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Lone

Levitate

R&S

7

Rave

Brais Suárez

 

En “Levitate”, Matt Cutler no se anda con rodeos. Son 33 minutos concisos, que van al grano para lograr uno de sus discos más densos y directos. Directo al corazón de las tinieblas raveras, a fábricas inglesas de principios de siglo. Es un disco tan rotundo como sus beats y tan supersónico como las cajas de ritmos, que consiguen el dinamismo necesario para no caer en la epilepsia. Por esta agresividad quizá sea, también, el más corto.

 

 

Cutler deja claramente de lado su versión más psicodélica, se olvida por completo de los ritmos más hip hop de los últimos años y decide acelerar el paso hacia la estética rave noventera para recuperar sus sintes más clásicos y jugar con ellos hasta otorgarles un sonido diferente, nuevo. Los ejemplos más evidentes son los dos primeros temas, brutales, sin piedad ni concesión a la calma. El interludio musical “The Morning Birds” es tan apropiado como su título y da lugar a la verdadera enjundia del disco, donde “Vapour Trail” juega con las pausas y una voz cavernosa a lo King Krule que más bien recuerda a las secuelas mañaneras de semejante tralla. Más sofisticada es “Triple Helix”, donde el diseño del sonido es muy elaborado, con esa especie de tono oriental al principio que se redirige con un maravilloso pitchbend hacia tres fases que recogen las pocas variaciones que se observan en “Levitate”.

 

Breeze” es un respiro y, de ahí en adelante, solo las bases de la ecléctica “Sleepwalkers” dan un toque de distinción y acaban abandonando al oyente en el deseo poderoso de perderse en un sótano mugriento e iluminado por luces estroboscópicas. Porque, aunque “Breath of Tranquility” hace honor a su título y “Hiraeth” acaba por poner el contrapunto a la histeria arrasadora del principio, la electrónica ya nos desborda.

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.