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Animal Collective

Painting with

Domino

6,6

Pop Electrónico

 

Brais Suárez

 

El éxito de Animal Collective nunca fue una cuestión pasajera fruto de fogonazos promocionales ni achaques adolescentes. Su música, más bien, ha ido creciendo con ellos y en "Painting With" se ve un pasito más de ese proceso de madurez en el que, con los años, van aprendiendo a sonar como niños. Es un paso que pronuncia el cambio de dirección de "Centripede HD", pero un paso en el que queda patente que detrás de ellos hay un grupo, una intención firme de crecer, un propósito serio de convertir el sonido en color.

 

Es esa seriedad la que contrasta con el resultado final de "Painting With", un disco con fundamento, con una base sólida y coherente que apunta a la creación de una escena tan hilarante como la que podrían protagonizar Mario, Luigi, Toad, Yoshi y sus amigos  comiéndose las setas equivocadas. Se intuye también en estas 12 pistas una cultura musical bien alimentada, concentrada en torno a las voces de Beach Boys, efectos Screamadelicos, un espíritu MGMT y el ritmo incesante de la psicodelia setentera; una serie de referencias que no impiden que Animal Collective sigan la línea de cambio de sus últimos años hacia un sonido más actual, que confluye con los panoramas esbozados por Tame Impala y con lo pintoresco de otros tantos grupos de synth que pintan de colorines Nueva York y alrededores.

 

 

El problema viene cuando, al terminar el disco, toda esta estroboscopia multicolor nos sale hasta por los poros y, aun reconociendo esa innegable intención por alcanzar un objetivo, este se diluye entre el laberinto de sonidos del que "Floridada" es el perfecto ejemplo. El single es atractivo, personalísimo y lleno de detalles, pero cuando su ritmo imparable, que no concede un respiro, se extiende a todo el disco, su regusto se vuelve ácido, demasiado fuerte. Después de esta entrada magistral, "Hocus Pocus" y Vertical nos enchufan en las profundidades de un universo Game Boy que se precipita al vacío con "Lying in the Grass" o "The Burglars" hasta que "Bagels in Kiev" concede el primer descanso con una base excelente, muy poderosa.

 

Es, de hecho, uno de los pocos ritmos que se pueden descifrar con claridad entre semejante maraña de sonidos y, por eso, quizá la canción más pegadiza del disco junto con "Spilling Guts" y "Golden Gal", en las que por fin se aprecia un toque de cordura.

 

Entre ellas, "On Delay", "Summing the Wretch" o "Recycling" se disfrutan por la mera impresión de que son David Portner y compañía los que se lo están pasando bien de verdad en el estudio, aunque la saturación de alegría se vuelva empalagosa. Sin embargo, "Painting With" es en general un disco complicado, repleto de matices que configuran por sí mismos las bases enrevesadas de las canciones y las vuelven impenetrables, casi cargantes. Desarrolla su propia estética y solo cuando se empieza a entender y a saber qué esperar se puede disfrutar con más delicadeza.

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.