Menu
 

The xx

I See You

Young Turks

7,5

Pop/Electrónica

Marc García

 

Sabíamos que la deriva del último trabajo de Jamie XX, productor y DJ, iba a notarse en el marco de The xx, el grupo que comparte con Romy Madley Croft (voz, teclados y guitarras) y Oliver Sim (voz y bajo).  Si recordamos que su disco en solitario, que sirvió de puente entre “Coexist” y este “I See You”, se titulaba “In Colour”; si observamos, en las portadas de la trilogía inaugural del grupo, cómo al blanco sobre negro o a la claridad sólo interrumpida por breves irisaciones de los dos primeros álbumes le sigue ahora un plateado brillante y resuelto, podremos empezar a sacar conclusiones certeras sobre hacia dónde han querido el trío londinense que evolucione su sonido: hacia una intensificación de la luz y el cromatismo. Para ello ha sido necesario reformular el andamiaje instrumental entero: baja la cotización de esas guitarras parcas, campanilleantes, de notas definidas, así como ese uso de los espacios que habían dominado hasta ahora, y que abrevaba en el pop oscuro y elegante, a ratos electrónico y a ratos afilado, de los ochenta; se incrementan las pulsaciones de los bajos y se diversifica el sonido, samplers y programaciones mediante. El componente negro, hasta ahora convertido en bruma atmosférica, se hace más transparente, asumiendo sus derivas bailables, su afección por el R&B y sus coqueteos desprejuiciados con el kitsch, siempre presentes en las estructuras conversacionales chico-chica, y aquí reutilizados en provecho de la pegada pop perfecta de temas como On Hold, que, a caballo de un sampler acelerado de Daryl Hall & John Oates, ya está empezando a abrir las puertas de las radiofórmulas al grupo: he aquí su particular One Dance, si trazamos un paralelismo con Drake nada descabellado a tenor de la concepción del género que une a artista y grupo, cristalizada en otros samplers y versiones de los británicos.

 

 

Si la elección del primer tema que vio la luz del disco fue muy deliberada a la hora de redefinir estéticas y apuntar potenciales, no lo es menos la del que abre el compacto: Dangerous (que en lo lírico abraza el riesgo en el amor con una desenvoltura osada y desafiante, inédita en un grupo afecto al dramatismo y la melancolía) hace honor a la intrepidez de su título abriéndose con unas chocantes trompetas sintetizadas que, tras ceder el paso a una muy marcada base bailable, regresan hechas bucle para puntuar el creciente estribillo en dos partes al que las conduce una muy gruesa línea de bajo. Los samplers que también inauguran la amable Say Something Loving, con su estructura en crescendo irresuelto, y la más punzante Lips no son un mero aditamento, sino que complementan a las voces principales y dialogan con ellas. “I See You” contiene también temas más inmediatamente identificables: véase el remanso neoclásico de Performance, una canción sobre disimular las heridas que alterna el protagonismo de bajos lacónicos, cuerdas zumbantes y crispadas y guitarras quebradizas, repletas de eco; sirva también como ejemplo la vaciada Brave for You, una balada dramática sobre la asunción de las pérdidas que ve su minimalismo casi maquetero estimulantemente complicado por la irrupción de figuras de guitarra que se entrelazan con la percusión tras los estribillos; o, para cerrar el álbum y la enumeración, la inicialmente muy compacta Test Me, sobre los conflictos amistosos y el modo en que la agresividad sustituye al diálogo, que se abre con unas pocas notas de piano de timbre vagamente oriental y desemboca en una coda paisajística con cuerdas manipuladas y una sección rítmica muy presente. Por contra, I Dare You impulsa con palmas sintéticas y onomatopeyas coreables una melodía cuya dulzura contagiosa se aboca sin miedo a lo sacarínico en el texto: esos I’ve been a romantic for so long / All I’ve ever heard are love songs de los puentes o esa aparentemente indisimulada cita al You’re the One That I Want de “Grease” que abre la segunda estrofa, y A Violent Noise, que arranca con un eco de ambientes vaciados, ofrece un estribillo al que sacuden ráfagas de electrónica zigzagueante. Entre la presentación de estos nuevos rostros estimulantes y la preservación de los que trazaron sus perfiles fundacionales, The xx han logrado superar el reto del tercer disco suavizando la austeridad de su monocratismo sin pervertir la esencialidad de la mezcla; el nivel de “I See You”, que se beneficia enormemente de sus temas más afortunados, no resulta uniforme, pero esta reseña es testimonio de la capacidad del experimento para congregar a nuevos públicos; el tiempo dirá a cuantos de los antiguos, acaso un poco injustificadamente, aliena.

 

Marc García

Marc García (Barcelona, 1986). Licenciado en Humanidades (UPF) y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (UB). Ha colaborado en medios como Quimera, Qué Leer, numerocero, Revista de Letras, Hermano Cerdo, The Barcelona Review Panfleto Calidoscopio. Trabaja como editor de mesa, y es también corrector, redactor, traductor y lector editorial.