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Matmos Ultimate Care II  

Matmos

Ultimate Care II

Thrill Jockey

7,8

Ambient concreto

Half Nelson

 

Con “Ultimate Care II” los estadounidenses Matmos han hecho realidad el sueño de miles de artistas con tendencias ruidistas y/o experimentales: grabar un LP entero con sonidos que provengan únicamente de una lavadora. En concreto de la Whirlpool Ultimate Care II que la pareja de San Francisco, pero residente en Baltimore por motivos académicos, tenía en su sótano junto al resto de los útiles de limpieza.

 

 

A diferencia de esos otros miles de artistas, ellos no lo han hecho a partir de los sonidos producidos por la lavadora, sino a partir de los sonidos producidos con la lavadora. Desde ese punto de vista, Matmos han compuesto el “Autobahn” (Philips, 1974) de las lavadoras. Desde el crujido del mando al seleccionar el programa con la consiguiente carga de agua hasta el aviso del fin de ciclo hay treinta y ocho minutos (del tirón) de música concreta (el uso de sonidos “reales” para crear música), del mismo modo que la obra maestra de los Kraftwerk se abría con un portazo, un motor de arranque y un claxon. Después, los sonidos no son tan reconocibles y aparecen ritmos secuenciados y programados, aunque M.C. Schmidt y Drew Daniel aseguren que todos ellos son samples obtenidos usando de un modo u otro (poniendo en marcha, frotando, golpeando…) la dichosa lavadora con la ayuda de Dan Deacon, Jason Willett de Half Japanese, Max Eilbacher y Sam Haberman de Horse Lords y Duncan Moore de Needle Gun.

 

 

Los treinta y ocho minutos de “Ultimate Care II” (sería interesante saber qué es lo que piensa Whirpool, fabricante del artefacto) están llenos de serena belleza electrónica con momentos gamelánicos, fantasmales, tribales (minuto 4), dignos de los paisajes proto-electrónicos de “Planeta Prohibido” (alrededor del minuto 10), chapoteos no manipulados que pueden jugar una mala pasada a aquellos que sufran de incontinencia (urinaria: no me estoy refiriendo a Kanye West), ráfagas de interferencias y un apocalíptico final con repiqueteos gabber y hasta scratches.

 

 

Realmente, Matmos son únicos a la hora de llenar de contenido artístico algo tan prosaico como una lavadora y en eso también son unos dignos continuadores de los Kraftwerk más racionalistas y funcionariales. Si los alemanes, partiendo de una anodina ciudad industrial como Düsseldorf hicieron música dedicada a coches, trenes, computadoras y hasta a una calculadora de bolsillo; elevando todos esos objetos tecnológicos mucho más allá de su utilidad proyectada, ahora Matmos, desde otra ciudad ya post-industrial pero igual de anodina nos obligan a mirar (y a escuchar) de otra manera a nuestras compañeras domésticas y quizás retomar aquellos sueños hipnóticos que, de niños, nos provocaba la aceleración circular del centrifugado y su sostenido subidón.

 

Half Nelson

Crítico musical que ha visto multitud de modas y estilos nacer, crecer, multiplicarse y morir desde que empezara a colaborar en Ràdio Ciutat de Badalona en 1993. Fan del jazz y del pop británico, aunque todavía impactado por el drum’n’bass, su firma se ha visto prácticamente en todas las cabeceras de prensa independiente (Mondo Sonoro, Go Mag, Rockdelux, Suite, Trax/Beat…) y radio online (ScannerFM) y por su grabadora han pasado muchos de los grandes (Costello, Lowe, Hitchcock, Mills, Craig, May, Saunderson, Gelb, Calexico, Goldie, Size, Flaming Lips, Bon Iver…). También ha contribuido con varios capítulos a “Loops” (Mondadori, 2002) y a “Teen Spirit. de viaje por el pop independiente” (Mondadori, 2004).

 

half@blisstopic.com