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Nicolas Jaar

Sirens

Other People

9

House Psicodélico

Vidal Romero

 

Con su primer disco largo, “Space is only noise” (2011), el productor Nicolas Jaar dio forma a un universo particular, que situaba en su centro de gravedad un conjunto de moléculas perfectamente reconocibles como house, pero que luego hacía girar a su alrededor todo tipo de fragmentos sonoros, que al colisionar entre sí provocaban giros y mutaciones inesperadas; breves fogonazos titilando en un espacio que, a pesar de lo que prometía el título del disco, cedía gran parte del protagonismo a los silencios y los vacíos. Nacido en Chile, criado en Nueva York, Jaar se manejaba con esa soltura esquiva que suelen poseer los expatriados, utilizaba de manera inusual una amplia paleta de referencias (del downtempo al jazz, del drum’n’bass al soul, del pop a la IDM), y eso provocaba aún más extrañeza a la peculiar música de las esferas que estaba proponiendo. Una música que, más que compuesta, parecía surgir mediante frotación liminal entre sus distintos elementos. Una música que carecía de estructuras y jerarquías aparentes, pero que sin embargo se podía llegar a bailar, estaba teñida por grandes dosis de romanticismo y sensualidad y, aún más importante, iba trazando un gran arco narrativo a lo largo de todo el disco.

 

Publicado cinco años después, “Sirens” es a la vez una actualización de esa manera de hacer música y una criatura completamente distinta. Una aparente contradicción, en la que tiene mucho que ver la progresiva inmersión en la psicodelia que el productor ha vivido en todo este tiempo: por un lado, a través de Darkside, ese proyecto que compartía con el guitarrista Dave Harrington y que trasladaba el legado de los Pink Floyd más mercuriales –los de la época “Ummagumma” (1969)- al terreno de un ambient viscoso y de bordes difusos. Y por otro, mediante “Nymphs”, una serie de maxis en los que su manera de construir los ritmos (habitualmente al borde del coma) se solidificaba, las melodías se hacían mucho más tangibles y la presión atmosférica crecía de manera exponencial.

  

 

Sirens” certifica esa evolución ya desde el principio: “Killing time” es una pieza de carácter urbano y nocturno, a medio camino entre el ambient impresionista y la torch song, en la que se suceden ruidos disonantes (esos cristales rotos con los que comienza), pasajes melancólicos de piano, detritos digitales y voces de apariencia fantasmal. Elementos que se superponen en el espacio de manera sorprendentemente armónica y sutil (una escucha con cascos revela la importancia que tienen aquí los distintos planos de fondo), creando un marco en el que los géneros se funden sin solución de continuidad. Una actitud en la que inciden los dos temas siguientes, cada uno a su manera: “The governor”, una rodaja de rock’n’roll clásico pasada por un filtro de drum’n’bass y ribeteada con arreglos de jazz y neoclásica, y “Leaves”, que retorna al ambient entre interferencias electrónicas, mantos atmosféricos y grabaciones de campo domésticas. “No”, justo después, supone un nuevo cambio de timón: una especie de cumbia electrónica, construida alrededor de una letra que habla sobre el Chile de la dictadura (y que resulta tristemente contemporánea al momento político que vivimos en España), en la que gobiernan los cambios de intensidad, en la que se superponen motivos telúricos y alta tecnología en delicada simetría. Llega entonces “Three sides of Nazareth”, otra suite que va saltando entre estilos (comienza en un tono de rock psicótico, se pierde después entre interludios ambientales, deja caer de manera casual fraseos de piano clásico y termina enredada entre ecos de avant-pop), y que desemboca en “History lesson”, una miniatura en clave de soul desestructurado que pone el perfecto punto final a un disco tan rico detalles y capas que sigue regalando sorpresas después de muchas escuchas. Un disco que, como decíamos más arriba, continúa el camino abierto con “Space is only noise”. Y es que, si el Jaar de 2011 era evanescente y esquivo, el de 2016 es denso y agresivo, pero en los dos casos persigue el mismo objetivo de alquimista: fusionar elementos de naturaleza diversa para extraer a cambio canciones de una belleza diamantina.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com