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St. Germain  

St. Germain

St. Germain

Parlophone

8,8

Acid Jazz

 

Brais Suárez

 

Ludovic Navarre lo define como una evolución lógica, pero lo único que tiene sentido para los que llevamos prendados de su imaginación desde el año 2000 (de mano de “Tourist”) es que 15 años de espera hayan engendrado otro disco mayúsculo.

 

Después de sus coqueteos con el reggae más bailable en los 90 y el adentramiento en el soul, el blues o la bossanova que muestra en “Tourist” (Blue Note, 2000), Navarre utiliza “St. Germain" para irse muy lejos de su Francia natal y llegar al alma negra de la música que lo alimentó durante toda su vida. El proceso no fue sencillo. No sería hasta 2009, después de aplicar su instinto electrónico a la música nigeriana y ghanesa sin un resultado que le convenciese, que llegaría a Mali de mano de Alí Farka Touré para dar con instrumentos como la kora o el balafon y la esencia de los ritmos que lo habían hecho madurar.

 

De Francia no conservaría más que el nombre del disco y la elegancia, porque, a pesar de la omnipresencia de los ritmos tribales y casi aborígenes traídos de Mali, Navarre va mucho más allá de un pedante ejercicio de erudición e incorpora una línea de loops y beats que nos devuelven ese impulso irresistible de baile y nocturnidad que ya sembraba en sus anteriores trabajos.

 

 

Resulta complicado hacer distinciones entre cada una de las ocho pistas, porque una vez empieza, el disco transcurre con la apasionante tranquilidad de un safari, de un recorrido agradable que va sorprendiendo con distintas voces y ritmos, nuevos sonidos y constantes cambios de intensidad. Cuando nos damos cuenta, “Forget Me Not” nos deposita en un extremo opuesto (instrumental, armónico, oceánico) a la eléctrica y estridente “Real Soul” inicial. De por medio, experiencias mucho más étnicas, como “Family Tree” o reminiscencias del acid jazz puro (“Mary L”) que condujeron a Navarre a la fama, pero siempre respetando la coherencia y armonía que este tipo de música, ambient en el fondo, exige.

 

He ahí su único pero: la discreción que el disco adquiere a medida que avanza. De tan agradable, puede llegar a un segundo plano en el que no se producen los altibajos suficientes para mantener la sorpresa que consiguen las primeras escuchas.

 

Comentarios
Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.

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