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Talaboman

The Night Land

R&S

8

Eectrónica

Brais Suárez

 

John Talabot y Axel Boman se reúnen de nuevo para poner en común esa vocación paisajística que ya habían demostrado hace dos años con el single “Sideral”. El propio título de este primer largo, “The Night Land”, hace referencia a la tierra nocturna a la que conducen sus ocho pistas. Una noche que Talabot presentaba tan desértica en “Fin”, retoma en esta ocasión la línea de sus colaboraciones anteriores para volverse más selvática, más sólida y animal.

 

Y así, con un tono más asimilable a John Talabot en solitario, empieza “Midnattsol”, plagado de campanadas y serpientes de cascabel que reptan en forma de premonición, como mera introducción de lo que será el disco. Nos acerca al contexto en el que se desarrollará la escena, un paraje oscuro y exótico. Por eso, “The Night Land” no empieza realmente hasta que suena “Safe Changes”, una pista que encuentra su virtud en la manera de acoplar las melodías y en los pequeños detalles que retocan la canción hasta derivar en el inesperado final, en el que una conversación oculta tras sampleos de James Brown nos sitúa en un espacio coloquial, casi próximo. El inicio de “Samsa” recrea de nuevo un escenario con el que se corta la progresión del disco y todo vuelve a empezar con el lenguaje de John Talabot, tal y como sigue en “Six Million Ways”.

 

 

“Losers Hym” es, sin embargo, la gran obra en torno a la que gira “The Night Land”. Cambia de tono e imprime un ritmo arrollador hacia las oscuridades del dance y el house, con un acento más cercano al del LP “Family Vacation” de Boman. A continuación, “Brutal Chugga Chugga” surge con un afán más conciliador, pero no tarda en cargarse de fuerza con sonidos chiptune y sintes endiablados que enlazan perfectamente con “The Ghost Hood”. Entonces, todo se oscurece y alcanza una armonía casi kraftweriana. La música se refina, cobra elegancia y elimina detalles a favor de la melodía.

 

A lo largo de “The Night Land”, las canciones propician un traslado, un cambio sutil de terreno que desplaza al oyente por noches de distintas vertientes pero igualmente oscuras. Noches urbanas, noches desérticas y noches selváticas. Y así es como el trabajo termina con “Dins El Llit”, cerrando un ciclo y devolviéndonos al ambiente tribal del inicio.

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.