Menu
 

Woods

City Sun Eater in the River of Light

Woodsist

8

Folk-rock

Brais Suárez

 

 

De la misma manera que la vida desfila ante nuestros ojos cuando está a punto de abandonarnos, es inevitable que, al llevar el dedo hacia el botón de play antes de escuchar un disco por primera vez, todas las expectativas se apelotonen en nuestros oídos y creen un interrogante gigantesco. 

 

Entre esas expectativas, lo innovador y lo transgresor no son las más características ante un disco de Woods. Es difícil esperarlo de un género como el folk-rock y, más difícil, de un grupo que lleva ya once años siguiendo una línea muy definida en la que el carácter, la voz guitarrera y los arreglos se imponen para generar una coexistencia pacífica entre música y músicos. Sin embargo, una voluntad cercana al reggae hace que esta conexión, esta alianza mística, se prolongue en “City Sun Eater in the River of Light” con más pureza hasta el oyente, lo acurruque en sus sonidos rasgados y lo meza con los maullidos de Jeremy Earl.

 

Así a todo, su carácter eminentemente nostálgico puede no ser suficiente para un disco nuevo, en el que las cuatro canciones que destacan lo hacen por su lograda instrumentalización o por un ritmo que trasciende al lamento. Así, lo raro es que quemen uno de sus mejores cartuchos con "Sun City Creeps" como apertura; sí, sirve de imán y engancha desde el principio, pero a partir de su percusión y su guitarra llegadas desde Sonora, el disco solo puede decaer. La canción está cuidada hasta el detalle, la melodía principal es capaz de ir y volver e intercalarse con episodios de viento y los coros vocales que acompañan a Earl en todo momento; hace también de base a un solo de pura clase y se extiende durante seis minutos que se quedan cortos. La hostia. Rock, folk y desierto mezclados en tormenta de arena. 

 

 

Sin embargo, toda esa fuerza se desvanece con el ritmo más descafeinado, playero y pegadizo (simplón) de "Creature Comfort" y "Morning Light". Para espabilarnos de nuevo, llegan la batería de "Can´t See at All", la pandereta que marca el ritmo, la melodía como extensión de la letra y ese wah-wah que gana presencia a lo largo del disco. "Hang It on Your Wall" se queda casi en un interludio místico para que "The Take" se convierta en una banda sonora de la carretera. Woods no se precipitan y dirigen hacia el crepúsculo con un despliegue guitarrero, una ventisca trompetera y escorpiones percutidos. 

 

A continuación, el mismo error de antes. Cuatro canciones que se salvan por sus detalles técnicos, pero que giran en torno a su ritmo más básico y un estribillo popero. Sin ser ningún pecado, deslucen el disco y, a la vez, acercan "Hollow Home" a la categoría de obra maestra con el wah-wah por bandera. 

 

City Sun Eater in the River of Light”, en conjunto, es una delicia con cuatro puntos sobresalientes y un espíritu desértico y renovado por unos tintes de reggae que mantienen el interés sobre las fases menos atractivas. 

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.