensorial que despiertan estas composiciones. En su alternancia de agitación y serenidad, la cima del disco se alcanza con “Abismes”, una canción tan bella como poderosa, que corta como cristales rotos, un delirio vertiginoso de voces álgidas y rotas, que suscita una ansiedad emocional incomparable, que se aprieta en el estómago. “Celesta” es un álbum de sentido unívoco, la representación acústica perfecta de una persona encerrada con su música, encerrada en sí misma. Maria Coma es generosa y tiene tanto talento como para compartir una experiencia personal y convertirla en arte. Y nosotros, plegados, entregados, entramos hechizados en su caja de música, hecha de hojarascas sentimentales, rastros en las aceras, en los bosques y las entrañas. Es un delicioso mundo de sombras, donde la única y extraña luz es esa que llega de los cielos de Berlín, al asomarse por la ventana. 

 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com