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Bibio A mineral love  

Bibio

A mineral love

Warp

4,5

Folktrónica

Vidal Romero

 

Será porque cada vez que hablábamos de alguno de sus discos teníamos que citar la influencia de Boards Of Canada (algo que, como pueden comprobar, continúa sucediendo), el caso es que hace ya varios años que el inglés Stephen James Wilkinson decidió abandonar las texturas legañosas y los efectos teñidos de óxido que lucían los tres primeros discos de Bibio, para abrazar una folktrónica en la que las guitarras limpias y las melodías inspiradas en el acid folk inglés (piensen en Fairport Convention o en The Incredible String Band) convivían con ritmos de ascendente hip hop y una sampledelia sutil. Un cambio de rumbo que, teniendo en cuenta que Wilkinson es mucho más hábil como productor que como guitarrista, ha funcionado bien cuando las canciones estaban bien vestidas y arregladas –por ejemplo, el estupendo “Ambivalence avenue” (2009)-, y menos bien en aquellos casos que tomaban el camino de la reivindicación acústica, como es el caso del irregular “Silver Wilkinson” (2013), el último disco de nuestro hombre hasta la fecha.

 

 

A mineral love”, por desgracia, sigue el camino de su predecesor: algo que se intuye desde el principio, nada más escuchar la guitarra arpegiada y la simplona línea de bajo que dan forma a “Petals”, la evidente melodía otoñal y los sintetizadores ligeramente desafinados que la adornan. Un vocabulario frugal y escueto, apenas aumentado con ritmos “naturales” y algún arreglo de viento y cuerda, al que Wilkinson se abona durante gran parte de un disco errático y aburrido, que se inspira el pop mainstream de finales de los setenta y principios de los ochenta. Al menos, eso es lo que sugieren el tema titular, que suena como un descarte de Fleetwood Mac; el funk gomoso de “Town & country”, que recuerda a Stevie Wonder (y no precisamente al de la época buena); esa insulsa balada inundada de chorus que es “The way you talk”, o el lamentable cierre, con falsete incluido, que supone “Light up the sky”. Hay otras ocasiones en las que nuestro hombre intenta acercarse (sin demasiado éxito) a otros productores modernos, que también revisitan el legado de los ochenta: ahí están “Why so serious?”, con sus toques a lo Junior Boys, o las guitarras sintetizadas de “Feeling”, que podrían sonar en algún maxi de Chromeo. Echa uno cuentas, en fin, y hay poco que salvar en “A mineral love”. Apenas “With the thought of us”, un curioso ejercicio de house primitivo hecho sin cajas de ritmos, o esos contados momentos en los que Bibio vuelve a ser Bibio: la escueta “Wren train” o el tramo final de “Raxeira”. Una renta demasiado escasa para un disco que supera por poco los cuarenta y cinco minutos, pero parece que dura el doble.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com