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Guerrera

Guerrera

Matapadre

8

Stoner / Psicodelia

Lidia Noguerol

Foto Leo López

 

Desde la primera vez que los vi en el Atzavara Club (Sant Feliu de Guíxols) mi mandíbula es capaz de bajar unos centímetros más. Decir que me quedé con la boca abierta  y en trance con su blues rock progresivo es poco. Presentaban su primer disco “Under the gipsy sun” (2012) y se marcaron un bolazo de tal intensidad y sin pausa alguna entre canciones, que la broma de Spinal Tap de más 11 no hacía gracia. Su segundo largo tenía nombre de volcán, “Mauna Loa” (2014) y efectivamente era un discarral de blues pesado y psicodelia oscura, una erupción con coladas de lava abrasivas y fluidas que iluminaban un paisaje alucinante que bien podía ser el Hades mismo.

 

¿Y qué puede superar la erupción de un volcán escudo? Pues una guerrera, como la actual Wonder WomanImperator Furiosa o incluso una meiga gallega de las que habitan en las tierras de donde es oriundo el grupo. O sea que el título de su tercer largo no podía ser más acertado. En “Guerrera” el cuarteto formado por Alejandro Canoura (guitarra y voz), Luis Casanova (batería), Álvaro Gallego (bajo) y Hugo Santeiro (guitarra) han conseguido alargar su disco para que nadie puede quejarse de que el viaje se le ha hecho corto, sin quedarse atrapados en pantanos mohoso ni perder su identidad. Al contrario, la han expandido.

 

 

En su disco homónimo siguen partiendo del blues rock más pesado y alucinógeno, pero ahora se atreven a aproximarse a este género desde posiciones más livianas, cercanas al free jazz y combinarlo con riffs cortantes y krautrock en canciones más  largas y mutantes. También añaden cuerdas que dan un toque melancólico y llenan de neblinas las canciones donde se oyen. No sé olvidan de la  cacharrería electrónica, que ya encontramos en sus trabajos anteriores, pero ahora utilizada como la estela a seguir para salir de los territorios viscosos y lisérgicos donde Guerrera nos han metido, siguiendo en su doble disco, primero al poeta John Milton y su “Paraíso perdido”, donde el bardo narra la venganza de Satanás  por permitir el sufrimiento  y después invocando el lado oscuro de nosotros mismos como hiciera Alister Crowley. 

 

Y es que el disco comienza en las tinieblas con una voz cavernosa y con el cuarteto trabajando la música como si esculpieran una roca tosca y pesada hasta conseguir darle la forma que ellos deseaban y enseñarla a la luz. “Guerrera” recuerda a las esculturas de la Isla de Pascua, provenientes de una antigua civilización que se especula que era de origen alienígena.            

 

Lidia Noguerol

Lídia Noguerol comparte profesión con Barbara Gordon (Batgirl). Cuando no le toca lidiar con adolescentes descarriados, borrachos y indigentes, se dedica a seleccionar música, cine, libros y cómics. Por la noche, cuando no va al cine o se queda en casa leyendo, transita autopistas y carreteras secundarias y recorre los ejes de comunicación del país, en busca de conciertos de los que hablar por la mañana siguiente en prensa local, portales culturales, blogs y prensa especializada como la extinta Go Mag. Buscando un mundo mejor, ha ido a parar a Blisstopic, un lugar tan excitante como Gotham.